Lo fallos en ambas áreas siguen lastrando
Muriel es presionado por dos contrarios / Foto: SFC

Lo fallos en ambas áreas siguen lastrando

Otro partido más del Sevilla donde no consigue la victoria. Pese a la falta de gol y los fallos en defensa, los de Montella, consiguieron un empate.

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Alberto Romero Real

Empate a cero en Múnich, sábado de 'pescadito' y tiempo primaveral en Nervión. Así venía precedido y se sucedería un partido de bastante importancia. Como en el partido de ida, el Villareal puso un colchón de dos goles, pero, otra vez, el Sevilla logró darle la vuelta. La preocupante falta de gol de los locales puso de los nervios a una afición que pitó en varias fases del partido a los suyos. Dos fallos atrás le dieron alas a a los castellonenses. El árbitro fue la puntilla para los intereses sevillistas.

Un mal que se repite

Como ha sido habitual en lo que va de temporada, el Sevilla ha acusado en varios partidos su falta de gol. En general, es un equipo que le cuesta tirar a puerta y, cuando lo hace, no suele anotar goles. Ante el Villareal volvió a pasar. Empezó con fuerza e intensidad pero cada vez que se plantaban en las inmediaciones del área preferían dar más pases que chutar. Un método que lleva desesperando a todos sus aficionados. Además, hay que tener en cuenta que Muriel no es un goleador y juega en la posición de '9', mientras que Sandro, que tiene gol, juega tirado a banda. Quizá, un cambio de posiciones entre ambos jugadores sería más beneficioso para el equipo y para ellos mismos.

El Sevilla suma 52 goles en contra, no tenía tantos desde su último descenso

Pero Montella se enquista en jugar con solo 12-13 jugadores. A su favor hay que decir que el vino en enero y que la planificación de la plantilla no ha sido la mejor, pero que jugadores como Geis o Roque Mesa no cuenten para el entrenador no tiene sentido. El otro mal que persigue al equipo es la defensa. Con 52 goles en contra en liga, los andaluces no tenían tantos goles encajados desde el último descenso. Fruto de este mal es no haber creado un sistema defensivo que se adapte a las características de los jugadores. Además, el usar a cuatro jugadores partido tras partido fatiga en exceso a ellos. Que Escudero juegue siempre no es bueno y está notando la falta de frescura y, por ello, no se entiende que Arana apenas haya tenido minutos para que progrese y dé descanso al vallisoletano.

Sea como fuere, el italiano, a día de hoy, tiene muy pocas opciones de seguir la temporada que viene al frente del equipo. El clasificarse a la final de Copa y llegar a cuartos de Champions no es excusa para que el equipo deje una imagen paupérrima en liga partido tras partido. Seis partidos de liga y la final son los partidos que le restan. Clasificarse a la Europa League es lo mínimo exigible y ganar la Copa no es una quimera como ya demostró el Sábado Santo en el partido de liga ante el Barça.

Sarabia cae en el área en lo que pudo ser penalti / Foto: SFC
Sarabia cae en el área en lo que pudo ser penalti / Foto: SFC

La puntilla del trencilla

Si los incontables fallos del Sevilla no fuesen pocos, el árbitro González Fuertes fue una lacra que sumaron los hispalenses. Solo en la primera mitad pudo pitar dos penaltis a favor de los locales. El primero fue a Sarabia por una entrada de Jaume Costa, que se encontraba en el suelo y trabó al madrileño provocando que este cayera. Minutos más tarde le tocaría a Banega, que al internarse al área desde el lateral fue zancadilleado y acabó en el suelo. El árbitro no solo interpretó que no era penalti, sino que le mostró la amarilla a Banega por tirarse.

Ben Yedder fue expulsado por doble amarilla por protestar tras ocho minutos en el campo

Por ello, la pitada al colegiado al descanso fue sonora. Pero la segunda mitad no mejoraría para los intereses sevillistas. En el 54' Ben Yedder salió desde el banquillo por Muriel y ocho minutos más tarde sería expulsado por doble amarilla. Todo se debió a las protestas del francés. La primera fue por protestar y la segunda por aplaudir tras mostrarle la primera. Falló el francés a la hora de protestar, pero no todos los jugadores serían expulsados por el mismo hecho. Obviando más situaciones polémicas, la última vino cuando el árbitro solo añadió tres minutos cuando se habían producido los seis cambios, dos expulsiones y varias pérdidas de tiempo. Si de por sí el Sevilla deja mucho que desear en cada partido, no es de recibo este tipo de arbitrajes.

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