Historia de los Mundiales: Suiza 1954
Fotomontaje: Sandra Porto | VAVEL.

Tras 16 años, el trofeo más importante de selecciones, el Mundial, volvía al continente europeo. La II Guerra Mundial hizo que la competición estuviera parada en el 42 y el 46, así como que en 1950, con más de media Europa en ruínas, se decidió un país como Brasil cuyo territorio no fue atacado en el gran conflicto.

La elección de Suiza precisamente tuvo que ver también con la guerra. Suiza fue uno de los pocos países del continente europeo en declararse neutral en este conflicto, por lo tanto era de los lugares menos afectados, disponía de capacidad económica y tenía infraestructuras necesarias para organizar este gran torneo.

Como curiosidad se puede decir que Suiza es el único país de Europa en organizar una Copa del Mundo que no está adscrito en la actualidad a la Unión Europea. Con Rusia 2018, los rusos se unirán en este curioso club a los helvéticos.

Formato y sedes

Las ciudades sedes fueron seis. Basilea, Lugano, Lausana, Ginebra, Zurich y Berna fueron las designadas para cubrir partidos de este Mundial. Siendo la final en esta última, con un estadio con capacidad para 64.000 personas.

El formato de competición constaba en una curiosa fase de grupos pues aunque había cuatro equipos por grupo, las jornadas se reducían a dos, por lo que cada selección jugaría con dos de su grupo y con una no. En caso de empate a puntos habría un partido desempate. Tras esto eliminatorias directas con cuartos de final, semifinales y final.

Cartel del Mundial 1954

La clara favorita para alzarse con el título era Hungría, que venía de conseguir el oro en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. Los húngaros contaban en sus filas con algunos de los mejor jugadores del momento como es el caso de Kocsis, Hügui o Puskas. Además de Hungría, la campeona del mundo Uruguay y la renovada Brasil parecían también candidatas, aunque finalmente ninguna de las tres fue la que se alzó con el título.

Fase de grupos

La FIFA decidió poner cabezas de serie a la hora de realizar el sorteo del Mundial. Estos erán Suiza (anfitriona), Uruguay (campeona), Brasil (subcampeona) y Hungría (última campeona olímpica). Por lo que estas cuatro selecciones fueron colocadas en grupos diferentes.

El grupo A era conformado por Brasil, Yugoslavia, Francia y México. Sin duda la cenicienta era el conjunto azteca, el cual no tenía la tradición futbolística de la actualidad, y los yugoslavos que no se enfrentaban a ellos parecían tenerlo también difícil. Pero la victoria de ellos ante Francia en la primera jornada y la goleada por 5-0 de brasileño a méxicanos, hizo que un empate valiera a ambos para pasar en la última jornada. Premeditado o no, fue un 1-1 el resultado final, por lo que Brasil y Yugoslavia pasaban a cuartos de final.

En el B estaban las dos que serían finalistas, Alemania y Hungría, con dos selecciones de nivel bajo como Turquía y Corea. Los húngaros arrollaron a sus rivales, venciendo 9-0 a Corea del Sur y 8-3 a los germanos. Pero el triunfo de Alemania en la primera jornada ante Turquía, unida con la goleada de los turcos a los coreanos por 7-0 en la última jornada envió al desempate a alemanes y turcos. El conjunto centroeuropeo realizó un partido muy serio, ganando 7-3 a los otomanos y clasificándose junto con Hungría a las rondas eliminatorias.

El tercer grupo de la competición incluía a la campeona Uruguay, a la vez que Austria, Checoslovaquia y Escocia. Uruguayos y austriacos ganaron con cierta comodidad sus dos partidos, ya que entre ellos no se enfrentaron, entrando de esta manera los dos en los cuartos de final.

El D tenía exclusivamente selecciones del continente europeo. Con la anfitriona Suiza, Italia, Inglaterra y Bélgica. Fue un grupo equilibrado, pues la selección inglesa que quedó primera, llegó a ceder un empate con la colista Bélgica, pero su triunfo ante los helvéticos le permitió ser campeón de grupo. Suiza venció a Italia, y los italianos a los belgas. Por lo que hubo repesca entre el equipo suizo y los transalpinos, con victoria por 4-1 para los anfitriones, que pasaban de ronda.

Cuartos de final

Como dato curioso, en esta ronda todos los partidos se decidieron por dos goles de ventaja. Sin ninguna duda el más vistoso para el espectador fue el 'derbi de los alpes' entre suizos y austriacos, con victoria de Austria por un 7-5. Resultado que fue todo un espectáculo para el público.

"Suiza y Austria se enfrentaron en cuartos". (Foto: ESPN).

Hungría se cargó a la subcampeona Mundial, Brasil, por 4-2. Resultaron clave los dos goles conseguidos antes de los diez minutos por el equipo europeo. También se pudo ver otro 4-2 en el Uruguay-Inglaterra, los charrúas volvían a dar la sorpresa en una Copa del Mundo venciendo a una de las favoritas por su buena primera fase como era el equipo inglés..

La última eliminatoria mostraba la mejora alemana en el aspecto defensivo. Pues tras encajar hasta 8 goles de Hungría en la primera fase, esta vez pasó con la meta a cero tras ganar por 2-0 a Yugoslavia. Esto fue algo muy destacado en la época, donde se priorizaba un fútbol mucho más ofensivo y mantener la portería a cero en un gran partido como este era toda una hazaña.

Semifinales

No había dudas de cual era el partido más destacado de estas semifinales, el Hungría-Uruguay. Se enfrentaba la campeona olímpica contra la campeona del Mundo, era el partido más esperado por todos en este Mundial y se dio, siendo un choque que no decepcionó a nadie.

Los húngaros se pusieron 2-0, y parecían tener el partido controlado, pero la fe uruguaya no tiene fronteras y lograron empatar en el último cuarto de hora el encuentro con dos goles de Hohberg. En la prórroga apareció uno de los mejores jugadores del país centroeuropeo, Kocsis, quien con sus dos tantos llevaba a Hungría a su primera final en un Copa del Mundo.

La otra semifinal enfrentaba a austriacos y alemanes. Este partido confirmó la gran mejora del conjunto germano, pues consiguió golear por un claro 6-1 a Austria. Hay que recordar que los austriacos venían siendo un conjunto muy serio durante todo el torneo, pero Alemania les destrozó con su fútbol físico y su ordenada defensa.

Alemania dio la última sorpresa en la final

4 de julio de 1954, esa era la fecha esperada por alemanes y húngaros para alzar su primera Copa del Mundo. Un día antes, el 3, se enfrentaban Uruguay y Austria por el tercer puesto, los sudámericanos aún acusaban el cansancio de la prórroga en semifinales y perdieron por 3-1 ante el buen equipo austriaco.

El 8-3 de la fase de grupos daba especialmente favorita a Hungría, aunque bien era cierto que Alemania había mejorado conforme pasaban las rondas. Pero parecía que esta mejora en el juego alemán se quedaría en nada, cuando en el minuto 8 el conjunto húngaro se ponía con 0-2 de ventaja con tantos de Czibor y Puskas, y hacía que en tan poco tiempo los germanos recibieran más goles que en sus dos últimos partidos juntos.

Pero como dijo Gary Lineker: "El fútbol es un deporte que juegan once contra once y que siempre gana Alemania". En lo de siempre no es muy acertado, pero en esta ocasión se puede hacer referencia a esta célebre frase. Pues lejos de rendirse tras los ocho tantos recibidos en la fase de grupos y con todo en contra, Alemania se levantó de las cenizas y consiguió dar la vuelta a la final.

La verdad que ayudó bastante el empatar el choque en el 18, tras los goles de Morlock y Rahn. Tras esto se vio un fútbol más conservador por ambas selecciones, algo más parecido al fútbol moderno que a lo visto en la época, donde el juego del balompié destacaba por un juego muy ofensivo y con muchos goles. El defender se le daba mejor a Alemania que a Hungría, y este cambio de táctica le salió muy caro a los húngaros, pues a seis minutos del final Rahn se convertía en el héroe de la final marcando el tanto definitivo y dejando sin respuesta a aquel gran conjunto centroeuropeo.

Entonces cuando pitó el final el colegiado William Ling, los alemanes saltaron a celebrarlo. No solo era un título muy importante en lo futbolístico, nada menos que una Copa del Mundo tras estar expulsados por la FIFA en la anterior edición, sino que además, era el principio de la regeneración de la nueva Alemania, pues este país fue de los más castigados tras las II Guerra Mundial por los genocidios de Adolf Hitler, y tras años muy malos y con el país separado, de nuevo los germanos volvían a estar orgullosos de pertenecer a esa nación llamada Alemania.

La derrota hizo mucho daño a Hungría, que nunca ha estado tan cerca de ganar un Mundial y seguramente tarde mucho en estarlo. Los Kocsis (máximo goleador del torneo), Puskas o Czibor no volverán a juntarse con otro gran equipo para salir vencedor en un torneo de estas características, y todavía escuece en el país centroeuropeo esta final aunque hayan pasado 60 años de aquello.

Con este triunfo Alemania ponía su primera estrella en el pecho de las tres que tiene en la actualidad, y se convertía precisamente en la tercera selección en alzarse con una Copa del Mundo, solo por detrás de Uruguay e Italia, con dos campeonatos cada una.

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