Juan Fernando Caicedo, la figura del Tolima en un partido de lo que casi pudo ser
Foto: Dimayor

No es fácil ver a un jugador de fútbol que entiende de la mejor manera un compromiso táctico. Se le niega el lucimiento y queda puesto al servicio de los demás. En vez de ser protagonista, pasa a ser un luchador que se escabulle, se aleja y se reubica, solo para que sus compañeros puedan llegar a una posición más prometedora y sean ellos quienes gocen del aplauso y de la fama que por derecho era suya.

Un jugador de esa jerarquía no es goleador y muchas veces inclusive, llega a ser resistido por una hinchada poco conocedora del carácter estratégico y táctico que posee el fútbol. Pero ese jugador llega a ser el favorito de los técnicos, es aquel en quien depositan sus expectativas más ambiciosas, las que pueden cambiar el curso no de un partido, sino de un campeonato. Juan Fernando Caicedo es ese tipo de hombre, que está por encima de momentos de destellos, de estallidos; e igual de malas rachas. Es un jugador que se expresa en los goles de los demás, en el desgaste que produce al rival.

En la aciaga noche medellinense, que así lo fue, sobre todo porque la realidad estuvo del lado contrario a la justicia, el Deportes Tolima cayó ante un timorato Independiente Medellín, en una definición de penaltis que tuvo un solo fallo, el mismo que definió la entrega de la copa.

Todo esto estuvo muy cerca de no ser de la manera en que sucedió. Plagado de apreciaciones arbitrales siempre en contra del visitante, repliegue total del poderoso de la montaña, y un arquero de noche inspirada, los once guerreros del equipo de la 'Ciudad musical', se batieron contra murallas que fueron traspasadas muchas veces hasta hacer figura al arquero local. De todo ello, Juan Fernando Caicedo tuvo mucha responsabilidad, porque en medio de tan pocos espacios, se convirtió en pivote que alimentó a sus compañeros, que se alzó sobre el cielo del Atanasio Girardot, bajando centros para que ellos definieran, tal cual como lo hizo Angulo en el minuto 90+1, cuando las esperanzas expiraban.

A pesar del dolor y la tristeza de perder un título, quedan muchos elementos interesantes que permiten ver el futuro con más confianza. Los jugadores del Deportes Tolima aman su camiseta, tienen sed de triunfo, saben jugar y entienden las órdenes del técnico. Y Caidedo, junto con Jaminton Campaz, Anderson Plata, Juan David Ríos, Omar Albornoz, los dos Angulo (Anderson y Jeison), Nilson Castrillón, Sergio Mosquera, y Álvaro Montero junto con John Narváez, Daniel Cataño, Juan Pablo Nieto, William Parra, Luis Miranda, un Yeison Gordillo que tal vez se vaya y el complemento de José Ortiz, Williem Cuesta y el liderazgo de Hernán Torres con las directivas, sabrán interpretar este momento, se levantarán y serán más experimentados para alcanzar nuevos y mejores objetivos.

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