El nuevo cachorro pide paso
Piqué intentando arrebatar el balón a Sancet - Athletic Club

El partido ante el Barça dejó un sabor agridulce para los leones, ya que aunque ejecutaron bien el plan del míster, un tardío gol de Rakitić dinamitó las posibilidades de puntuar en un campo siempre difícil como el Camp Nou. A pesar del resultado, hubo varios jugadores que desempeñaron un buen papel en el encuentro. Por un lado, Yeray se mostró solvente en defensa, sobre todo en la primera parte, ante las acometidas culés. Por otro lado, Unai López jugó un papel importante en las ocasiones del equipo con varios lanzamientos exquisitos a balón parado. Pero, sin lugar a dudas, Oihan Sancet cuajó un gran partido en un escenario complicado.

El joven canterano no se dejó amedrentar por el coliseo blaugrana y por la grandiosidad de los jugadores del Barça, sino que más bien, le sirvió de motivación. Se mostró calmado con el balón en los pies y ayudó a los compañeros en la presión alta que propuso Garitano ante la salida de balón de los de Setién. Además, el 34 rojiblanco tuvo la labor de jugar en la posición de uno de los jugadores más en forma de la plantilla, el capitán Iker Muniain.

La jugada

El Barça tuvo la posesión y aunque hubo alguna ocasión, no inquietó demasiado a los leones, mientras que el Athletic se centró en cerrar los pasillos interiores para correr a la contra con “La Pantera”. Pasada la media hora de juego, tras una recuperación en campo propio de los rojiblancos, en un balón dividido con el maestro del control del espacio y la colocación, Busquets, Sancet se las ingenió para ganarle la posición y zafarse de su marca utilizando su fisionomía de forma rapidísima. Sin embargo, el de Badía consiguió frenar el ataque de la única forma que le quedaba, con una falta sancionada con tarjeta amarilla. La jugada fue la más fiel demostración de las capacidades del cachorro de Lezama.

Pero la jugada no fue una rara avis, sino que durante su participación en el partido filtró varios pases clave para el delantero bilbaíno. Uno de ellos, estuvo cerca de acabar convirtiéndose en el 0-1, pero Williams erró el tiro en una gran contra comandada por el navarro.

Si bien, en el tramo final del partido se le fue acabando la gasolina y tuvo una participación más discreta, siendo cambiado en el minuto 78, se vio que Lezama sigue sacando grandes jugadores y que en concreto este tiene un gran potencial para convertirse en una pieza importante del equipo en un futuro cercano. Con este partido, el centrocampista ya ha llamado a la puerta de Garitano y si sigue por esta línea terminará por tirarla abajo para exigir un sitio en el once.

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