El Barça se impone al Villarreal y respira
Los azulgranas, celebrando el tanto de Arthur | Foto: FCB

Con pies de plomo debía andarse el Barcelona en esta sexta jornada de Liga si quería acallar el estruendo de una crisis que sobrevolaría Can Barça mucho antes de lo previsto. Tras apenas cinco encuentros disputados en los que solo pudo sumar 7 de 15 puntos posibles, los azulgranas se veían en la obligación de no dejar al Villarreal salir vivo de su feudo, su único fortín.

Lejos de casa está siendo otra historia para los culés, que llegaban a este partido después de empatar sin goles en su visita al Borussia Dortmund en Champions y de perder ante el Granada el fin de semana. El cuadro catalán no consigue una victoria a domicilio desde el pasado 23 de abril.

A la convocatoria de Ernesto Valverde para medirse al Villarreal, con Rakitic ausente por decisión técnica, regresaba Dembélé, ya con el alta médica. En el once titular se veía la primera alineación de la temporada de los tres delanteros llamados a conformar el tridente titular, o al menos una de las variantes posibles: Messi, Griezmann y Luis Suárez. El Txingurri apostaba por un 4-3-3 que se convertía en 4-4-2 en labores defensivas.

Conexión Messi-Griezmann y gol

En el primer corner del partido, favorable a los locales, estuvo cerca de abrir boca Messi con un disparo que llevaba velocidad pero que acabó en el lateral de la red. Fue precisamente un saque de esquina del argentino el que dio origen al primer tanto del Barcelona. Griezmann peinó el esférico en el primer palo, con muy poco ángulo, para sorprender a Asenjo y adelantar a los azulgranas en el marcador. Con esta, el francés suma tres dianas y se convierte en el máximo goleador del conjunto catalán, por delante de Luis Suárez y Ansu, con dos cada uno.

Griezmann firmó su tercera diana como azulgrana | Foto de archivo - VAVEL
Griezmann firmó su tercera diana como azulgrana | Foto de archivo - VAVEL

Clavado se quedó el guardameta del Villarreal ante el disparo lejano de Arthur que supuso el segundo gol de los azulgranas y levantó la admiración del Camp Nou. El carioca envió un auténtico cañonazo a la portería defendida por Asenjo, que no pudo reaccionar para impedir que los culés ampliasen su ventaja.

Tras el 2-0 los azulgranas bajaron la guardia y esto les pasó factura

Aunque de inicio el Barça se mostró despierto, muy cómodo jugando en su estadio, con una intensidad que ni de lejos se le vio en Granada, con un Griezmann muy participativo, tras el segundo tanto comenzó a desperezarse un Villarreal que había saltado al césped del Camp Nou dormido. O bien se durmió el Barcelona, que dejó tocar al submarino amarillo durante unos minutos, sin que los visitantes  llegasen a producir peligro.

El susto lo dio Messi, que doliéndose tras una acción tuvo que ser atendido al borde del área técnica, mientras Dembélé era llamado a calentar en la banda por si se tenía que producir el cambio. El astro argentino volvió a recuperar su puesto sobre el terreno de juego, aunque actuaba con cautela, sin el descaro demostrado en los instantes previos.

También bajó una marcha el Barça en el tramo final del primer período, un hecho del que no acababa de sacar jugo el rival, que no supo poner en apuros a locales salvo por un disparo cruzado de Chuzwueze dentro del área grande que no encontró portería. La jugada había quedado invalidada por fuera de juego.

Cazorla recorta distancias

Tejía sus hilos con sutil discreción el Villarreal, hasta que logró consumar su intención de hacer daño al Barcelona. Fue rozando el tiempo de descanso cuando el conjunto de Castellón recortó distancias mediante un gol de Cazorla. El centrocampista hizo el 2-1 con un disparo lejano y potente que intentó detener Ter Stegen con una mano, sin éxito.

No supo aprovechar su ventaja en el luminoso el equipo que entrena Ernesto Valverde para consolidar su dominio sobre el verde, y acabó por meterse en terreno fangoso. El Villarreal, tímido al principio, cuando se vio por fin con la pelota, ya con el 2-0 en contra fue creyendo en sus opciones, asestando un golpe en una situación de partido crítica, justo antes de marchar ambos conjuntos a vestidores.

Dembélé volvió de lesión | Foto de archivo - VAVEL
Dembélé volvió de lesión | Foto de archivo - VAVEL

Dembélé regresa a medio gas

En la reanudación, turno para la prudencia: Messi se quedaba en el vestuario, dando entrada a Dembélé, que regresaba de lesión. El francés dejó algunos destellos en sus primeras intervenciones, quizá buscando reinvindicarse, quizá queriendo ganar la confianza que las lesiones le están robando, pero poco a poco la luz del Barcelona, en el global, volvió a apagarse, perdiendo el control del partido ante un Villarreal que no dejaba de sentirse capaz de una gesta.

Los cambios dieron vida al equipo de Ernesto Valverde cuando más lo necesitaba

Dio ritmo a la circulación del balón Frenkie de Jong, que había entrado en lugar de Sergi Roberto, en un Barça que parecía cansado y espeso. Después de varios minutos de letargo, volvió a reaccionar el cuadro catalán, aproximándose al área contraria y obligando a su contrincante a defenderse.

La chispa de Ansu

Valverde agotó los cambios al dar entrada al canterano Ansu Fati en sustitución de Luis Suárez. El canterano encontró el espacio para el remate tras recortar, pero su disparo no encontró portería. La declaración de intenciones de la joven promesa era evidente. Poco después forzó la revisión del VAR por un posible penalti, al caer dentro del área cuando intentaba recortar ante un defensor.

Los cambios ofrecieron oxígeno al equipo, que sobrevivió con cierta alegría a los últimos coletazos de un partido en el que pudo sufrir para quedarse con los 3 puntos. Una infracción sobre Ansu, cuando buscaba combinar con Arthur, dio pie a una de las últimas acciones de peligro de los azulgranas. Piqué, el encargado de ejecutar el lanzamiento de falta directa, obligó a Asenjo a intervenir con un disparo bien centrado.

A pesar de la ligera mejoría en el juego de los culés y de un potente remate de Griezmann ya en tiempo de descuento, el resultado no varió. El 2-1 final suponía una renta suficiente para que los tres puntos se quedasen en casa, dando aire a un Barcelona muy necesitado.

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