Un empate ilusorio y una Liga abierta
FOTO: Real Madrid

Estaba por llegar al Alfredo Di Stéfano un partido loco dispuesto a romper pronósticos. Zidane y Lopetegui firmaron el empate a dos goles en un encuentro marcado por la polémica de un penalti que transformó Rakitic. No obstante, el Real Madrid se lleva un resultado con sabor agridulce, en el que pudieron salir aventajados y posicionarse de manera más favorable de cara al triunfo en Liga, algo que el VAR le negó.

El primer tiempo se saldó con un resultado algo engañoso. El equipo de Zidane se hizo dueño, a pesar del resultado, de los primeros 45 minutos. Ya en el minuto 12, los blancos pudieron aventajarse con un gol anulado de Benzema, que sorprendía con un testarazo a Bono tras recibir un centro medido de Odriozola. La jugada venía precedida de un fuera de juego del donostiarra ante un pase de Vinícius con el que se iniciaba la jugada del tanto. No obstante, al Real Madrid no le hizo daño la anulación del tanto, más bien lo contrario. El que pudo ser gol y no fue se convirtió en la tecla que activó a un Real Madrid que se aproximaba al área rival con excelentes circulaciones. Lo que no esperaban los blancos, era toparse con una jugada ensayada con la que el Sevilla puso el 0-1 bajo la maestría de Fernando, quien se vistió de ‘9’ para resarcirse de una formidable asistencia de Rakitic, que pensó en servirla con la cabeza antes que rematar a portería. Con una buena maniobra, en la que se hacía de espacio con un recorte que dejó tumbado a Casemiro, el sevillista puso la ventaja para los hispalenses. 

El Madrid no se desanimó y se lanzó con la misma actitud al segundo tiempo. Modric, Casemiro o incluso Nacho, se animaban con disparos lejanos. Un intento tras otro, con los hombres de Lopetegui defendiendo su honor y su ventaja desde cada vez más atrás. Por medio de la desesperación y con un poco de ayuda del Sevilla en un error en la salida de balón, Asensio le dió a su equipo lo que estaba buscando. Perdió Jordán, se la llevó Benzema, el mallorquín se retrasó, Casemiro se la dio a Kroos y este se la devolvió a un Marco Asensio que golpeó de primeras desde el lateral derecho del área para poner las tablas.

El empate dejaba el partido abierto y estaba por decidirse en una jugada repleta de polémica. Una jugada que puede ser determinante para el devenir de esta liga y que va a dar mucho que hablar en los próximos días. Al más puro estilo de la musicalidad de “dos hombres y un destino”, había dos pretendientes a obtener un penalti a favor en una misma jugada. O era el Madrid o era el Sevilla, o era Bono el señalado o era Militao. La responsabilidad de Martínez Munuera era máxima y, finalmente, la víctima fue el Real Madrid. Una mano en aquel córner que, para los hombres de Zidane, fue el origen del fin, propició el gol de Rakitic desde los once metros.

Y llegaron las sorpresas

Del posible 2-1 al 1-2, de un resultado engañoso a uno loco, el partido no estaba decidido para el 90'. El Real Madrid, ya contra todo pronóstico, salvó los muebles. Toni Kroos disparó y se encontró con esa buena suerte que el equipo de Zidane necesitaba para que un disparo de Hazard, o quizá un rebote, puede que intencionado o puede que no, lograra perforar la portería de Bono en el 94.

Real Madrid y Sevilla se repartieron el punto en el Alfredo Di Stéfano y, tras el empate entre Barcelona y Atlético, dejan la liga totalmente abierta. Eso sí, con un empate que para el Real Madrid tendrá un sabor agridulce.

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