Las gradas del Deutsche Bank Park rugían ante el escenario que estaban presenciando. El FC Barcelona, el campeón de Europa, visitaba su feudo y los aficionados esperaban que su equipo diese el cien por cien contra ellas. Y vaya que cumplieron la misión: en la primera parte anularon los ataques de las azulgranas y se pusieron por delante en el marcador y en la segunda, sin embargo, se tuvieron que conformar con minimizar el daño que la superioridad del Barça causaba. Al final no se llevaron ningún punto, pero dieron guerra a las culés.

Alineaciones del Eintracht Frankfurt y FC Barcelona

El Eintracht saltó al terreno de juego con algunas futbolistas que no estuvieron incluidas en el once del encuentro liguero del fin de semana. En la defensa, Wolter y Kleinherne hoy completaron la zaga, Reuteler acompañó a las centrocampistas y Anyomi se posicionó como extremo. El FC Barcelona, en cambio, salió con el mismo XI que utilizó ante el Real Madrid con tan solo un cambio. La portería la ocupó Sandra Paños en sustitución de Cata Coll, que fue descartada de la convocatoria por una gastroenteritis. 

Sorpresa en Frankfurt

El Barça empezó con más imprecisiones de las que está acostumbrado. La presión alta del Eintracht hizo su efecto e impidió que las culés pudiesen progresar con fluidez durante los primeros compases de partido. Las alemanas eran orquestadas por Laura Freigang, que cuando recibía el balón buscaba el pase al espacio para alguna de sus delanteras: Anyomi o Prasnikar. Las transiciones tras recuperación eran rápidas y, aunque no pudieran producir mucho peligro, ponían a prueba la defensa azulgrana.

El Barça insistió con las triangulaciones en las diferentes zonas del medio campo. El conjunto local se centró en cubrir las bandas, así que jugadoras como Hansen, que suelen tener mucha incidencia en ataque, no pudieron brillar. La noruega normalmente recibía en el interior, donde le resulta más difícil desordenar defensas y encontrar espacios. La tarea aún se complicaba más con la cantidad de jugadoras locales dentro del área cuando las blaugranas atacaban.

Ningún equipo controlaba la posesión. El Barça construía su jugada a fuego lento, desde la base, pero una vez que pasaba la línea del centro del campo, los tempos aumentaban para tratar de desprevenir a las locales. El Eintracht esperaba colocado y no dejaba salirse con la suya a las culés. Cuando recuperaban el esférico, tiraban de pases largos para tratar de contraatacar. Al Barcelona realmente le costaba llegar a la meta de Johannes. 

El primer disparo a puerta del Barça vino en el minuto 28. Patri llevó el balón a la frontal del área y, desde esa distancia, tiró un chut más bien flojo entre los tres palos. La solidez defensiva se iba disolviendo y las culés cada vez conseguían poner más centros en las zonas peligrosas. Los ataques, sin embargo, eran más bien estériles. Quien sí sacó frutos de sus oportunidades fue el Eintracht, el único equipo que consiguió ponerse por delante en el marcador ante el Barcelona esta temporada. Freigang se coló entre Engen y Mapi para aparecer de sorpresa y rematar un centro lateral con un cabezazo imparable para Paños. 

Rápida reacción

El Barça salió como un cohete en la segunda mitad. En el primer minuto Hansen avisó con un disparo lejano: las culés iban en serio, no dejarían el marcador como estaba. Y como se suele decir, quién avisa no es traidor. En el minuto 47, Salma Paralluelo puso las tablas. Ona Batlle, que estuvo un poco desaparecida en la primera parte por la labor de la defensa alemana, esta vez pudo subir a la altura del área para poder centrar. Paralluelo puso la bota y superó con efectividad a Johannes. 

Apenas 10 minutos después, las azulgranas ya estaban donde querían: por delante en el resultado del encuentro. El FC Barcelona, que no había conseguido ningún córner, encadenó dos seguidos. En el último, Lucy cabeceó a portería y el despeje de la guardameta del Eintracht cayó en las piernas de Mariona Caldentey, que no se lo pensó dos veces antes de tirar a portería. La balear celebró el tanto besándose el escudo y desprendiendo emoción, pues era el número 100 con la camiseta azulgrana.

 
 

El feeling del equipo blaugrana era inigualable. Las jugadoras de Giráldez encontraron ese punto donde el equipo es imparable: los pases eran exitosos y superaban líneas con tremenda facilidad. No es de extrañar, pues, que llegase el tercero. Salma volvió a sumar un gol en el marcador, esta vez gracias a una combinación por la banda derecha de Aitana y Caroline Graham Hansen. Las culés pudieron arreglar lo que habían hecho durante los primeros 45 minutos con solvencia: el Eintracht apenas atacó y se dedicó a evitar conceder más tantos durante lo que restaba de segunda parte. 

 

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