Guía Playoffs NBA 2018: la rotación de Casey, el banquillo NBA más temido

En la vida hay muchas formas de hacer las cosas, de eso no cabe duda. De hecho, hay muchas formas diferentes de hacer las mismas cosas. Eso es aplicable a todos los niveles de la vida, pero en este caso, toma más sentido si lo aplicamos a las franquicias de la NBA. Hay solamente 30 franquicias, y prácticamente cada una de ellas tiene una forma de tratar "el producto". Algunas franquicias se ven a sí mismas como un negocio. No es exactamente malo, puesto que realmente lo son, pero creo que la mayoría de la gente estará de acuerdo en que la NBA es más que un negocio, es más que un deporte incluso. Es un sentimiento. 

Es emoción, es frustración, es alegría es tristeza... como sea, parece mucho más que un negocio. Algunas franquicias parece que no son capaces de verlo, y buscan continuamente una estrella tras otra, sin parar, sin dar tiempo, solamente para vender cuantas más camisetas y entradas mejor. Y hay otras que se lo toman con calma, que dan tiempo a los proyectos, apuntalan plantillas poco a poco, año tras año sin hacer ruido, y cada año son un poco mejores.

Uno de los mejores ejemplos de esto último se puede ver en los Toronto Raptors. Una franquicia relativamente joven (nació en el año 1995) que se quedó como única franquicia canadiense tras la marcha de los Grizzlies hacia Memphis (antes fueron los Vancouver Grizzlies). Quizá por ser canadienses, o por ser jóvenes, siempre han tenido una manera muy peculiar de hacer las cosas, especialmente en los últimos años. Creen que las prisas no son buenas, y que hacer las cosas despacio y sin grandes revoluciones es algo mucho mejor. Sea como sea, en los últimos años siempre se han caracterizado por ir poco a poco renovando a sus estrellas o mejores jugadores, y hacer bloque para mejorar, más allá de intentar obtener elecciones altas o traspasar por grandes agentes libres. Este tipo de gestiones han llevado a los Raptors a ser el equipo que son ahora

Dwane Casey, el entrenador del momento

Casey llegó a los Toronto Raptors en el año 2010, en uno de los momentos más delicados de la historia de la franquicia. Acababan de perder a Chris Bosh, que se iba a Miami a formar un Big-three con LeBron y Wade, y parecían abocados a una reconstrucción. Habían elegido en el draft a un prometedor DeMar DeRozan, y a partir de ahí construirían. Poco después eligieron a Valanciunas y traspasaron por Lowry, creando el núcleo actual del equipo. 

Dwane Casey ha sido elegido entrenador del mes varias veces, y es uno de los candidatos a entrenador del año. | Foto: Raptors.com
Dwane Casey ha sido elegido entrenador del mes varias veces, y es uno de los candidatos a entrenador del año. | Foto: Raptors.com

Casey siempre ha sido considerado un entrenador de corte defensivo. Convirtió a los Raptors en un equipo muy fiero atrás pero que no parecía capaz de jugar en un sistema complejo. Cuando llegaban a las eliminatorias de playoffs, el sistema de ataque básicamente se convertía en lo que fuesen capaces de generar para sí mismos y para los demás Lowry y DeRozan. Si bien es cierto que son dos grandísimos jugadores, este sistema solía fallar cuando uno de los dos jugadores tenía un mal día o estaba muy cansado, o cuando los rivales los presionaban hasta la extenuación. 

La temporada pasada llegó Ibaka, para darle a la plantilla algo más de profundidad, alguna opción más en ataque, y tener más jugadores que fuesen físicamente capaces de parar a LeBron. Fuera de que es prácticamente imposible parar a LeBron, la temporada pasada estuvo demoledor. 4 - 0 a unos Raptors sin ideas y sin soluciones. 

Fue entonces cuando se dijeron muchas cosas, especialmente por parte de los periodistas. Se comentaba que este era el fin del proyecto, que los jugadores eran ya demasiado mayores para mejorar. Se cuestionó mucho si Dwane Casey debía seguir siendo el entrenador principal, y si los Raptors debían traspasarlo todo y meterse en una reconstrucción. Sin embargo, como se ha comentado antes, este no es el modelo que tiene la franquicia de Toronto de hacer las cosas.

A pesar de caer eliminados a manos de los Cavaliers, en la franquicia se siguió considerando que había sido una buena temporada. Se habían clasificado para los playoffs, y habían perdido contra el mejor jugador de la Conferencia Este y probablemente de la liga. Por eso, en vez de dar carpetazo, se optó por seguir dando continuidad. 

Entre sus grandes estrellas se renovó a Kyle Lowry y Serge Ibaka, no se traspasó a Valanciunas a pesar de que muchos aficionados lo pedían, y se optó por renovar el banquillo. Y con todo esto, el equipo ha dado un cambio radical esta temporada.

La importancia del banquillo

Es importante ver de donde salen los suplentes que este año tanto están dando que hablar en la liga. Varios de ellos son drafteados por ellos, y otros los consiguen como agentes libres. Hay una cosa que es clave aquí. Del quinteto suplente del que luego se hablará, dos parejas de jugadores ya habían jugado juntas antes. Son Poeltl y Dellon Wrigth, que habían jugado juntos en la Universidad de Utah, y Siakam y VanVleet, que ya habían compartido cancha en el filial de la G-League de los Raptors, los Raptors 905. Estos cuatro junto al veterano CJ Miles son los que forman el principal equipo suplente de la franquicia canadiense.

Además, incorporaban desde el draft a OG Anunoby, un jugador del que se decía que sería un defensor élite en la liga, y que seleccionaron para cubrir ese espacio pendiente en su equipo, y añadir algo de defensa polivalente. 

El entrenador principal, Casey, tenía que comenzar la temporada con un quinteto inicial parecido al de la temporada anterior, pero con la necesidad de hacer cambios. En esta época de la NBA en la que el baloncesto evoluciona tan rápido, siempre se había dicho de él que era un entrenador chapado a la antigua, incapaz de incorporar sistemas nuevos, y experto en defender. Y sin embargo, el bueno de Dwane ha demostrado al mundo lo equivocados que estaban con él.

Ha incorporado técnicas nuevas a los jugadores, aumentando su rango de tiros (Valanciunas y DeRozan ahora tiran de tres, con unos datos más que aceptables) y ha creado una defensa muy eficaz y muy móvil, capaz de defender muchas posiciones a la vez, gracias entre otros a un Anunoby que está demostrando que en talento físico y versatilidad es un jugador importantísimo para esta plantilla. 

Pero no es aquí donde los Raptors han conseguido subir un peldaño más en su juego. Es gracias a su banquillo, y a su forma de usarlo. Los Raptors sacan a todos los jugadores de banquillo prácticamente a la vez, creando un segundo quinteto. Este segundo quinteto ha sido estadísticamente uno de los mejores de la liga a lo largo de toda la temporada regular, incluyendo los quintetos titulares de los mejores equipos. El secreto está en que este es un quinteto muy completo, que utilizan para enfrentarse a los demás suplentes de la liga. Es un quinteto que juega muchos minutos por partido (más de 16) y que tiene a jugadores como CJ Miles que podrían ser titulares en muchos equipos. Sin embargo, el crear un segundo quinteto les da muchas ventajas tácticas.

Para empezar es un quinteto muy polivalente, todos los jugadores pueden jugar en varias posiciones, y esto hace que en defensa los emparejamientos sean más rápidos y tengan que pasar menos bloqueos, y con ello aumente la capacidad defensiva. También aumenta la química de todos los jugadores entre ellos al pasar muchos minutos juntos, que ya era buena por parte de algunos jugadores que ya venían de jugar juntos. Pero es que además han encontrado talento donde muchos dudaban que existía. Sólo por poner un ejemplo, VanVleet no fue drafteado, y dos de los otros jugadores venían de el equipo de la G-League. 

Entonces los Raptors poseen dos quintetos. El primero está formado por Lowry-DeRozan-Anunoby-Ibaka-Valanciunas. Es el quinteto que empieza los partidos, y el que agrupa a sus grandes estrellas. El otro quinteto, el suplente, estaría formado por VanVleet-Wright-Siakam-Wright-Poeltl. Pero eso no es todo. En muchos finales de partido, cuando el marcador está apretado, Vanvleet, que ha demostrado tener un talento en los finales apretados, y Poeltl, se unen a Lowry, Ibaka y ReRozan para crear un quinteto de small-ball que les está dando unos magníficos resultados. 

Poeltl, teórico suplente, acaba el partido jungando junto a DeRozan.|Foto: Raptors.com/gettyimages
Poeltl, teórico suplente, acaba el partido jungando junto a DeRozan.|Foto: Raptors.com/gettyimages

La mejor temporada de su historia

Gracias a este sistema y a los buenos resultados que están dando muchos jugadores, los Raptors están disfrutando de la mejor temporada de su historia. Tener un récord tan próximo a sesenta victorias es algo que no había pasado nunca, y son uno de los mejores equipos de la liga. El segundo mejor equipo por récord, solamente por detrás de los Houston Rockets, que también están haciendo una campaña memorable. Además son el segundo mejor equipo en rating ofensivo (solo por detrás de Rockets) y el quinto mejor equipo en rating defensivo.

Un equipo que independientemente de lo que haga en la postemporada, ya pueden estar muy orgullosos de lo conseguido. Su método y sus fórmulas de hacer las cosas están funcionando, y la afición se lo reconoce llenando prácticamente el estadio cada vez que hay partido. Los Toronto Raptors están haciendo historia de la NBA, y arraigando el baloncesto en el país del norte. Que no se olvide que a Canadá se le debe la invención del baloncesto, ya que Naismith nació en el mismo estado que hoy posee una de las mejores franquicias actuales de la NBA. 

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