El sentir del vencido: “Que no sea este un día triste parael club”
(Foto: Primera Plana)

Que no sea este un día triste para el club...” comienza diciendo en su mensaje David Depetris, entregado y agradecido con una afición de la que al parecer se quedó enamorado, la moreliana, y continúa:

la afición, por supuesto que siempre todos queremos ganar pero valoremos el esfuerzo del equipo, cuerpo técnico, cuerpo médico y dirigentes, los penales muchas veces son una lotería y que eso no empañe todo lo que lucharon los muchachos para llegar hasta la final, ahora a seguir pensando en la liga, saludos a todos”  

Y es que el ‘Depo’ estuvo ahí, peleó con Monarcas, luchó por marcar diferencia y no lo logró, pero sin dudar que lo intentó. Al parecer ahí se encierra el espíritu michoacano, en luchar con lo que se puede, sin rendirse, sin voltear atrás, siempre en desventaja y como el rival del que menos se espera, pero el que más demuestra.

Ayer Monarcas no salió como favorito, pero tampoco contra Toluca, ni contra Xolos o contra Cruz Azul; tampoco en aquella final del 2000 o en la final contra Atlas, pero Morelia se supo levantar; es más, ni en su propia casa siempre ha sido favorito, "¿la Copa qué?, que se concentren en la Liga, la Copa es de chocolate", “que se llegue a dónde se pueda, con ese equipo”, decían algunos y se llegó hasta la final, con un mal nombrado equipo B que no perdió contra el equipo élite de un de los “grandes”, un cuadro B que presionó el juego y lo llevó hasta el final, donde se apuesta todo al talento del arquero y los nervios de un jugador.

Monarcas perdió ayer, claro, pero se clasificó como segundo lugar de 27 equipos, se triunfó sobre 13 equipos de primera división y 12 del Ascenso MX, en el camino dejó sin el sueño de la final a un cuadro que busca engalanar su centenario, otro más que busca mantenerse como uno de los "grandes".

Quizá, más de alguno pensará que conformarse y no hacer leña de la derrota es mediocridad, que sentir victoria en la derrota es un consuelo de perdedores y sin duda tiene razón; pero en él habla el dolor, porque en un partido la vida se compacta en 90 minutos, el corazón se hace redondo y nos duele hasta lo más hondo de las entrañas cuando entra en el lugar equivocado.

El futbol son más que 22 hombres pateando una pelota, son los sueños de millones puestos en un rectángulo verde, de ahí que duela tanto llegar en segundo; como le dolió a Chivas y a Atlas perder la Copa; como sufrieron América y Pumas cuando perdieron la Liga; como sufrió Cruz Azul aquel cabezazo de Muñoz; como les dolió a Tigres, Veracruz, Puebla, Necaxa y muchos más la caída en el Ascenso MX. Todos los que amamos el futbol estamos condenados al dolor.

Pero el futbol da revanchas, pero solo para el que lucha, el que se esfuerza, como Chivas que aprendió de la derrota y esta vez se alzó campeón; Morelia perdió una final, pero le faltan tres más, 270 minutos de la prueba más fuerte que ha vivido en este siglo, la lucha por la permanencia.

Foto: Primera Plana
Foto: Primera Plana

La derrota no está prohibida, ni es exclusiva de nadie, pero si está prohibido no levantarse, el no seguir luchando; por eso hoy no puede ser un día triste para Morelia, hoy es el comienzo de otro ciclo que también se aproxima a su fin, hoy es momento de levantarse y seguir luchando porque el segundo lugar sólo es el primer perdedor cuando no tiene el coraje para convertirse en el primer aspirante al título.  

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