La presión alta del Athletic Club no fue suficiente ante el Barça Femení
Oshoala en el partido de hoy // Fuente: FC Barcelona

El Barça Femení es claro dominador de todos los partidos que juega. Siempre con la posesión de la bola, marcando el ritmo del partido. Incluso la mayoría de veces la guardameta azulgrana es una espectadora más del encuentro.

Hoy el Athletic en Lezama ha salido a morder. A intentar jugar lo más lejos posible de su propia área. Y lo  ha conseguido durante algunos tramos del encuentro. Al Barcelona le ha costado más de lo normal generar ocasiones, y en consecuencia abrir el marcador.

Lo hizo Marta Torrejón al borde del descanso. Alexia dio un gran pase entre líneas a Oshoala, que se encontró con la guardameta, y al rechace estuvo la más lista de la clase, para solo tener que empujar el balón.

El Barça mejoró tras el descanso

Jonatan Giráldez, que hoy ha sido amonestado, tocó las teclas adecuadas en el descanso. Leila en vez de ser lateral ha jugado de extremo, y por esa banda izquierda el Barcelona ha generado la mayoría de sus ataques.

El segundo tanto blaugrana no tardaría en llegar, Oshoala remataría un gran pase de Torrejón a los 5 minutos de la 2ª mitad. El Athletic defendió muy bien durante todo el partido fuera de su área, pero dentro le faltó contundencia que le costó caro. A pesar de esto, el equipo vasco tuvo varias oportunidades de salir a la contra y generar peligro al conjunto blaugrana, pero Mapi León estuvo colosal en todas y cada una de las acciones, siendo un muro infranqueable.

El tercer gol del Barcelona también llegaría por una falta de contundencia del Athletic dentro de su área. Mariona cazaría una prolongación de Oshoala y enviaría el balón al fondo de la red.

El Athletic también tuvo la oportunidad de estrenar su marcador en el último minuto de partido, tras una gran contra que acabó en un tres contra 2 que desperdiciaron con un suave disparo a las manos de Sandra Paños.

Alexia, un faro en la oscuridad

En todo este entramado defensivo que planteó el Athletic en su campo para defender, hubo una jugadora que siempre encontraba la mejor solución, el pase que facilitaba la jugada, el que la aceleraba o el que la terminaba. La capitana del Barça fue capaz de filtrar varios pases de una increíble calidad para dejar solas a sus compañeras enfrente de la portería, pero esta vez no hubo suerte.

La actual balón de oro se encuentra en un gran estado de forma, que aunque a veces no lo reflejen las estadísticas (goles y asistencias), es clave para el ecosistema de este Barça que trata con tanto mimo al balón.

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