Resumen temporada  2016/2017 Real  Madrid: la  Champions  que supuso  la 'Duodécima'  (eliminatorias)
El Real Madrid celebra uno de los goles conseguidos en la final de Cardiff/ FOTOGRAFÍA: VAVEL

Los títulos se deciden a final de temporada, cuando llegan las eliminatorias de Champions, y la planificación de Zidane se centraba en llegar bien a esos momentos. Y salió todo tal y como estaba planeado. Esa gran forma física con la que el Madrid llegó al último tramo le sirvió para alzar la Duodécima Copa de Europa.

Los rivales más fuertes de Europa no pudieron hacer nada y todos terminaron sucumbiendo ante un Real Madrid extraordinariamente superior que demostró ser el equipo más fuerte del continente. La suerte en los sorteos no estuvo de parte del equipo blanco que tuvo que enfrentarse a Nápoles, Bayern, Atlético y Juventus.

En octavos de final ante el Nápoles, el equipo se mostró muy superior en el Bernabéu y a pesar de empezar perdiendo muy pronto consiguió remontar y ganar por 3 a 1. Presión alta, juego rápido y goles, ahí ya se empezaba a intuir lo que iba a ser el Madrid del tramo final.

Si es cierto que en la vuelta en San Paolo el equipo sufrió durante un buen tramo de partido. El salvador fue el que siempre estuvo ahí para rescatar a sus compañeros cuando más sufrían, Sergio Ramos. Dos cabezazos en dos córners sentenciaban el partido y sellaban la clasificación para cuartos de final.

En cuartos llegó el gran escollo y la eliminatoria más complicado por la que tuvo pasar el equipo madridista, teniendo que pasar incluso por una prórroga. Debían de visitar a un Bayern que venía muy fuerte y muchos lo daban como favorito al título.

Pero la maldición madridista en tierras alemanas hace tiempo que dejó de tener efecto y lo volvió a demostrar una vez más este año. De nuevo empezó perdiendo y remontó en el Allianz con un doblete de Cristiano que por aquel momento estaba ya en el punto culmen de forma. Ante el Bayern, en Alemania y remontando.

Y con estos alicientes llegaba la vuelta en el Bernabéu. Otra noche épica que se vivió en el estadio madridista. El Bayern supo darle la vuelta a la eliminatoria y, aunque Cristiano marcó el empate, no pudo evitar llegar a la prórroga. Y toda esa preparación física y el planning que Zinedine Zidane había ideado y trazado desde principios de temporada para llegar a tope a ese momento, surtió efecto. La superioridad física se transformó en superioridad futbolística y el equipo blanco dominó a su antojo la media hora extra que se jugó. Esa superioridad se personificó en Cristiano que anotó dos goles más para hacer un hat trick. 5 goles en cuartos de final y ante el Bayern de Munich. La victoria y el pase lo rubricó Asensio con un golazo magistral que sirvió para mostrar al mundo la joya, esa estrella en ciernes que posee el técnico francés en su plantilla.

Y llegaron las semifinales. Otra vez el Madrid se encontraba en su camino hacia el cetro europeo con su rival vecino, el Atlético. Y con ella, la gran exhibición de Cristiano. Hat trick de nuevo como ante el Bayern para poner un 3-0 en el marcador que parecía dejar la eliminatoria encarrilada. El Atlético se vio arrollado desde el pitido inicial por un Real Madrid dispuesto a arrasar con todo lo que se le ponía por delante. La rocosa defensa atlética no fue capaz de ver venir la avalancha que se le vino encima. Cada semana que pasaba, cada partido que se jugaba, el equipo de Zidane daba más muestras de seguridad y de ser un equipo casi imbatible.

La vuelta en el Calderón fue el partido en el que más sufrió. Era la última prueba que había que pasar para llegar a Cardiff. La remontada colchonera parecía imposible pero el ambiente que se había creado durante la semana sumado a que se trataba del último derbi y el último partido de Champions que se jugaba en el estadio del Manzanares, hicieron que la motivación del equipo del Cholo fuera máxima. El equipo madridista pasó momentos muy delicados y se llegó a poner con dos goles por debajo en el marcador. La presión era monumental y solo un gol más ponía la eliminatoria empatada. Pero justo en ese momento, antes del descanso, surgió la magia. Karim Benzema se sacó de la chistera un truco para salir de un lugar donde no existían espacios, rodeados de tres rivales, en lo que fue una jugada que pasará a la historia del Madrid y del fútbol. Esa jugada sensacional fue culminada por Isco que pondría el 1-2. El camino a Cardiff estaba sellado.

Pero todos esas dificultades y barreras que el equipo no tendrían sentido si perdían la final. El rival era la Juventus, que, junto con el Madrid, era el equipo más en forma de Europa. Se enfrentaban la mejor defensa al mejor ataque. La mejor baza italiana eran sus centrales y Buffon, pero la del equipo blanco era el mejor jugador del mundo. No pudieron hacer más que rendirse ante él. Un doblete del luso, un golazo de Casemiro y un gol de Asensio marcaron el camino a la Duodécima.

La segunda parte fue una auténtica oda al fútbol. Pocas veces un equipo había sido tan superior al otro en una final de la mejor competición de clubes del mundo.

Y con Ramos levantando otra vez la Copa de Europa, primero en hacerlo dos veces consecutivas, acabó la temporada europea madridista. Una Champions que le supuso un esfuerzo enorme al equipo dirigido por Zidane y que ha servido para demostrar y seguir ampliando la hegemonía del Real Madrid en Europa. Una Champions histórica.

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