La antítesis del arquero, Oscar Pérez

El guardameta que le atajó dos penales a Luis Figo en el mismo partido; que metió un gol de zurda al ángulo, y que ganó respeto de propios y extraños, la historia hecha hombre: El “Conejo”.

La antítesis del arquero, Oscar Pérez
El "Conejo" dando cátedra dentro y fuera de la cancha.

Para que se den una idea de cuan longeva es la carrera de Pérez, les contaré que es el único campeón con el Cruz Azul que sigue en activo; es el jugador con más partidos de Liga MX; es mayor que su entrenador; la mitad del actual plantel  del Pachuca no había nacido cuando Óscar Pérez por primera vez defendió la portería del Cruz Azul en el Estadio Azteca en 1993. Así es la “chabelística” carrera del “Conejo”.

Su historia es una tragicomedia. Dio sus primeros saltos en el arco del Cruz Azul y ganó el último campeonato que tiene registrado la institución. Pasó por Tigres, Chiapas, descendió con Necaxa, ayudó a salvar al San Luis y llegó a los 40 años al Pachuca. En los Tuzos se le pronosticaba un año, máximo dos en el equipo, incluso ya habían comprado a su sucesor, Sosa, uruguayo portero del Morelia.

En los partidos, cuando saluda al portero rival, le preguntan cuál es el secreto de su longevidad. El Conejo siempre responde lo mismo: “trabajo”. Pero con todo y el empeño, él sabe que se acerca el final, y dada la eliminación del Pachuca en la Copa MX se ve difícil que pueda tener minutos en liga, aunque las dudas que ha dejado el arco Hidalguense podría abrirle un rayo de luz y, quién sabe, tal vez el “21” logre pisar un terreno de juego de pantaloncillo corto. Oscar Pérez, sin duda, se retirará como toda una leyenda que demostró que para jugar al futbol, la estatura no juega, rompiendo estereotipos, récords y prejuicios.

Sin duda uno de los que menos recordará al buen Óscar será precisamente Alfonso Blanco, pues lo ha banqueado en más de una ocasión, tanto en Pachuca como en Cruz Azul, y que le está tocando ser sucesor de un emblema, demasiada presión para un no tan joven guardameta.