Un aguacero que vale oro
Bernardo Silva celebrando el 1-0 / FOTO: Premier League

La capitanía se le es atribuida a los futbolistas con un carácter a raudales y una garganta imperiosa para ejercer de líder. En un Manchester City - Aston Villa, la responsabilidad recae en los más fervientes talentos de cada esquina, en Kevin de Bruyne y Jack Grealish. Las expectativas se vertían sobre ellos, pero sería Phil Foden quien desaprensaría la zaga villana. Con escasos cinco minutos en el contador, Emiliano Martínez fue obligado a sacar a relucir sus reflejos para cerrar la puerta a Bernardo Silva en el último instante. Inmediatamente después, Cash se desentendió de su integridad física para salvar en boca de gol el remate de Gündogan. Achicaba agua como podía el Aston Villa en la tormenta skyblue, carente de su villanía habitual tras el brote de coronavirus que les encarceló en el confinamiento y posterior suspensión durante las dos últimas jornadas ligueras. 

Alineaciones iniciales de ambos conjuntos / FOTO: creación propia - la pizarra del míster
Alineaciones iniciales de ambos conjuntos / FOTO: creación propia - la pizarra del míster

Digna es de explicación la creación de Pep para negar la velocidad al Villa. Cancelo se erigía de nuevo como un ser indetectable, como un activo en la creación e invadiendo el área de forma sobrenatural. El falso nueve volvía a ser un territorio desierto, a expensas de la llegada de Bernardo, Foden, Sterling o De Bruyne. Dando rienda suelta a la movilidad e imaginación, sería el sector izquierdo el que ostentaría mayor peligro. La presión y la ocupación de espacios por dentro como mandamientos, con Gündogan postulándose como conector para localizar los caminos hacia el gol. 

Emi estirándose para blocar a Bernardo / FOTO: Premier League
Emi estirándose para blocar a Bernardo / FOTO: Premier League

El bloqueo frente a la supremacía

La borrasca que caía sobre el Etihad ni comparación tenía con la que el Manchester City estaba acometiendo sobre su rival. La acumulación de futbolistas por dentro aturdía a un Villa abocado a una incertidumbre permanente. Un inofensivo salto de Grealish sobre Walker lesionó al lateral británico, que se tuvo que marchar lesionado a los 26 minutos. Le suplió Zinchenko, obligando a Cancelo a ostentar nuevos cargos sobre el verde como pivote diestro, con un ojo puesto en el carril diestro.

Cancelo ha vuelto a ser el factor diferencial del ataque / FOTO: Premier League
Cancelo ha vuelto a ser el factor diferencial del ataque / FOTO: Premier League

Superado el ecuador, los villanos se desquitaron de su timidez para encadenar sucesivas posesiones con cierto acierto. Traoré y Grealish destruían caderas a través del eslalon, pero el City les privaba su acento ofensivo, motivado por el arraigo con el que habían perfeccionado la debilidad defensiva para transformarla en una fortaleza epopéyica. Ederson apareció únicamente para blocar un aislado disparo de Barkley. La recomposición visitante no arrebató el control al City, que, desde la distancia , buscaba la manera de desestabilizar la implacabilidad con la que Mings y Konsa despejaban cada balón que osaba atravesar su cuadrante. Foden tiró de personalidad para comandar unos ataques, que, por medio del centro lateral, llamaban al remate a un delantero inexistente. El Villa respiró con el camino a vestuarios tras haber vivido 45 minutos al filo de la navaja. Hasta ocho disparos lograron bloquear Mings y compañía. 

Insistir, resistir, persistir y nunca desistir

Guardiola grabó a fuego lento el lema sobre sus hombres, y es que la segunda mitad arrancó con un festival de salón del City, asociado con la tormenta para arrinconar a los villanos. Combinaciones rápidas y vertiginosas que fallecían sin cuajar. Cancelo besó el larguero irrumpiendo en el área por la derecha, mientras que por el otro flanco eran Gündogan y Foden quienes maquinaban para crear las ocasiones.

Jack Grealish no ha logrado imprimir su fútbol sobre el Etihad / FOTO: Premier League
Jack Grealish no ha logrado imprimir su fútbol sobre el Etihad / FOTO: Premier League

Con el contragolpe como salvavidas, el Aston Villa encontró vías hacia Ederson a través de la velocidad de Traoré, Grealish y la aparición de Douglas Luiz desde segunda línea. A pesar del martirio al que estaban siendo sometidos, encontraron detalles con los que atemorizar al cuadro skyblue. Ruben Días fue quien apagó las chispas que nacían en sus dominios, mientras que sus compañeros de zona ataban al capitán púrpura a la esquina. El 10, en una jugada de peligro, atacó el tobillo de Kevin De Bruyne, atribuyéndose su segunda lesión del encuentro. El belga salió por Gabriel Jesús en el 58 con el rostro cariacontecido. Sin embargo, su ausencia no afligió la motivación celeste, que seguía intentándolo a pesar del desempeño que imprimían los zagueros de Birmingham, especialmente Mings, cargado de aplomo y desafiando merodeadores del área.

Cualquier envío o disparo era paliado por una pierna villana. Gündogan chocaba con Emi, con Cash, y hasta consigo mismo, al encasquillársele la pistola con la portería enterita para él. Mahrez entraría por Sterling para dotar de más desequilibrio al costado derecho, siendo protagonista de una acción que el propio Mings a punto estuvo de despejar dentro de su portería. El que estaba postulándose como héroe morado acabó convirtiéndose en villano, haciendo honor a la caricatura de su escuadra. Falló en la salida frente a la presión de Rodri, que la dejó hacia Bernardo para que el portugués recrea un auténtico golazo con el que inaugurar el electrónico. A falta de 12 minutos, caracoleó y destrozó la red con potente chut desde fuera del área. 

Bernardo y Foden, las figuras bajo la lluvia / FOTO: Premier League
Bernardo y Foden, las figuras bajo la lluvia / FOTO: Premier League

La necesidad fue enmendada en Manchester, disipándose la urgencia y apareciendo el control con el que murió el encuentro. Surgieron espacios que permitieron, primero a Cancelo, y posteriormente a Gabriel Jesús, a crear la acción del 2-0. El delantero brasileño remató a un Cash que protegió su rostro con la mano en la que impactaría el balón. Penalti que transformaría Gündogan, poniendo la puntilla a un encuentro brillante y certificando la victoria. 

Gündogan celebrando el 2-0 / FOTO: Premier League
Gündogan celebrando el 2-0 / FOTO: Premier League

El Manchester City se sitúa momentáneo líder de la Premier con 38 puntos, con un partido menos, y con unas sensaciones inmejorables. Un inicio de campeonato nefasto se ha volatilizado con la dinámica adoptada los últimos meses. En el duelo De Bruyne - Grealish fue Foden quien terminó brillando. El Aston Villa compitió con la fe por delante del fútbol, sobreviviendo al vendaval hasta el minuto 78. Con hasta tres partidos menos que el resto de equipos, los de Dean Smith, expulsado tras entrar en cólera por el hipotético gol en fuera de juego de Bernardo, viven undécimos con 26 puntos. Impera la ciudad de Manchester la Premier.

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