Cabecera Norte: muertos y sin dar pelea
Foto: Atlas FC

Si ya comenzaste a leer el cuerpo de esta columna, te pido por favor que regreses un poco y prestes atención en la entradilla: "El Atlas terminó de sellar su eliminación del Guard1anes 2020". Y es que no fue el Puebla quien eliminó al Zorro, sino justamente lo que se expresa en la oración: el Atlas sentenció su propia eliminación.

Poco queda por decirse sobre este equipo que no se haya dicho en ediciones anteriores de la Cabecera Norte, y esto se debe, básicamente, a que el Rojinegro no ha ofrecido nada nuevo desde hace ya varias jornadas. El partido de este sábado fue el reflejo de lo que ha sido el Atlas durante todo el semestre, comenzando indudablemente por la punta de lanza.

Un delantero no funcionaba, y de dos no se hace uno

Desde que asumió el puesto como director técnico de la Furia, Diego Cocca siempre jugó con un solo centro delantero, decantándose casi siempre por Javier Correa para desempeñar esta función. El equipo del argentino dio resultados al principio, aunque el 'nueve' no influía en los resultados y era común escuchar que La Academia jugaba con un hombre menos.

Fue hasta la humillación sufrida en el Clásico Tapatío que Cocca anunció cambios importantes en su once inicial. Uno de ellos fue utilizar dos puntas, y esto se hizo manteniendo la titularidad de Correa y acompañándolo con Ignacio Jeraldino. ¿El problema? El problema es que, con esta modificación, el Atlas comenzó a jugar con nueve elementos activos.

Escribir sobre Correa y de Jeraldino en este espacio ya dejó de resultarme molesto, sino más bien frustrante y repetitivo. Me niego a creer que es decisión del entrenador alinearlos y dejar que sigan sumando minutos, y pienso que son órdenes "de más arriba" para que los sudamericanos no pierdan valor en el mercado de piernas. Si Diego Cocca realmente va a armar el equipo para el próximo torneo, no veo cómo este par pueda continuar en el plantel a partir de enero.

La esencia estuvo ahí

Si le preguntas a cien aficionados atlistas, noventa y nueve te dirán que este equipo no los representa. Ni por resultados, ni por estilo de juego, y ya ni siquiera por poder presumirlo como La Academia del Fútbol Mexicano, pues la presencia de canteranos en el terreno de juego es cada vez más y más escasa.

No obstante, a partir de la famosa (aunque no muy notoria) "sacudida" que se le dio a la alineación, Diego Barbosa se ha adueñado de un puesto como titular, ya sea por la banda izquierda o por la derecha. Ante Puebla, el joven fue el mejor jugador de la Furia.

Claro, Barbosa se perdió el empate (que de muy poco hubiera servido) de forma increíble en los minutos finales. Pero, si se analiza todo el partido, se vuelve evidente que el egresado de La Academia tuvo ese descaro y hambre de sumar que no se le ha visto a prácticamente ninguno de sus compañeros (Víctor Malcorra y Renato Ibarra son excepciones muy notables).

Hoy por hoy, en una época tan oscura para el atlismo en todo México, las fuerzas básicas son la última esperanza de una afición que ya se acostumbró a perder, exigir, no recibir y continuar alentando. En dos encuentros, Diego Barbosa ha sido lo que cada futbolista que se viste de rojo y negro debería ser.

No está de más un poquito de sangre

Se entiende perfectamente que tus jefes te obliguen a tomar decisiones (nótese que no especifico cuáles) que no quieres tomar; se entiende que no puedas hablar mal de ciertos jugadores para no restar a los activos de tu institución; y se entiende que todo esto, aunado a los malos resultados, te causen una frustración que tienes que comerte cada ocho días. Pero no se entiende la frialdad con la que se canaliza una situación semejante.

Y que quede claro, aunque ya lo he dicho en varias ocasiones: estoy totalmente volcado a favor de Diego Cocca, y espero que complete por lo menos todo el Clausura 2021. Aun así, he de decir que este sábado me sentí molesto ante su aparente falta de carácter, lo cual me sorprende de él.

Hay que remontarnos a la ya citada falla de Diego Barbosa, que vino precedida de un error igual de grosero por parte de Ignacio Jeraldino. Vale que no quieras hacer sentir peor a uno de tus jóvenes en un escenario como el que vive actualmente, pero Jeraldino y Correa no son ningunos jovencitos; son los centro delanteros que deberían estar marcando goles para tu equipo, y no puede ser que, ante sus múltiples fallas, la respuesta del banquillo sea resignarse y aplaudir.

A pesar de que el técnico campanense ha dicho que ya identificó a los jugadores que de verdad están comprometidos con el club (aunque esta sentencia se refleja poco o nada en el campo), me parece que sigue siendo muy tibio en sus análisis y conferencias de prensa. Lo que no diría yo, lo que no dirían todos y cada uno de los aficionados rojinegros si tuvieran la exposición mediática que posee Cocca.

Ahora, viene el partido ante Tigres, y al Atlas le queda jugarse el no terminar como último de la tabla porcentual. Más allá de una multa, el equipo debería intentar salvarse de la vergüenza que representaría un descenso simbólico, pero, a pesar de que el Atlético de San Luis está haciendo todo para quedarse con el deshonroso puesto, el Rojinegro necesitará un auténtico milagro para "salvar la categoría" en casa de la Autónoma de Nuevo León.

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