Getafe y Peñarol: metiendo mucho dentro de
la cancha
Ignacio Ruglio y Ángel Torres / Fuente: Getafe C.F.

El pasado 15 de febrero, Ignacio Ruglio, presidente del Club Atlético Peñarol, acompañado de una pequeña delegación del club, visitaron las nuevas y flamantes oficinas del Getafe. En dicha expedición el empresario uruguayo conversó con Ángel Torres y su equipo mientras que realizaba la visita. La gira coincidió con la reciente salida de Damián Suárez de la entidad azulona, pues Ruglio solo dispuso de palabras de admiración hacia el defensor y el club azulón.

El porqué de esta visita

Antes del comienzo del Campeonato Uruguayo 2024, el presidente del aurinegro pasó por México para tener una reunión con los miembros del Grupo Pachuca y luego se trasladó a Europa para efectuar una gira por España y Portugal con visitas incluidas a varios equipos. Instancias cuyo objetivo era claro: generar ingresos por los juveniles. Aquellos “pibes” que por "a" o por "b", no consigan entrar en la dinámica de los aurinegros, tendrán como principal opción una cesión con opción de compra. Además, estos convenios también buscan generar instancias de diálogo y buen vínculo con instituciones de primer nivel.

Según fuentes relevantes en el entorno de Peñarol, hay una larga lista de futbolistas con pasado en el club que solían salir a préstamo en el ámbito local en busca de oportunidades, y sobre todo situaciones en las que sintieran el respaldo del míster. El problema residía en que el club mirasol no obtenía todos los beneficios que esperaba. Ya que, no lograban liberarse de su sueldo y, en muchos de los casos, continuaba pagando el 50% del salario. Eso fue lo que sucedió en casos como los de Nicolás Rossi, Yeferson Quintana, Sergio Núñez, Brian Mansilla y Thiago Cardozo en sus respectivas cesiones.

Foto extraida de clubleon_oficial en Instagram
Foto extraida de clubleon_oficial en Instagram

Sin embargo, eso se acabó. Los mandatarios a nivel institucional pretenden darle la vuelta a la tortilla, y con ello revertir la situación. Pues quieren sacarles el mayor provecho a las perlas de sus categorías inferiores. El plan no es demasiado descabellado, la idea es que los jóvenes comiencen a buscar su oportunidad en el exterior con una opción de compra futura que le pueda dar una inyección económica a los manyas. Este prototipo de negocio ya lo están aplicando en los casos de Rodrigo Saravia (Gimnasia y Esgrima de La Plata), Bruno Betancor (Everton de Chile), Valentín Rodríguez (Pachuca) y Máximo Alonso (Granada).

La dirección deportiva de Peñarol entendía que si seguían utilizando el modelo anterior no obtendrían tantos ingresos por la marcha de estos futbolistas, y que regresasen, si es que lo hacían, "no volvían mejorados". Ahora aspiran a poder crecer en el extranjero con sueldos aún más altos, y a que si volvieran a casa traigan consigo conocimientos y experiencia de primerísima utilidad.

La gira en España

Ignacio Ruglio, nada más salir del aeropuerto habló sobre de su gira por México y Europa. En este útimo país destacan el Getafe, Real Valladolid, Granada y Rayo Vallecano. Además, según fuentes del club, estos dos últimos equipos españoles, junto al Real Oviedo, Everton, Pachuca y León ya le manifestaron a Peñarol que para el mercado de junio-julio estarían encantados de recibir uno o, incluso, dos futbolistas del aurinegro en ese formato: contrato por un año, que contase con opción de compra.

Diario FútbolUy / Foto: Javier Noceti
Diario FútbolUy / Foto: Javier Noceti

Cabe destacar que tanto el Getafe como el Granada cuentan con bastante ventaja para llevarse a Randall Rodríguez a mitad de año tras reuniones con Ruglio.

Randall Rodríguez

Se trata de una de las últimas promesas salidas de la cantera carbonera. El chico se desenvuelve bajo los tres palos, cumplirá veinte años en noviembre, mide 1,89 cm y fue campeón del mundo sub-20 con Uruguay. Pero lo que más destacan de él los medios locales es su mentalidad y juego de pies. También dicen que el chico tiene un gran futuro por delante y que no entienden por qué está falto de minutos.

Vínculos entre getafenses y uruguayos

Toda esta hermandad surge hace más de dos décadas con la contratación en el año 2001 del delantero uruguayo Trigo. Desde entonces, han sido nada más y nada menos que doce los “charrúas” que han pasado por El Coliseum. Dejando para el recuerdo nombres de la talla de Juan Albín, Damián Suárez, Mauro Arambarri, Mathías Olivera, o el propio Gastón Álvarez en la actualidad.

La buena relación que existe entre estos dos clubes es debido en gran medida a dicho precedente. Pues como dice el mismo Ruglio “el jugador de Peñarol es aguerrido, no le gusta perder los partidos, le gusta comprometerse, acá siempre se han sentido muy bien, el jugador uruguayo en general es así”, dando a entender que el trato y la forma de sentir el fútbol en esta zona de España es muy similar a la de los rioplatenses. Factor que les es fundamental a la hora de que estos se adapten a este nuevo reto profesional.

Ya que quieras o no, el clima es distinto, la gente es diferente, la cultura guarda ciertas similitudes, pero no las suficientes como para denominarlo “hogar”. En consecuencia, el concepto del fútbol es de suma importancia para los uruguayos. Por lo tanto, llegar a un país en el que viven dicho deporte casi tanto, o a la par que tú, es como si te dieran un abrazo.

Puede haber mucha gente que no lo entienda, pero hay instantes en los que una pelota y unas cuantas personas corriendo detrás de ella son capaces de cambiar el estado de ánimo de la gente. En el caso de los jugadores que cruzan “el charco” (el océano Atlántico), es como si empezaran una nueva vida. Lejos de sus familiares, amigos, cultura, teniendo la necesidad de adaptarse cuanto antes a un ambiente que, sin quererlo, es raro para ellos. Donde el entrenador les va a exigir, donde la afición les va exigir, y donde hasta los compañeros esperan, y quieren, que den lo mejor de sí mismos. En ese aspecto, llegar a un sitio en el que te arropan, en el que te dan cobijo, donde tienen una idea y un sentimiento por la redonda similar al tuyo. Donde entienden que los partidos se ganan en los entrenamientos y no el fin de semana, una situación en la que hacer otro “sprint” nunca es visto como en exceso, ahí es cuando empiezas a imaginarte que ese lugar quizás se conviertirá en una especie de “segunda casa”.

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