La Firma. Dakar 2017: El nuevo, el señor y la lluvia
Stéphane Peterhansel, el piloto que más veces ha ganado el Rally Dakar: trece | Foto: Martín Velarde - VAVEL España

KTM y Peugeot; Sunderland y Peterhansel; dunas y navegación. La 39ª edición del Rally Dakar ha sido una combinación de lo nuevo, lo antiguo y lo reinventado por Marc Coma, quien ha apostado por la esencia de la carrera, por volver a su origen, con menos velocidad y más navegación, más emoción y menos accidentes. Por fin ha llegado a Sudamérica el Dakar 'africano', aunque la meteorología haya puesto en evidencia los problemas de visitar países en los que enero es sinónimo de lluvias torrenciales.

La veteranía es un grado

Stepháne Peterhansel es el hombre que más veces ha ganado el Rally Dakar

Oír el nombre de Stéphane Peterhansel equivale a oír hablar del Dakar. El francés, a sus 51 años, representa una de las grandes figuras del rally que le ha visto ganar seis veces en la categoría de motos y siete en coches. Sobre dos ruedas logró todas sus victorias con Yamaha (1991, 1992, 1993, 1995, 1997 y 1998), pero los automóviles son otra historia: tres títulos con Mitsubishi (2004, 2005 y 2007), dos con Mini (2012 y 2013) y dos con Peugeot (2016 y 2017).

Peugeot volvió al Dakar en 2015, con la intención de ganar en 2017… pero Peterhansel – junto a su copiloto, Jean-Paul Cottret - llevó el nuevo coche de la marca gala a lo más alto un año antes de lo previsto, y no solo eso, sino que ha repetido título. Un Dakar que sabe a más por subir al podio acompañado de sus dos compañeros de equipo: Sebastien Loeb, segundo, y Cyril Despres, tercero. Peterhansel es el único campeón que ha aguantado la dureza del renovado rally en esta edición, repitiendo victoria treinta años después del primer título de Peugeot en 1987.

El dominio de Peugeot

Peugeot tenía las ideas claras, y para hacerlas realidad creó la mejor estructura posible. Con tres pilotos que saben lo que es ganar el Dakar – Peterhansel (13 Dakares en motos y coches), Despres (5 Dakares en motos) y Carlos Sainz (1 Dakar en coches)- y el mejor piloto del rallies de la historia, Sebastien Loeb, que acumula nueve títulos del WRC. Con el póker de pilotos más potente de la competición, combinado con el coche más trabajado y desarrollado, Peugeot ha llegado a 2017 con una estructura consolidada y preparada para que cualquiera de sus pilotos pudiera ganar… Y al final ganaron todos, los tres del podio y hasta Sainz, quien llegó a ser líder virtual antes de sufrir un accidente que le dejó fuera de carrera. Ni Mini ni Toyota, a pesar de los intentos de Nani Roma, pudieron estar a la altura de los franceses.

Foto: Rally Dakar

Peterhansel es ‘Monsieur Dakar’, el señor del Dakar, y es que es casi tan señor como Dakar. En la octava etapa, una de las que se modificó por complicaciones meteorológicas, fue la única en la que ‘Peter’ titubeó. Atropelló al piloto de motos Simón Marcic y, perfectamente consciente de su error, esperó hasta que las asistencias llegaron al lugar, fiel a su alma del eterno dakariano que es. Perdió el liderato a favor de su compañero de equipo y compatriota Sebastian Loeb, pero solo le costó una etapa recuperarlo: tras la cancelación de la novena jornada, en la décima, el piloto que más veces ha ganado el Dakar volvió a la que se ha convertido en su posición natural, la primera.

Honda sigue a la sombra de KTM

Dieciséis. Son las ediciones del Dakar que KTM lleva ganando de manera consecutiva. La marca austriaca domina el polvo y la navegación, da igual que sea Sudamérica o África, da igual pilotos con poca o mucho experiencia: el control de KTM es el mismo. Hasta este año, Sam Sunderland no había terminado ninguna de las tres ediciones del rally en las que había participado. Pero esta vez, terminó y ganó, por delante de su compañero de equipo Matthias Walkner, con serenidad y apostando por la calma que la compleja navegación pedía a gritos.

Foto: Rally Dakar

KTM ya suma 16 títulos seguidos

Sunderland es el primer británico que se hace con el título del Rally Dakar en la categoría de motos, y lo ha conseguido en una edición en la que Honda parecía más decidida a ganar que nunca. Sin embargo, el Monster Energy Honda Team destruyó sus propias opciones en un tramo en el que no se jugaban nada: mientras Barreda había conseguido ganar la especial de la quinta etapa y llegaba al final tras recorrer 692km creyéndose líder destacado, la dirección detectaba un repostaje ilegal en un tramo de enlace. Una hora de penalización y otra oportunidad perdida para la marca japonesa, que sigue a remolque de KTM.

Foto: Rally Dakar

El tercer lugar del podio también es para KTM, pero no para un piloto oficial y mucho menos poco experimentado. Gerard Farrés, ‘Farreti’, es un mochilero que se ha superado a sí mismo. Siempre había pilotado para otros, pero no cualquier otro: Marc Coma, Jordi Viladoms o el Francisco López Contardo, más conocido como ‘Chaleco’ López, han sido los maestros del catalán, que tras una década intentándolo, ha conseguido completar el mejor Dakar de su vida.

Ni Casale ni De Rooy

El Dakar no entiende de nombres propios: ni Casale ni De Rooy revalidaron sus títulos

Ignacio Casale y Gerard de Rooy llegaban a Asunción como los grandes favoritos en quads y camiones, respectivamente, tras ser los ganadores en 2016. Sin embargo, el rally ha demostrado, una vez más, no tener piedad con ningún nombre propio. A pesar de terminar en el podio – Casale ha sido segundo y De Rooy, tercero -, ninguno ha tenido un rally fácil.

En quads, el ruso Sergey Karyakin aprovechó un despiste del ‘Perro’ Casale en la quinta etapa, en la que perdió treinta minutos buscando un Way Point, un tiempo que a la larga ha resultado irrecuperable. En cuanto a los camiones, fue la décima etapa la que decantó la carrera a favor de los rusos de Kamaz, también a causa de la enrevesada navegación ideada por Marc Coma. A pesar de todo, De Rooy, junto a su copiloto español Moi Torrallardona, ha terminado en la tercera posición del podio tras Eduard Nikolaev y Dmitry Sotnikov.

La quinta, y más joven, de las categorías, los UTV, un vehículo a caballo entre la moto y el coche, pasa todavía por una fase de crecimiento y adaptación. La mayoría de competidores se han visto obligados a abandonar, y los que han llegado a Buenos Aires lo han hecho con mucho tiempo de diferencia respecto a las otras categorías, y entre ellos. La combinación de las cuatro ruedas pero sin ventanas, que hace que el piloto tenga que soportar todas las inclemencias de la meteorología y el terreno, de momento, no ha dado grandes resultados.

Foto: Rally Dakar

A vueltas con la meteorología

Hasta la décima jornada, en la que la carrera abandonó Bolivia para disputar las etapas en suelo argentino, los coches, motos, quads y utvs solo habían disputado 1903 kilómetros de los 3288 programados. Los camiones, 1501 de 3109. Las etapas modificadas y suspendidas han hecho del Dakar 2017 un espectáculo mucho más apagado de lo esperado, obligando a fijar los ojos más en el cielo que en las dunas.

La seguridad por encima de todo, aunque haya que cancelar etapas

Esta 39ª edición del Dakar ha sido la más castigada por un factor tan imposible de preceder como de controlar, el clima. Las lluvias torrenciales que azotan la zona de Bolivia por la que la carrera tenía previsto pasar han afectado, al igual que sucediera en 2016, a la organización de las etapas, hasta el punto de obligar a la organización a suspender dos (la sexta y la novena) y modificar otras tres (la quinta, séptima y octava).

Foto: Rally Dakar

Más allá del debate sobre la seguridad de los pilotos, que ha sido, y debe ser, la prioridad para la organización, muchos pilotos se preguntan si el rally debe mantener las fechas o el recorrido. El debate de las fechas está más que cerrado, es poco viable cambiarlo y tampoco tendría grandes beneficios, ya que la época de lluvias torrenciales abarca varias semanas. Sin embargo, los responsables de la carrera están buscando alternativas para el recorrido, para expandir las fronteras de un espectáculo que este año ha reunido a cientos de miles de personas en Paraguay, Bolivia y Argentina.

Si el Dakar se marchó un día de África no fue solo por las complicaciones políticas y las revueltas que afloraron en la zona, sino porque el desierto africano se quedaba corto, no ofrecía alternativas. En Sudamérica hay selvas esperando oír el rugir de las máquinas pilotadas por los héroes que compiten en el Dakar, caminos ansiosos de tener marcas de neumáticos, y muchas dunas que aún no han tenido el placer de atrapar a ningún piloto. Hay muchos países, y mucho espacio que ofrece alternativas para que el rally tenga la oportunidad de ganar su propia lucha contra la meteorología.

98 pilotos salieron de Asunción pero no llegaron a Buenos Aires

318 vehículos con 501 pilotos a bordo arrancaron el  2 de enero en Asunción, con más de 8000 kilómetros por delante y un único objetivo, el de llegar a Buenos Aires. Pero en esta carrera se resta con tanta facilidad como se suma: casi un centenar se quedaron por el camino y solo 220 consiguieron completar las dos semanas de competición. A pesar de ser el rally más duro, y de haber vuelto a su esencia complicando el trabajo de los que lo disfrutan tanto como lo sufren, el Dakar también suma: suma experiencia para los que llegan, pasión para los que se quedan, y a veces suma tanto, que, como Peterhansel, los hay que pierden la cuenta.

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