Cecchinato roza la épica para superar a Wawrinka en Montecarlo
Marco Cecchinato durante su partido de hoy ante Wawrinka en Mónaco. Foto: gettyimages.es

Cecchinato roza la épica para superar a Wawrinka en Montecarlo

El italiano, undécimo favorito del cuadro y número 16 del mundo, remontó un partido casi imposible en el que estuvo a sólo un juego de la derrota ante el suizo Stan Wawrinka, 20 puestos por detrás de él en el ránking ATP. En una hora y tres cuartos de juego, Cecchinato logró su acceso a los octavos de final del Masters 1000 de Montecarlo por un marcador de 0-6 7-5 y 6-3 y se medirá ahora al italiano Guido Pella por un puesto entre los ocho mejores del torneo.

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Manuel García

No nos cansamos de repetirlo, pero no deja de ser la pura verdad. En tenis, los partidos no se acaban hasta que uno de los dos jugadores se hace con el último punto. Da igual lo bien que lo hayas hecho hasta ahí, si se te encoge el brazo en el momento decisivo, puedes tirar por la borda todo el trabajo realizado. Eso ha sido exactamente lo que le ha sucedido a Stan Wawrinka en el día de hoy. En su partido de segunda ronda del Masters 1000 de Montecarlo, cuarto de la temporada y primero de la gira de tierra batida europea, el suizo lo hizo todo bien pero le faltó dar la estocada ante un Marco Cecchinato que, pese a su horrible comienzo de partido perdiendo los ocho primeros juegos del mismo, aprovechó la oportunidad que le brindó su rival para terminar dando la vuelta a un choque en el que perdía por 6-0 y 5-3 y que terminó ganando 0-6 7-5 y 6-3

Wawrinka fue mejor en los números globales del encuentro, con 21 golpes ganadores por 25 errores no forzados, por los 17 y 29 de su rival, pero en las bolas de break, Cecchinato marcó la diferencia con tres de tres

El partido prometía en grado sumo. Dos auténticos especialistas en polvo de ladrillo. Uno, buscando encontrar de nuevo el camino que le llevó a conquistar este mismo torneo (2014) y todo un Roland Garros (2015), y el otro, con la vitola de ser el vigente semifinalista en París y ya con tres títulos sobre tierra en su palmarés, uno de ellos este año en Buenos Aires. Pero lo cierto es que todo parecía encaminado a una exhibición por parte de Wawrinka, que se llevó los primeros ocho juegos del partido (6-0 y 2-0) dando buena cuenta de un Cecchinato absolutamente desaparecido sobre la pista. El italiano, no obstante, logró estrenar finalmente su casillero y con ello, comenzó a desplegar su juego al servicio.

El problema era que al resto no lograba inquietar a Wawrinka, muy cómodo hasta que llegó el momento de cerrar. Quizá tiempo atrás, antes de su terrible lesión en la rodilla, el suizo no hubiera dejado escapar este partido de ninguna manera, pero Wawrinka tiene que aceptar que ahora es uno más en el circuito y su mentalidad ya no es la misma que le hizo competir de tú a tú con el denominado 'big4'. En apenas cinco minutos, Stan se derrumbó cual castillo de naipes. Toda la seguridad que había ofrecido hasta el 5-3 del segundo set desapareció por completo. Al otro lado de la red, Cecchinato recibió esa ayuda inesperada como si de una descarga eléctrica se tratara. Su cabeza despertó y con ello sus piernas y en un abrir y cerrar de ojos, remontó el set con cuatro juegos consecutivos (7-5). 

Quizá pensara Wawrinka que lo peor ya había pasado, pero nada más lejos de la realidad. El suizo quiso reaccionar y dejar atrás lo que había sucedido en esos terribles cinco últimos minutos del segundo set, pero a nivel mental, todo había cambiado. Ahora era Cecchinato el que creía en sus posibilidades. Muestra de ello fueron las cuatro bolas de rotura que salvó el de Palermo en el inicio de la tercera manga, lo que sin duda, terminó por matar a Wawrinka que, en cambio, cedió otra vez su servicio (4-2) con una doble falta que evidenciaba su absoluta desesperación ante lo que estaba ocurriendo. El resto fue coser y cantar para Cecchinato que, al contrario que su rival, no dudó a la hora de cerrar para establecer el 6-3 definitivo con el que se gana su billete hacia la tercera ronda. Allí le espera otro 'terrícola' como es el argentino Guido Pella, verdugo del devaluado Marin Cilic, pero que le trae muy buenos recuerdos al italiano, puesto que en sus dos únicos precedentes ante Pella, no sólo se hizo con la victoria, sino que al final terminó levantando el trofeo de campeón, tanto el año pasado en Umag como esta temporada en Buenos Aires

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