De guante en guante hasta Cristian Álvarez
Andrea Royo

Hasta la presente campaña con la llegada de Cristian Álvarez la portería se había vuelto un dolor de cabeza para el Real Zaragoza. La mayoría de porteros no rindieron conforme a lo que supone llevar el escudo del león en la camiseta. Estos bajos rendimientos, unidos a decisiones personales del entrenador de turno y a cambios obligados derivados de sanciones, lesiones o compromisos internacionales, hicieron que ningún portero alcanzara el máximo éxito defendiendo la Puerta del Carmen.

En la primera temporada en Segunda División el Real Zaragoza decidió apostar por mantener en la portería a Leo Franco. El argentino tan solo había disputado cuatro partidos de liga y seis de Copa del Rey el año del descenso, y su rendimiento no estaba cuestionado. Su veteranía era un gran aval para entregarle las llaves de la portería blanquilla. Leo Franco se convirtió en titular indiscutible toda la campaña y jugó cuarenta partidos en total, sumando tres mil seiscientos minutos. Los otros dos porteros eran Óscar Whalley, quien disputó dos encuentros como titular, y el canterano Pablo Alcolea.

Sin embargo, tras una mala primera temporada en Segunda División, se decidió remodelar la portería maña en el curso 2014/2015. Se siguió apostado por los porteros jóvenes, tanto Whalley como Alcolea siguieron en el club. Además, se incorporó a la disciplina aragonesa el joven portero marroquí Bono, procedente del Atlético de Madrid.

Bono se convirtió en el arquero titular hasta la jornada veintisiete, cuando una lesión le obligo a mantenerse alejado de los terrenos de juego varias semanas. Su sustituto fue Pablo Alcolea. El canterano disputó un total de ocho encuentros, encajando nueve tantos. Alcolea aguantó en la titularidad algún partido más con Bono ya de vuelta, hasta que el internacional marroquí volvió a hacerse un hueco en el once inicial hasta final de campaña.

En la temporada 2015/2016, el Real Zaragoza mantuvo en portería a Bono y Alcolea. Además, fichó al veterano portero Manu Herrera procedente del Elche para darle ese grado de experiencia en la portería que había faltado el año anterior.

Tras la buena temporada que cosechó Bono, en la que casi se logra el ascenso a Primera División, el míster zaragocista decidió mantenerle en la titularidad otro año más. Tras diecinueve partidos en el cargo, Ranko Popovic fue destituido por malos resultados. En su lugar llegó Lluis Carreras, quien se manifestó como un amante del buen juego y de las posesiones. En la jornada veintiséis el entrenador catalán sentó a Bono y otorgó la titularidad a Manu Herrera por una decisión técnica. El veterano portero aguantó hasta final de campaña como titular, incluido en el famoso desastre de Palamós.

La pasada campaña fue quizás la que más se notó la ruleta en la que se había convertido la portería zaragocista. Los dos cancerberos que empezaron la temporada 2016/2017 fueron Irureta, procedente del Eibar y que llegó con la batuta de portero titular, y Alvaró Ratón que subió desde el Deportivo Aragón. Además, en el mercado invernal de incorporó el veterano guardameta argentino Saja.

Irureta comenzó como titular hasta que un conjunto de graves errores otorgó la titularidad a Ratón justo antes del despido de Luis Milla. Raúl Agné volvió a conceder las llaves de la portería aragonesa a Irureta hasta que en enero se fichara a Saja, quien se hizo con un hueco en el once inicial. Tan solo aguantó cinco jornadas, cuando César Láinez devolvió a Ratón a la titularidad. 

Este año las cosas han sido diferentes. Desde la quinta jornada Cristian Álvarez se ha hecho dueño y señor de la portería zaragocista. El argentino está rindiendo a un altísimo nivel y cuajando actuaciones espectaculares. Cristian ha conseguido llenar ese vacío y falta de regularidad que acostumbraba la portería maña en los últimos años en Segunda División. El Real Zaragoza ha encontrado este año al guardián de la Puerta del Carmen.

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