Anécdotas de la Stanley Cup (I)
Willie Mitchell de los Kings, posando con la Stanley Cup hace dos temporadas en el monte Benedict en Port McNeill. Foto: NHL.com

Ganar la Stanley Cup significa muchas cosas en la NHL, pero, entre ellas, una de las que más destaca es la de poder disfrutar durante 24 horas del trofeo. Cada jugador tiene derecho a pasar un día entero, siempre con la supervisión de algún miembro del Salón de la fama de la NHL, con el preciado trofeo. A lo largo de los años, las aventuras del “Santo Grial” en estos famosos días, han sido de todo tipo: rotura, fiestas, pérdidas, intentos de robo, comer helado en ella, llevarla a los más variopintos lugares. Aunque el 90 % de los jugadores que pasan un día con ella se comportan de manera correcta, no han faltado historias “distintas” desde que se iniciara esta famosa tradición. En varios artículos, se recogerán una variedad de anécdotas del trofeo que todo jugador de la NHL quiere tener.

Mark Messier

Cuando se gana seis veces la Stanley Cup, las ideas de como pasar un día con el trofeo, se acaban, pero, si hay alguien que se llevó grandes críticas a la hora de estas celebraciones, sin duda ese es el mítico Mark Messier. En 1987 y tras ganar la copa con los Edmonton Oilers, Mark acudió a un local de striptease de su ciudad natal y allí montó una gran fiesta donde dejó que la copa estuviera en el escenario con una bailarina. Las buenas lenguas dicen que allí no pasó nada de eso, las malas todo lo contrario junto a que dejó beber a fans que acudieron esa noche. Al año siguiente, tras volver a ganar la Stanley, Messier terminó con la copa abollada y teniéndola que llevar a un taller de coches para repararla.

La Copa no flota

Una de las manías de algunos jugadores a lo largo de todos estos años es tirar la copa al agua en las piscinas o lagos y demás sitios para comprobar si flota. Pittsburgh Penguins (1991 y 2009) y Montreal Canadiens (1993) fueron de los que más intentaron comprobar la flotabilidad de la Stanley. Patrick Roy y Mario Lemieux´s fueron de los que lanzaron a las piscinas de sus casas el trofeo. Un jugador que pagó esta actitud fue Dominik Hasek, que vio como la NHL le privó de terminar su día con la copa por lanzarla al agua. En 1999, los Dallas Stars habían ganado la Stanley y Craig Ludwing montó una fiesta en su casa. En ella, junto a Vinnie Paul, batería de la banda Pantera, y el jugador Guy Carbonneau subieron a la planta de arriba de la casa y decidieron lanzar la Copa en dirección a la piscina, con la “suerte” de que se golpeó con el borde y sufrió una gran abolladura. Los presentes aquella noche niegan estos actos y lo achacan a que uno de los jugadores andaba con ella en la orilla cuando alguien le empujó y cayeron los dos a la piscina.

Comer y beber de la copa

Alcohol, batidos, cereales, helados, son muchos de los actos que también suelen hacer los jugadores. Doug Weight llenó en 2006 la copa con helado, salsa de chocolate y demás dulces para que los niños de su familia y vecinos pudieran disfrutar en el jardín de su casa la famosa Stanley. Kopitar, en la Stanley lograda esta temporada, posó con su perro mientras los dos comían cereales en la copa y en la mini copa. También esta temporada se pudo ver a Nelson Emerson con el trofeo en un restaurante de comida rápida mientras hacía el pedido. Ken Daneyko también comió cereales en la copa, mientras que Dustin Brown de los Kings la llenó de leche con chocolate para que sus hijos bebieran de ella. Alguien que sin duda tiene un recuerdo “bonito” de la copa es Maurice Richard que en 1957 se dejó varios dientes al tratar de beber de ella. En 1964, Red Keally metió a su hijo dentro y lo fotografió para ver más tarde como se había orinado en ella. El propio Red siempre admitió que le hacía gracia ver a los jugadores beber de la Stanley en cada celebración.

Los Angeles Kings - Day Stanley Cup

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