Maxi Gómez, a un año de su fichaje por el Valencia CF
Foto: Twitter: @gomez_maxi9

Nacido el 14 de agosto de 1996 en Paysandú, Uruguay, Gómez se formó en las categorías menores del Club Defensor Sporting de aquel país. Para el año 2015, sus buenas actuaciones con la sub 19 del Defensor, le valieron para debutar con el primer equipo y de inmediato se hizo notar su calidad y olfato goleador y consiguió un título de la primera división en el 2017. En total, jugó 52 partidos y anotó 29 goles.

Tras tener un buen desempeño, el Celta de Vigo se fijó en él y decidió ficharlo. Sus buenos números continuaron ahora con los de Balaídos y junto con Iago Aspas, conformaron una de las duplas más letales de la liga, lo cual de inmediato generó que su nombre comenzara a sonar para equipos de mayor envergadura, como el Valencia CF. Fue el 14 de julio del 2019 que el club che hizo oficial la contratación del killer uruguayo a cambio de 14, 50 millones de euros y lo firmó hasta 2024 con una cláusula de rescisión de 140 millones de euros. Su llegada al equipo blanquinegro gustó a la mayoría de los aficionados y se esperaba que formara una gran mancuerna goleadora con Rodrigo.

Un año después su cuota goleadora se ha quedado un poco abajo de lo que había tenido en Defensor y Celta, consiguiendo únicamente 11 goles en 39 partidos, diez de ellos en liga, lo cual representa el promedio goleador más bajo de su carrera. Sin duda, los aficionados y dirigentes del Valencia, esperan mucho más del delantero uruguayo, sin embargo, se podría justificar un poco su mal accionar, ya que en general, el equipo ha tenido una temporada mediocre, la cual está a punto de culminar quedándose fuera de Europa League, cuando inicialmente, el objetivo era la Champions.

Gómez es un delantero centro, su hábitat es el área y cuando un equipo no funciona y no le hace llegar balones, esto repercute directamente en su desempeño. Sin embargo, los goles son amores y no habrá otra manera de que Maxi se gane a la afición de los murciélagos y deberá convertirse en una pieza importante de cara a la siguiente temporada, ya que después de lo difícil que ha sido la actual, no habrá mucha paciencia en Mestalla.

Se esperan muchos cambios en la plantilla, pero, por su edad y lo que aún puede dar con un equipo en buena forma, él puede ser uno de los que permanezcan y deberá ganarse la titularidad, ya que no ha conseguido afianzarse en el once desde que llegó y ha sido varias veces relegado a la banca con Gameiro tomando su lugar.

Hasta ahora, con la lesión de Rodrigo es que ha sido titular, pero, se ha notado aún más su mala forma, pues toda la responsabilidad del gol recae en él y su productividad ya sido demasiado pobre con un gol en los últimos diez partidos, muy lejos de lo que necesita un equipo como el Valencia. Sin duda se espera aún mucho de Maxi, sin embargo, la temporada que viene será su última llamada sí quiere ser un referente importante dentro de la entidad. ¿Será que lo conseguirá, o pasará a la historia como uno de los tantos fichajes fallidos de tan cuestionada gestión de Lim?

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