Yo jugué en el Real Betis: Ustaritz Aldekoaotalora
En la imagen, el central vasco posa junto a Stosic y Guillén el día de su presentación como bético. (Foto: Sentir1907.blogspot.com).

Yo jugué en el Real Betis: Ustaritz Aldekoaotalora

Tras pasar por la cantera del Athletic y no terminar de hacerse un sitio en la primera plantilla, el de Abadiño llegó cedido al Betis en la campaña 11/12; durante la misma, la fortuna le dio la espalda, hasta el punto de que apenas contó, terminó por convencer a los 'leones' de que lo mejor era desprenderse definitivamente de él y le obligó a buscar destino lejos de España, encontrándolo en Georgia.

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J. Julián Fernández S.

El hecho de que el Athletic vaya a visitar el Villamarín en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey puede facilitar la vuelta a casa de Beñat Etxebarría, último futbolista (habría que obviar a Eder Vilarchao que se crió en la cantera bilbaína antes de acabar en Heliópolis) que ha vestido las casacas béticas y vizcaínas. Sin embargo, y teniendo en cuenta que la historia del medio de Igorre es bien conocida por todos, nuestro protagonista de hoy no será él, sino quien hasta este pasado verano cerraba el historial de trasvases del Guadalquivir a la ría.

Se trata de Ustaritz Aldekoaotalora, central que en la campaña 11/12 arribó cedido por el cuadro vasco a La Palmera sin tener demasiada suerte. Aunque su historia arranca muchísimo antes, concretamente el 16 de febrero de 1983 en la localidad vizcaína de Abadiño, donde desde bien pequeño comenzó a estar vinculado al mundo del fútbol. Su altura, 1,82 metros, le permitía destacar en el juego aéreo, razón por la cual comenzó a despuntar como central. Así, en la 01/02, completó una buena temporada en las filas del Baskonia, en Tercera, donde sumó 22 actuaciones y un gol.

Llegó a Lezama procedente del Baskonia

Al curso siguiente, el 02/03, sus números fueron algo más discretos, quedándose en 18 envites. Sin embargo, pese a este leve descenso en su rendimiento, llamó poderosamente la atención del Athletic, que lo firmó para su filial. De este modo, se estrenó como rojiblanco en la 03/04, en la que llegó a los 19 duelos en el eje de la zaga. Fue el preludio a lo que sucedería con él apenas unos meses más tarde, durante la 04/05, cuando se hizo fuerte en esa parcela, interviniendo en un total de 27 choques.

Ya por entonces había quienes apostaban porque, más pronto que tarde, tendría la oportunidad de debutar con los mayores. No se equivocaban, porque a lo largo de la 05/06 por fin podría hacerlo. Primero, en la Intertoto, donde intervendría en la eliminatoria frente al Cluj. Después, y tras pasar de nuevo por un filial con el que jugaría once partidos, a partir de la segunda vuelta, debutando como titular en la jornada 20, en todo un derbi vasco que se jugó en Anoeta y que acabó con empate a tres. Aquel sería el primero de sus 17 envites con los profesionales hasta junio. Con ellos se hizo un hueco en el vestuario, del que ya no saldría hasta varios años más tarde.

Le costó tener continuidad como rojiblanco

Aunque en la 06/07, las cosas se torcerían un poco. Tanto Sarriugarte como Mané prefierieron a otros antes que a él, por lo que sus números experimentaron un importante descenso. Se quedó en apenas 13 actuaciones, algo que, en cualquier caso, no hizo que se desesperase y buscase equipo en verano. Se quedó en San Mamés y encontró su recompensa, a modo de continuidad, durante la 07/08, en la que se le pudo ver sobre el césped en un total de 23 ocasiones.

No obstante, fue un espejismo. En la campaña siguiente, la 08/09, volvió a perder presencia en el once, quedándose en 14 intervenciones. Incluso, se quedó con las ganas de celebrar un título, ya que los ‘leones’ cayeron en la final de la Copa del Rey frente al Barcelona. Además, a diferencia de lo que sucedió apenas dos años antes, no pudo resarcirse en cuanto la competición echó de nuevo a andar. Sí que es verdad que en la 09/10 mejoraron sus números, subiendo a 19 partidos y pudiendo celebrar, por fin, un gol en la máxima categoría (al Almería). Pero teniendo en cuenta que el Athletic estaba inmerso en tres competiciones, cada vez quedaba más claro que Ustaritz no tenía demasiado sitio en las filas vizcaínas.

Pero él tenía claro que quería brillar como rojiblanco, por lo que se quedó en San Mamés en la 10/11. Durante la misma, siguió sin contar, saltando al campo en apenas 14 duelos, algo que terminó de minar su paciencia. De hecho, cuando se abrió el mercado veraniego no se opuso a que el club bilbaíno le buscase una salida. En este sentido, se le intentaba hallar destino como cedido, toda vez que la entidad seguía teniendo algunas esperanzas depositadas en su figura.

No le salió nada bien en su etapa como heliopolitano

Y con esta decoración, fue el Betis quien más se interesó por hacerse con sus servicios. Los heliopolitanos acababan de ascender a Primera y necesitaban refuerzos con experiencia en la máxima categoría para apuntalar su defensa. Así, el de Abadiño acabó haciendo las maletas y cruzando España de una punta a otra en busca de continuidad. Pero, de nuevo, las cosas no salieron tal y como las tenía pensadas.

Le costó muchísimo convencer a Pepe Mel de que le diera una oportunidad y cuando por fin la tuvo, a partir de la jornada 10 y con el Espanyol como rival, sus fallos terminaron por condenarle. Disputó únicamente ocho duelos oficiales con la elástica de las trece barras, todos fueron durante la primera vuelta y en ninguno de ellos el equipo pudo celebrar una victoria. Es más, el único resultado positivo fue un empate a cero contra el Málaga. Para colmo, las lesiones se cebaron con él, haciendo que esta oportunidad de reivindicarse pasase ante sus ojos con más pena que gloria.

Ahora, la suerte le sonríe en el Dinamo Tbilisi

Ni que decir tiene que con este bagaje, el Betis no se planteó pedir de nuevo su cesión, pasando la ‘patata caliente’ de su futuro al Athletic, que tras probarlo una vez más en la pretemporada, terminó dándole la carta de libertad. Con ella bajo el brazo, se dedicó a buscar equipo, negociando con el Zaragoza y llegando a estar a prueba con el Leeds United inglés. Pero su aventura en tierras británicas no tuvo recorrido. Fue rechazado y continuó esperando algún ofrecimiento atractivo.

Éste le llegó desde bien lejos. Concretamente, de Georgia. Allí, el Dinamo Tbilisi, con el exbético Xisco como principal figura, le tendió la mano al principio de la segunda vuelta. Él no rechazó la propuesta y se enroló en una aventura que le deparó seis actuaciones, un gol y un título de campeón de liga en apenas unos meses. Con estos guarismos, decidió continuar allí, donde ha disputado doce choques oficiales y logrado dos tantos en lo que llevamos de curso.

Es decir, que el vizcaíno ha encontrado en tierras de la antigua Unión Soviética la suerte que le faltó tanto en el Athletic y, sobre todo, en el Betis, dos clubes que se medirán ahora en los octavos de final de la Copa del Rey en un cruce que, a buen seguro, seguirá con especial atención a miles de kilómetros de distancia.

 

(Fotos del texto: 1, As.com; 2, Noticias.lainformacion.es; 3, Marca.com; y 4, Pesstatsdatabase.com).

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