Con un pie en Segunda División
Embarba escapando de la marca del dos sevillistas. Fotografía: La Liga

Con un pie en Segunda División

El 5-0 frente al Sevilla desnudó las calencias del equipo. Una defensa frágil y la incapacidad para generar peligro cuando se es el dueño de la posesión de la pelota.

viviana
viviana vega

El partido estaba marcado dos objetivos diferentes, uno para cada equipo. El Rayo buscaba un respiro y una esperanza para alejarse de los puestos de descenso y quedarse en Primera una temporada más, y el equipo dueño de casa, el Sevilla, que quiere disputar la próxima edición de la Champions, el objetivo es terminar cuarto. Dos escuadras con intereses muy fuertes, pero en los lados extremos de la tabla.

El Sevilla apostó por el 4-1-4-1 con Ben Yedder como única punta, cuatro defensas con Vidal, Mercado, Martins, Promes, Ever Banega como creativo y luego un centro del campo de carácter ofensivo con Sarabia, Roque y Rog.

Mientras que los visitantes apostaron por un 3-4-2-1, con Amat, Guerra y Velázquez en la defensiva, en el centro del campo Moreno, Mario Suarez, Uche y Embarba, dos medias punta Pozo y Kakuta y reemplazando a Raúl de Tomás en la delantera, Di Santo.

El árbitro fue Cuadra Fernández, quien dio inicio al partido en el Sánchez-Pizjuán. Los primeros en intentar dar la sorpresa fueron los sevillanos a los tres minutos de iniciado el encuentro, pero la defensa del Rayo pudo evitar el disparo. En el siete, Alberto voló para evitar que se colara por la esquina el lanzamiento de falta de Banega. Los hispalenses probaban, los de Vallecas respondían. Aún no había pasado el susto cuando se dio otra oportunidad para los locales. Cruzó en exceso Sarabia para culminar un buen contragolpe. Ya en los primeros instantes se podía ver la facilidad con la que los de Caparrós pisaban el área franjirroja. Lo único que parecía que los visitantes querían era resistir.

Pasadas ya los primeros minutos, el Rayo era el dueño de la posesión, pero sin hacer daño o ni siquiera acercarse al área del Sevilla.

A los 23, Sarabia con un tiro al segundo palo, casi marcó el primero para el Sevilla. Aunque el equipo de Capárros no era el dueño de la pelota, cuando la robaba llegaba con facilidad al área del Rayo y hacía daño.

Dos amarillas por bando durante el primer tiempo, una para Banega y otra para Gálvez.

Durante el primer tiempo hubo un protagonista claro del partido, quizá el mejor jugador de la cancha en la primera mitad, y ese no fue otro que Alberto, que paró todo lo que pudo cada vez que el vendaval sevillano llegaba a su arco. Antes de terminar los primeros 45 minutos, se podía notar lo frágil que era la defensa rayista. Antes de pasar por el túnel de vestuarios, era obvia la superioridad los hispalenses.

El primer cambio se da en el descanso, cuando salió Alex Moreno y entró Tito, buscando fortalecer la defensa. Pozo recibió una tarjeta amarilla. Y finalmente a los 54, se quebró el muro que hasta ese momento era Alberto. Tras un doble remate, la pelota se coló hasta el fondo de la red. Luego del primero, todo fue cuesta arriba para el Rayo y muy sencillo para el Sevilla. Hasta se podría decir que se veía a un equipo con los brazos caídos y perdido en el partido, que no articulaba juego y no podía componer un par de pases con exactitud.

Y con facilidad cayeron cuatro goles más, que hicieron una tarde redonda para el Sevilla con goleada de 5–0 y estreno anotador del canterano sevillista Bryan Gil.

Partido terminado y con las esperanzas del Rayo en cuidados intensivos, esperando el milagro y con un pie en Segunda División. En lo que va de la Liga, el Rayo ha recibido 62 goles en 34 partidos, 1,82 por partido. Es el colista del campeonato y matemáticamente esta a siete puntos de la salvación. El próximo rival es el Real Madrid, que no ha aceptado la posibilidad de anular la cláusula del miedo para que Raúl de Tomás pueda estar presente en el derbi.

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