Árbitros, vídeo, películas
Foto. ABC.com

No es mi intención atacar de ningún modo a los árbitros, son necesarios. Sin embargo me es difícil no verlos en muchas ocasiones como un adversario mayor incluso que el equipo contrario y a ello mi carácter no ayuda. Llevo sufriéndolos desde la adolescencia, como aficionado, como jugador, como entrenador, incluso como escrutador de lo que pasa en los partidos y por eso voy a intentar hallar algún punto objetivo que me haga entenderlos de una vez.

Me centraré en los árbitros de fútbol y fútbol sala que son con los que más trato he tenido. En principio un árbitro es la figura encargada de impartir justicia dentro de los terrenos de juego, es un juez. Pero un tipo de juez bastante peculiar. Tan peculiar que la gran mayoría de los exárbitros preguntados por la nueva herramienta para el vídeo arbitraje, el VAR (Video Assistant Referee), han respondido que no la quieren. 

En otros deportes el uso de la tecnología se ha hecho habitual en el arbitraje. Los cables hacen desde hace décadas que en la esgrima los toques no se hagan a ojo de juez. En atletismo la foto finish sustituyó a los jueces de meta, el cronometraje electrónico y los sensores en los tacos a los de tiempo y salida. Hay jueces de televisión en el rugby, se revisa cada ensayo y cada vez que el árbitro lo requiera. La tecnología del Ojo de Halcón ya es básica a la hora de entender el tenis de élite y en fútbol americano los entrenadores tienen un pañuelo azul para solicitar la revisión de cualquier jugada en vídeo.

La tecnología se aplica en el mundo del fútbol en entrenamientos y en el seguimiento estadístico de los encuentros en tiempo real desde el punto de vista de los equipos. Lógicamente el soporte audiovisual es esencial también para el perfeccionamiento de los árbitros. ¿O es que en las concentraciones arbitrales no se utiliza el vídeo para repasar jugadas dudosas? ¿Por qué no utilizar estas mismas herramientas en el momento del juego? ¿Los jueces del fútbol no quieren hacer uso de una herramienta que les ayuda a impartir mejor la justicia? ¿Estamos locos o qué?

Las opiniones de jugadores y periodistas diciendo que se acabaría con la esencia del juego, que eso no es fútbol se califican por sí mismas. Ni siquiera las tendré en cuenta. Si fuera por ellos, aún seguirían jugando con borceguíes, balones cosidos con cordones y pañueños en la cabeza para no hacerse heridas en la frente al rematar. Pero no entiendo en ningún caso que los árbitros no quieran el vídeo. O sí. 

Estas respuestas nos llevan a la conclusión de que hay árbitros a los que les parece que es más importante no ser corregidos que impartir justicia dentro del campo. Y eso es grave dentro de un estamento que está precisamente para eso. Y es, al menos, reprobable. Igual que un jugador que prefiere tirar fuera un balón y no marcar un gol a pasar el balón a un compañero para que éste marque. Olvidan el verdadero propósito del arbitraje.

Quiero que quede constancia de que creo que ser árbitro es algo tremendamente difícil. Que los jugadores no ayudan precisamente a que su labor sea más sencilla y que en altas categorías la responsabilidad es muy alta. Por eso mismo los asistentes (ya no jueces de línea) tienden a levantar la bandera en caso de duda en un fuera de juego ya que si termina en gol y resulta ser ilegal, la tabarra de los medios será insufrible. Mientras que si pitan la posición adelantada no se terminará la jugada, y solo habrá la protesta del jugador. Un problema menos.

En mi opinión esto sucede por una falta enorme de seguridad en sí mismos. Es decir, no son capaces de aceptar ser reconvenidos, ni siquiera por la acción de la tecnología. ¿Qué mejor que el vídeo para ayudarles en su ingrata labor? ¿Tan grave es reconocer que se es humano y que pueden fallar como cualquiera siempre y cuando sea en aras del objetivo común de todos? Todos somos conscientes de que el error humanos existe y que tenemos que ser indulgentes con el que lo comete.

Y eso no es lo grave, lo grave es que esa falta de seguridad se traslada a todas y cada una de las parcelas que deben ser reguladas por ellos. He vivido muchos ejemplos. Lo último que me ha visto es no dejar jugar con guantes en fútbol sala porque al parecer de los norteños colegiados no hacía frío suficiente ¿?¿?¿? (pabellón en la sierra de Madrid sin calefacción en diciembre), eso sí, dejan jugar al portero jugador aunque la ventana del dorsal estaba mal colocada y no se veía el número. En esos casos es cuando al intentar razonar con ellos y no encontrar más argumento cierran la conversación con "porque lo digo yo" y una amonestación. Y es que se da el caso de que la mayoría de estos árbitros encima son unos soberbios y ni siquiera dan la oportunidad a los demás intervinientes en el partido de conversar con ellos.

Si en todas esas ocasiones siguieran el sentido común y la importancia o no de regular ellos mismos los aspectos no estipulados por la norma para conseguir que el desarrollo del juego sea lo más lógico posible, la gran mayoría de esos casos no se darían. 

Como en tantas otras parcelas, uno de los mejores consejos es ponerse en la piel del otro. Es decir, qué mejor para un árbitro que jugar al deporte que arbitra y viceversa, qué mejor para un jugador que arbitrar para darse cuenta de que los árbitros no arbitran de mala fe ni contra nadie, todavía no he llegado al punto de pensar que los árbitros inclinan conscientemente la balanza hacia uno u otro equipo. Lo que sí creo es que el temor, le responsabilidad ante el error o la presión del público hacen que a los colegiados se les haga muy difícil estar seguro de pitar lo que han visto. Los procesos mentales son extraños. Tantas veces estamos seguros de haber visto cosas que no sucedieron en realidad... Conozco a varios árbitros que han sido jugadores con anterioridad y no diré que son mejores árbitros que los demás, pero sí que comprenden más al jugador, reconocen situaciones de juego que han vivido como protagonistas y eso les ayuda a interpretarlas mejor. 

Especial enfado me produce los errores técnicos. Queda ya dicho que acepto los errores humanos, sin embargo no concibo que un árbitro tenga menos conocimiento que yo del reglamento que tiene que aplicar. Exactamente igual que no concibo que los propios jugadores tengan a veces un conocimiento casi inexistente de ese mismo reglamento. Sin embargo cuando un árbitro al final me pide disculpas por un error técnico habido en el encuentro pienso que hay salvación para todos.

Llevo muy mal que se señalen fueras de banda cuando el balón solo ha tocado la línea, y caso más radical en el gol. Por lo que veo urgentísimo el uso del Ojo de Halcón. Si se utilizara ya nos habríamos extrañado de la cantidad de goles fantasmas que damos claramente por gol y no lo son. Recordemos la regla de que para que el gol sea válido el balón ha de traspasar por completo en toda su circunferencia la línea de gol. No un poco, o casi toda.

Pues bien, pienso que, al igual que el nivel del juego aumenta con el profesionalismo de los jugadores y técnicos, así se mejorará el nivel de los árbitros. Cuanto más tiempo se dedique al arbitraje mejor se hará. No digo que el paso al profesionalismo sea sencillo, es más, creo que es muy complicado. Pero en la élite del fútbol creo que es posible y muy conveniente. No me parece correcto que los destinos de partidos entre clubes que ponen en juego tantos millones de euros tengan que ser regulados en los campos de fútbol por aficionados, dicho esto en el mejor de los sentidos. Por lo tanto creo que el paso al profesionalismo, como el uso de las tecnologías sería beneficioso para todos. 

En definitiva el destino de la figura del árbitro, pese a lo que muchos de ellos deseen, es su desaparición. Me explico. La perfección de un árbitro es el de la objetividad total, algo no humano. El uso de la tecnología nos encamina a ello. El día en que el arbitraje de un partido pueda ser llevado por una máquina infalible la figura del árbitro humano pasará a ser completamente innecesaria, y los resultados de los partidos no estarán sujetos a la revisión por parte de prensa o aficionados. Qué lástima para algunos. ¿No será eso acaso lo que temen los que están en contra del VAR?

Mientras espero sentado que llegue ese día, quisiera dar un voto de confianza a todos esos héroes que deciden ser árbitros para que el mundo del fútbol pueda seguir rodando. Que no pare el entretenimiento y la pasión de tantos millones de aficionados.

Aunque a veces nos odiemos recíprocamente (no sé si estoy usando la palabra adecuada), gracias por estar ahí.

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