El sensei Thiem
El "sensei" Thiem. Imagen: EFE

Dominic Thiem este viernes recibió el cinturón negro de Tenis, estuvo inmutable, no gesticuló en el transcurso del partido, se abstrajo de todo el show montado para el ídolo local y cuando debió golpear fue eficiente no temblándole el pulso.

El partido fue fantástico y se dividió en dos partes, la primera mostró la fase buena de Kyrgios, contundente con su servicio sobre todo en el primer set donde no le dio al europeo un punto de quiebre. El aussie dominaba las acciones, le favoreció golpear de entrada, quebrar el saque, eso generó confianza y armó el show con el público. La segunda fue la victoria de lo correcto ante todo lo que no se debe hacer en el tenis.

Thiem no gesticulaba, no mostraba ni alegría, ni sangre, solamente se dedicaba a jugar al tenis, parecía que estaba en otra cancha, y fue así, porque en el primero y segundo set fue dominado ampliamente por el australiano.

El Kyrgios serio, parecía que tenía controlado el partido, bien con el saque, tremendo con las devoluciones, metido dentro de la cancha, tirando magia en momentos justos, sin meterse con el rival, sin pelearse con el público y fue así realizó dos set de tenis casi perfectos ante un casi apagado número tres del mundo.

Pero la cabeza de Kyrgios tiene una llave que le corta las conexiones nerviosas desde su cabeza hasta su brazo y ese apéndice del tenis llamado raqueta dejo de ser una parte de su cuerpo. En el comienzo del tercer set, con dos puntos de quiebre a su favor "le cortaron la luz", se terminó el Nick serio y se puso en modo insoportable y eso fue capital para Thiem.

El austriaco paso de estar al borde de viajar camino al aeropuerto a quedarse una par de noches mas en hotel de Melbourne. No solo levanto los dos puntos de quiebre sino que le quebró el saque a su rival que empezó a pelearse con el público, con el arbitro, pero dentro de todo contra si mismo.

Y desde ahí ese Thiem inmutable, concentrado, que siguió al pie de la letra la ruta de la concentración, fue de a poco adueñándose del partido. Y empezaron los misiles desde el fondo de la cancha, los saques abierto en el lado de los pares, los passing a la carrera cuando era atacado en la red y pacientemente se fue adueñado del partido y de su pase a la cuarta ronda.

Thiem pudo festejar al final del partido, todo ese cúmulo de sentimientos encontrados durante el transcurso del mismo se sumaron en un grito de triunfo que acayo a todo el estadio. Un público que tomó el partido como si fuese la Copa Davis y que se fue con las manos vacías gracias a que en la cancha jugó el "Sensei" Thiem

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