Un feudo norteño de campeonato

Las disputas entre Rayados y Guerreros mantienen vigente una rivalidad que ha perdurado gracias a los capítulos históricos que han protagonizado, sobre todo en finales del fútbol mexicano.

Un feudo norteño de campeonato
La semifinal del Clausura 2008 marcó un punto de inflexión en la rivalidad que actualmente se vive entre Guerreros y Rayados, pues ese gol agónico de Arce eliminó a los regios del campeonato e impulsó a los laguneros hacía su tercera estrella. (Foto: ElS

Rivales como Toluca o León, se han convertido en un dolor de cabeza para los Guerreros por las ocasiones en las que les han hecho ver su suerte. Sin embargo, para el aficionado verdiblanco, tal vez no hay un rival contra el que les duela perder tanto como contra los Rayados; el equipo norteño contra el que sostienen una rivalidad añeja.

Tanto la afición santista como la rayada entienden que este no es un partido más, pues sin llegar a ser un clásico, los enfrentamientos protagonizados por estas escuadras gestaron una rivalidad que busca definir al club dominante de la zona.

Aunque Tigres se ha convertido en el equipo más dominante del norte en los últimos años, el aficionado norteño es consciente de que desde finales de los noventa y gran parte del nuevo milenio, el mote de ‘El Coloso del Norte’ le perteneció al Club Santos Laguna por su constante protagonismo en la Liga MX.

Entonces, cuando los de la Laguna se llevaban la “gloria” del norte aparecieron los Rayados para reclamar la supremacía de la zona, arrebatándole a los verdiblancos una final de Liga en 2010 y dos de Concachampions durante 2012 y 2013.

Los marcadores de esas finales agudizaron el “odio” deportivo en el aficionado de la Comarca pues, en el Apertura 2010 fueron barridos en la gran final, en 2012 cayeron en el global la única final que han perdido en ‘La Casa del Dolor Ajeno’, y en 2013, sufrieron en Nuevo León, la peor remontada en finales al ser superados 4-2 en duelo que dominaban con una ventaja de dos goles.

Esas afrentas fomentaron un temor de enfrentar a Monterrey en fases finales, que solo pudo ser sanado cuando los superaron en la final del Clausura 2012 para conquistar su cuarta corona. Dicho recuerdo, sumado a la agónica eliminación de la semifinal del 2008 con el gol de Fernando Arce, nivelaron la balanza para lograr no solo redimirse en lo deportivo; sino también, ganarse el respeto de la afición regia, que ve al cuadro lagunero como un rival de cuidado.

Históricamente, los blanquiazules mantienen una jettatura vigente al llevar una racha de 18 encuentros consecutivos sin caer en su estadio a manos de los santistas, como saldo de nueve victorias y nueve empates.

Esta racha es similar a la que los albiverdes mantuvieron durante 2010-2016 al no permitir que los regios salieran victoriosos de su estadio durante este periodo, tiempo en el que hilaron tres años sin caer en cualquier cancha.

En cuanto a goleadas, ambos han aprovechado su localía para aprovecharse del rival en turno en años recientes. Mientras en el Clausura 2015, los santistas aplastaron en el Corona 4-1 a Monterrey, estos lograron desquitarse en el ´Gigante de Acero’ con un marcador de 5-2 en el Apertura 2016.

En conclusión, para que exista un pique interesante, es necesario que los contrincantes sean respondones. En el caso de Guerreros y Rayados, sus batallas en duelos definitivos han dejado a un rival herido que se ha levantado de la derrota para conseguir la revancha deportiva para no quedarse atrás ante los logros del enemigo.

Este jueves, se escribirá un capítulo más en esta rivalidad que ha evolucionado con el paso de los años hasta convertirse por su magnitud, en un feudo norteño de campeonato.