Carreño vuelve a interponerse en el camino de Fognini
Pablo Carreño durante un partido esta semana en Hamburgo / Foto: gettyimages.es

Ganar a Fabio Fognini nunca es fácil, pero hacerlo siempre que te has medido a él, supone un mérito extraordinario. Algo de lo que puede presumir y con creces Pablo Carreño. El español, ya libre de problemas físicos y cada vez más cerca de aquella magnífica versión que brindó hace un par de campañas cuando llegó a meterse top10 y disputar el Masters de Londres, logró su séptimo triunfo frente al tenista italiano en otros tantos enfrentamientos, lo que le permite llegar a sus segundas semifinales de la presente temporada, las primeras en un ATP 500 como el de Hamburgo, disputado sobre tierra batida.

El encuentro, de dos horas y 40 minutos de duración, se convirtió en un ejercicio continuado de fe por parte del tenista gijonés, que cedió la primera manga por 6-3 y también estuvo abajo en las dos siguientes por 2-0. Su perseverancia y la irregularidad en el tenis de Fognini propiciaron su remontada por 6-2 y 7-6(4)


Fognini se descontroló con los errores no forzados, terminando con 54, por los 33 de Carreño


El partido comenzó con una versión intratable de Fognini, que durante los primeros 40 minutos de partido mostró su mejor versión, aquella que le ha permitido instalarse en el top10 y proclamarse campeón en Montecarlo. En un abrir y cerrar de ojos, el de Sanremo se puso 4-0 arriba, demasiada ventaja aún para un tenista tan imprevisible como Fognini.

Precisamente, esa inconsistencia de la que normalmente hace gala el italiano lo hizo desconectarse brevemente y ceder uno de sus dos saques en blanco. Pero como hemos dicho, la ventaja era bastante grande como para desaprovecharla y el actual número diez del mundo acabó poniendo el 6-3 en el marcador del primer set. 

La perseverencia de Carreño inclina la balanza a su favor

El segundo acto comenzó de manera idéntica al primero, con Fognini dictando los puntos desde el fondo de pista para obtener otro 'break' de ventaja y colocarse 2-0 de inicio. Parecía que la primera victoria del transalpino sobre el español se haría realidad más pronto que tarde, pero por algo el cara a cara se convierte en un factor diferencial en un deporte individual como el tenis. Con 2-0 y 30-40 en contra, la victoria parecía una misión imposible para Carreño. Sin embargo, el español sabía que gozaba de esa teórica ventaja a nivel mental y porfió hasta que pudo volver al partido con un 'break' en el cuarto juego.

A partir de ahí, Fognini se desmonoró. Su cabeza se paró y los errores comenzaron a brotar de su raqueta uno detrás de otro, hasta 22, que fueron los que finalmente cometió en una segunda manga en la que cedió seis juegos consecutivos (6-2). Para tratar de cambiar el rumbo en el que había entrado el encuentro, el pupilo de Franco Davin optó por romper el ritmo a Carreño yéndose al baño justo antes de iniciarse el tercer y definitivo set. Tal circunstancia pareció surtirle efecto, puesto que arrancó la manga con otro 'break' de entrada, repitiendo el 2-0 de la segunda. Pero como si de un déjà vu se tratara, Carreño volvió a remontar inmediatamente, aunque esta vez el parcial fue de cuatro juegos a cero. 

A partir de ese 4-2, los nervios y la épica entraron en escena. Fognini, que pidió la asistencia médica por problemas en su gemelo izquierdo, tiró de su magia particular para salvar una situación dramática tras otra. Pero la magia, al igual que la épica, no son infinitas y después de salvar un total de nueve bolas de 'break', las cuatro últimas de partido, el italiano claudicó en la muerte súbita ante una nueva lección de solidez de Carreño, que no paró de insistir hasta lograr su propósito en el decisivo desempate, el cual se llevó por 7-4. No hay duda de que la recuperación del asturiano va por buen camino.

Pase lo que pase, habrá firmado su mejor torneo del año, lo cual le ayudará mucho a subir en el ranking ATP, donde actualmente ostenta el puesto número 56. Para seguir progresando, mañana tendrá enfrente a otro 'renacido' que también viene de superar innnumerables problemas físicos, el ruso Andrey Rublev, tenista perteneciente a la 'Next Gen' (21 años) y que llegó a ser el número 31 del mundo en febrero del pasado año.

El de Moscú llega también de firmar la otra gran campanada del cuadro final, al cargarse al principal cabeza de serie del cuadro y vigente doble finalista de Roland Garros, el austríaco Dominic Thiem, por un doble 7-6. Sin duda, esta será una gran oportunidad para dos tenistas inmersos en un proceso de readaptación al circuito. 

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