David Villa, el minero del gol
Fotomontaje: Ana Alonso, VAVEL España

David Villa Sánchez nace un 3 de diciembre de 1981 en Asturias, concretamente en Tuilla, un pueblo que 39 años después tiene un ídolo del que sentirse orgulloso.

De una familia minera, en la que su padre Mel perdía compañeros y amigos en el accidente del Pozo de Mosquitera, jubilándole prematuramente tras hacer jornadas dobles de trabajo para que su hijo pudiera disfrutar del deporte rey tanto como disfrutaba él, la casa de los Villa nunca estuvo libre de tranquilidad, ya que con simplemente cuatro años el bueno de David parecía decir adiós al sueño de ser futbolista tras la caída de un niño mayor encima de él fracturándole el fémur con un diagnostico difícil sin saber los médicos si dicha rotura le provocaría déficit de crecimiento dejándole una pierna más corta que otra.

Su progenitor no dejaría que el niño de sus ojos dejara de disfrutar del balón, tirándole días y noches el esférico a su pierna izquierda para que golpeara mientras que la derecha seguía escayolada recuperándose durante meses. Este hecho supuso que años después, su faceta como jugador diestro pasara a ser ambidiestro con un golpeo con la zurda excepcional dejando goles para el recuerdo.

  • Primeros pasos

En sus comienzos en Tuilla, daría pasos agigantados pasando por un Langreo que pronto vería como la llamada del Sporting de Gijón le dejaría sin su delantero con el que conseguían ganar con facilidad sus partidos. “El Guaje” se incorporaría al club de su infancia con una edad juvenil en la escuela de Mareo que tantos grandes jugadores han pasado desde el ilustre Quini al actual seleccionador Luis Enrique.

Dos años después de su incorporación con los rojiblancos tras debutar ante el Córdoba en 2001 daría un paso más, siendo jugador del primer equipo con el 9 a la espalda dejando numerosos goles en sus dos temporadas abandonando su ciudad natal para enrolarse en un club mayor como era el recién ascendido Real Zaragoza.

David Villa en la final copera | Foto: Lluis Gene (Getty Images)
David Villa en la final copera | Foto: Lluis Gene (Getty Images)
  • Rey de Copas

Llegaba a la máxima división española de la mano del club maño que pronto disfrutaría de sus goles, su esfuerzo y su pillería ganando el título copero frente a un Real Madrid CF que tenia enfrente al jugador que años después soñaba incorporar durante varios veranos. 32 goles después y una llamada de la selección española el Valencia CF en 2005 abonaría los 12 millones de la cláusula de rescisión realizando uno de los mejores movimientos de mercado que se le recuerdan.

David, se convertiría durante su estancia en la ciudad del Turia en un ídolo para unos niños que hoy en día le siguen recordando y que tantas veces hemos querido imitar sintiéndonos el delantero asturiano y de la selección. Mestalla veía como tras un hito histórico de finales de Champions League, títulos ligueros y europeos llegaba savia nueva en forma de killer. 25 goles después en su primera temporada, un sabio le incluía para la disputa de su primer mundial y es que Luis Aragonés sabia que era un delantero idóneo para el combinado nacional final.

El hijo pródigo de Tuilla se hacia mayor entre gol y gol llevando al murciélago a sobrevolar los estadios de Europa acompañado de otros locos bajitos como los Silva, Mata o Joaquín en una plantilla defendida por los siempre respetados Albelda, Baraja o Ayala.

David Villa con Aimar en su etapa valencianista | Foto: La Liga
David Villa con Aimar en su etapa valencianista | Foto: La Liga
  • Matrícula de honor culé

Mas de un centenar de goles le avalaron para dejar Valencia y comenzar su conquista de títulos de la mano de un maestro como Guardiola desplazándole a una zona izquierda en el que por primera vez tenia que servir antes de que le sirvieran y es que el dominio de un tal Leo Messi le hizo ponerse el mono de trabajo para conquistar un sextete histórico materializando goles en finales de Champions, clásicos y decenas de partidos hasta que su tibia dijo basta en aquel mundial de clubes de 2011.

David Villa, celebrando un gol frente al Real Madrid | Foto: Jasper Juinen (Getty Images)
David Villa, celebrando un gol frente al Real Madrid | Foto: Jasper Juinen (Getty Images)

El hijo del minero Mel, trabajaba días y noches de nuevo para recuperar su sueño que tanto le había costado teniendo que emigrar un año después a la capital de España para conquistar una Liga que, como un guión de una película perfecta acababa en el estadio que un año atrás le dejaba ir, volviendo a sonreír y disfrutar del deporte que tantas alegrías le dio.

Un estadio histórico como el Vicente Calderón en la ribera del Manzanares veía como de nuevo aquel futbolista rojiblanco tenia ese 9 a la espalda como previamente lo hizo en su Sporting de Gijón. Una sola temporada hizo que se quedara en el corazón de todos los atléticos robándoles parte de su espacio que tenían guardado a su niño, con quien formó una de las duplas históricas como Fernando Torres.

David Villa dedicando su gol a Luis Aragonés | Foto:Gonzalo Arroyo Moreno (Getty Images)
David Villa dedicando su gol a Luis Aragonés | Foto:Gonzalo Arroyo Moreno (Getty Images)
  • Erasmus final

Toda persona desea un sueño americano y aquel muchacho de Asturias aterrizaba en Nueva York previo paso por Melbourne siendo el primer jugador de un equipo que años después incorporaría a Frank Lampard o Andrea Pirlo entre otros llevando los goles a una de las ciudades mas importantes del mundo y es que de Asturias a Nueva York solo hay una estación y se llama David Villa. 81 goles para dominar EEUU buscando su reto final, tras haber descubierto América se enrolaba en las filas del Vissel Kobe marcando goles de la mano de su amigo Iniesta en el último continente que le quedaba por asaltar dejando el ultimo baile hace escasamente un año.

  • El 7 de España se llama David

Desde aquel debut el 9 de febrero de 2005 en Almería hasta el 2 de septiembre de 2017 el que comenzó siendo el 21 de la roja acababa siendo el 7 de España. El máximo goleador histórico del combinado nacional llevaba a la gloria a un país falto de títulos y alegrías cosechando una Eurocopa y un Mundial en una Sudáfrica que al son de vuvuzelas veía como el talento se sobreponía al físico y David derrotaba a Goliat en cada partido.

David Villa, campeón mundial | Foto: Jasper Juinen (Getty Images))
David Villa, campeón mundial | Foto: Jasper Juinen (Getty Images)

Toda una generación está agradecida de tener a un futbolista y a una persona como el asturiano, la generación que soñaba con ser algún día David teniendo a un ídolo eterno para siempre en su corazón. De niños a adultos con “El Guaje” en nuestra televisión, sus icónicas botas con la marca de las tres rayas, su dorsal glorioso, su golpeo magistral y sus celebraciones contagiosas hicieron que esos niños sigan adorando al muchacho langreano que desde Tuilla a Japón conquistó el mundo en Valencia, Sudáfrica o Nueva York. Eternamente, agradecidos a "El Guaje". 

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