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Serial Mundiales de Futsal: Taiwán 2004, España extiende su dominio

Serial Mundiales de Futsal: Taiwán 2004, España extiende su dominio

Por primera vez, la selección española defendía título en un campeonato mundial, situación insólita que vino acompañada de otro inusual acontecimiento: Brasil quedaría fuera de la final merced a la derrota contra los futuros campeones. Una nueva vereda abierta en el mundo del fútbol sala.

Con el anhelo de un título mundial arribaba Brasil en Taiwán. Cambio de roles. No eran los cariocas los que defenderían su reinado ante el mundo, sino que ahora se personificaban como los candidatos a hacerse con él. La extrañez de la situación no podía mermarles en el camino, ya que enseguida una bofetada de realidad les haría centrarse en la dirección exacta: recuperar el trono. Allí, España, cuyo estado anímico distaba del que se prevé en un vigente campeón mundial, escurría el favoritismo hacia otros conjuntos como Italia o Portugal. Les funcionó.

Era un campeonato distinto, el nivel entre los participantes se asemejaba respecto a ediciones anteriores y la competitividad se acrecentó enormemente. Se presenciaron goleadas abultadas (0-12, la mayor), pero quedaron muy alejadas de alguna que se vio cuatro años antes (2-29), lo que indicaba una mejoría en el deporte que beneficiaba al espectáculo y la afición. No obstante, las apuestas apuntaban a los mismos equipos que siempre dominaron la competición.

Como en las ediciones anteriores, el anfitrión quedaba encuadrado en el grupo A y, al igual que en otras citas, asumiría la denominación de cenicienta por la gran cantidad de goles que encajaría. China Taipei (conocida como Taiwán), por tanto, ostentó el dudoso honor de ser la selección más goleada con 29 dianas, tremendamente distanciada de la inmaculada imagen mostrada por el vencedor en su grupo, España, con la portería impoluta y tres victorias. Ucrania y Egipto se jugarían la plaza restante para acceder a la segunda ronda, botín con el que los europeos serían obsequiados tras vencer a los africanos por 4-5.

El segundo entramado quedaría adjudicado al vigente subcampeón, Brasil, que apenas asumió dificultades en su trayecto tras golear a República Checa (4-1), Tailandia (9-1) y Australia (0-10). No se atisbaba hundimiento anímico tras la edición de hacía cuatro años en el rostro sudamericano. Por otro lado, los checos siguieron en el torneo gracias a sumar seis puntos en los choques con el resto de selecciones, lo que suponía su primera participación en la segunda fase de un torneo mundial. Brasil representaba la cotidianeidad, mientras que los europeos se adentraban en una jungla de inexperiencia.

El campeón de Europa, Italia, aguardaba en el grupo C sin querer responder a la etiqueta de favorito, pero las evidencias le delataban como equipo a batir. Más que nada, porque adquirió nueve puntos en la primera fase sin que el sudor le exigiera sacrificarse hasta un estado extremo. Y en secundarlo, con más dificultades, Estados Unidos supo jugar sus armas y derrotar a su adversario por la segunda plaza, Paraguay. Ya clasificados, los yankees se dejaron ir y, finalmente, empataron con Japón. Fue la vuelta de EE.UU. a una segunda fase desde que lo hicieran en Hong Kong 1992 (alcanzaron las semifinales).

La sorpresa del campeonato, sin saberlo, pasaría como primera del grupo D tras vencer sorprendentemente a Portugal (0-1), Cuba (0-3) e Irán (6-1). Fueron los argentinos quienes dispensaron un nivel futsalístico inesperado entre sus rivales, lo que les valdría para llegar hasta semifinales del torneo por vez primera en su historia. Portugal, evidentemente, se clasificaría como segunda de grupo tras golear a iraníes y cubanos. El guion comenzaba a traspapelarse.

En lo que sería el preámbulo de la final en Taiwán, España e Italia se enfrentaron en la segunda fase con triunfo transalpino (primera derrota hispana desde que perdiera la final de España’96 – 12 triunfos consecutivos). Pero otro hecho inusitado compartiría protagonismo con la recién desvirgada imbatibilidad hispana: un empate a cero. Portugal e Italia firmaron el único encuentro –hasta la fecha- sin goles en una Copa Mundial (Ucrania y Argentina los emularían tres días después). Pese a los tropiezos, los vigentes campeones de Europa y del mundo se clasificaron para semifinales. Un relato ya conocido.

A la otra orilla, la eterna rivalidad balompédica entre Brasil y Argentina acabaría con ambos en semifinales después de que Ucrania y Estados Unidos no superaran el corte estipulado por los sudamericanos. De esta forma, habría un doble enfrentamiento latino-europeo en la penúltima ronda del torneo y las fuerzas se equilibraban (Europa había dominado potencialmente en los últimos años). Aun así, hubo final del viejo continente aquel 5 de diciembre. Los brasileiros estuvieron obligados a curarse las heridas con una tercera plaza.

Los finalistas, conocidos. Tan sólo un año antes, Italia dejaría fuera de la final del campeonato de Europa a España tras vencerles en Caserta por 2-1, lo que, sumado a la derrota española en segunda fase de este mismo torneo, incrementaba el deseo de revancha de los de Javier Lozano. Y se consumó.  Además, con el mismo resultado (2-1), pero con distintos vencedores. Un día antes del “Día de la Constitución” España ya estaba de fiesta. Dos estrellas.

Curioso el efecto de la ambición. En los primeros días, la Roja, deprimida, no concebía tal éxito entre sus pensamientos, pero una vez conformada la unidad del equipo y la confianza en seguir agrandando el palmarés, el sueño se repitió. Deseos de revancha allá por el año 1996 se escrutaban en el ambiente al conocer la siguiente sede mundialista: Brasil 2008. Sed de gloria.

 

Clasificación final:
-Campeón: ESPAÑA.
-Subcampeón: Italia.
-Tercer lugar: Brasil.
-Cuarto lugar: Argentina.