Luka Modric y el símil del buen vino
Luka Modric celebra su gol ante el FC Barcelona | Fuente: www.realmadrid.com 

Curtido en mil batallas  e inmerso en su noveno curso con la elástica merengue, Luka Modric disputó ante el FC Barcelona su partido número 350 con el Real Madrid, una cifra que evidencia la relevancia e influencia del centrocampista croata desde su llegada hasta la actualidad. Su contratación, allá por 2012, llevó implícita una importante carga polémica que puso en duda la necesidad del conjunto blanco de incorporar a un jugador de sus cualidades en un momento crítico para la entidad madridista; sin embargo y a base de trabajo y destellos, el ex-jugador del Tottenham ha demostrado todo de lo que es capaz, alzándose con un Balón de Oro que confirma y ratifica su mejora y evolución defendiendo los colores del equipo que ha marcado un antes y un después en su trayectoria profesional, también en la personal. 

Exprimir al máximo sus últimos bailes

Ante el FC Barcelona, Luka Modric ingresó en el segundo acto, sustituyendo a un exhausto Fede Valverde. El listón del charrúa parecía insuperable: desborde, llegada por sorpresa, anotar el 1-0 y ayudar, de manera constante, a Casemiro y Lucas Vázquez, también a Nacho Fernández. Pese a cumplimentar un encuentro sobresaliente, la entrada del centrocampista croata supuso un extra para sus compañeros, que encontraron en el dorsal número 10 blanco a una solución eficaz una y otra vez. Además y en su partido 350 con el conjunto de la capital española, el interior de 35 años anotó el 1-3 con una definición al alcance únicamente de magos. Sin chistera, pero con una calidad abismal, una de las piedras angulares del escuadrón vikingo selló el triunfo de los suyos con un tanto vistoso y exquisito. 

Imitando el refrán del buen vino, Luka Modric mejora con el paso de los años. Viviendo los que serán sus últimos bailes en el fútbol de alto nivel, el mediocentro internacional por Croacia acumula una nueva acción para el recuerdo. En la misma línea, su superlativa visión de juego, además de su incuestionable calidad, cerraron lo que fue una actuación colectiva sobresaliente en un escenario complicado e imponente. En adición, el Real Madrid puso fin, con su triunfo en el Camp Nou, a una racha de dos derrotas consecutivas, ante el Cádiz CF y ante el Shakhtar Donetsk. Consecuentemente, el haber sumado los tres puntos en el feudo azulgrana supondrá una importante inyección de moral para encarar de la mejora manera posible la segunda jornada de la fase de grupos de la UEFA Champions League. 

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