Análisis del FC Barcelona, rival del Real Madrid: Koeman
busca dar con la tecla
Los jugadores del Barcelona en el Trofeo Gamper ante el Elche. Fuente: Noelia Déniz, VAVEL

Llega el Barcelona al Clásico en un momento algo mejor de lo que llegará su rival. Las derrotas consecutivas ante el Cádiz y el Shakhtar del Madrid junto a jugar en el Camp Nou dan a los culés un ligero favoritismo, aunque en encuentros de esta entidad las predicciones y los favoritismos quedan atrás, una vez que el balón empieza a rodar.

Un sistema nuevo con pocas caras nuevas

El ‘efecto Koeman’ ha ido perdiendo fuerza desde su llegada. Dio un nuevo aire a un equipo que lo necesitaba tras la temporada pasada, culminada con la noche negra de Lisboa. Varios de los pesos pesados salieron como Luis Suárez, Rakitic o Vidal, y en su lugar no llegaron refuerzos esperados como Lautaro, Eric García o Depay, aunque los fichajes de Dest, Trincao o Pedri han rejuvenecido el equipo, con este último en boca de todos tras sus últimas intervenciones.

El tinerfeño, fichado a Las Palmas, entró en Can Barça sin hacer mucho ruido, se barajó su cesión para que fuera ganando minutos en Primera, pero decidió luchar para ganarse la confianza del técnico holandés, y por lo que parece lo está consiguiendo. Sus actuaciones ante Getafe y Ferencvaros le han encumbrado, y gran parte de la afición piden que entre en un lugar de un deprimido Griezmann que no encuentra su sitio.

El entrenador, que como jugador llevó al Barcelona a la conquista de su primera Copa de Europa, ha venido con un claro sistema de juego inamovible hasta el momento: un 4-2-3-1. El doble pivote lo han ocupado Busquets, que ha recuperado su nivel, y De Jong, que no ha demostrado la inversión hecha por la directiva blaugrana. Pjanic va ganando ritmo y amenaza el puesto del ex del Ajax. La línea de tres junto al delantero centro no termina de asentarse. Los únicos fijos son Ansu Fati, nueva estrella del barcelonismo, y Messi. El argentino, a pesar de su amago de salida, lidera al equipo y no ha perdido su olfato goleador, aunque parece carente de frescura respecto de otros años. Coutinho, Griezmann, Pedri, Trincao y, en menor medida, Braithwaite, luchan por los otros dos sitios libres.

En defensa, Neto guarda la portería a la espera de que Ter Stegen se recupere de su operación del tendón rotuliano de la rodilla derecha. El brasileño está respondiendo al reto de suplir al alemán a la perfección. La zaga sigue liderada por un Gerard Piqué que continúa como jefe de la defensa y a su vez líder espiritual del equipo. Quien le acompaña es Lenglet una temporada más, ante la falta de competencia. Todibo se marchó, Umtiti no cuenta y Araújo va ganando en experiencia. Los laterales son para Alba y Sergi Roberto, con la competencia de Sergiño Dest, recién llegado, pero al que se le augura una gran carrera.

Resultados desiguales e incertidumbres en el juego

El arranque no ha sido el esperado. En Liga con solo cuatro partidos jugados, ya se han dejado cinco puntos. El empate ante el Sevilla entraba dentro de lo esperado a pesar de que fuera en la Ciudad Condal, pero la derrota en la última jornada ante el Getafe levantó muchas ampollas, en especial, por la falta de juego y de peligro. El partido ante el Ferencvaros de Liga de Campeones ha devuelto la ilusión, a pesar de la poca entidad del rival.

Es una incógnita qué versión del Barcelona comparecerá ante su eterno rival. El club vive en un permanente estado de ebullición, con el último episodio de la moción de censura a Bartomeu que ocupa la actualidad. Sin embargo, una buena tarde en ataque ante un Real Madrid dubitativo puede dejar los tres puntos en Barcelona dos años después, pero volver a los errores en defensa, a la poca chispa en ataque o a la desconexión de sus estrellas haría que los tres puntos tomarán el puente aéreo rumbo Valdebebas.

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