El culebrón entre Jack Eichel y los Sabres continua
Jack Eichel, en una imagen de la temporada pasada - newsdays.com

Un auténtico espectáculo circense es el que están protagonizando Jack Eichel, sus agentes y el propio club. El jugador, que ya no puede ocultar sus ganas de irse a otra franquicia (manteniendo íntegro su actual salario, claro), está cansado de esperar, de ver ante sí, cómo se suceden los grandes fichajes e intercambios en la liga, y que estando a principios de agosto no se ve una salida clara para su propio beneficio.

Los agentes del jugador por su parte, no han ocultado su malestar con los Pegula (dueños de los Buffalo Sabres), y en un repentino comunicado a finales de la semana pasada venían a decir que “el proceso de negociación no está funcionando”, aseguraban Peter Fish y Peter Donatelli. Ambos, en ese mismo comunicado culpaban al club de cambiar de opinión respecto a la cirugía que tenía que llevar a cabo Eichel, por una hernia discal de cuello producida el pasado mes de marzo, y que en teoría, con dicha cirugía acordada, le permitiría comenzar en condiciones la liga. En un principio, se había llegado a un acuerdo para dicha operación, pero a última hora los médicos del club cambiaron de parecer, lo que supondrá un mayor retraso en la recuperación, y dudas en las posibles franquicias interesadas en el jugador como es normal.

Respecto a los intereses de otras franquicias, había rumores muy fuertes que lo situaban en la órbita de los New York Rangers, de los Minnesota Wild, e incluso de los Anaheim Ducks. Ahora esos rumores se han frenado porque toda la operación parece estar en punto muerto. Y es que, para cualquier equipo será de todos modos muy difícil, ajustar su tope salarial para poder meter con calzador una ficha tan grande como la de Eichel.

  • Faltan muchos capítulos hasta que este culebrón acabe

Esta negociación se está convirtiendo en un calvario y ninguno de los actores se lo está poniendo fácil al otro. A Eichel le quedan 5 años de contrato con los Sabres por valor de 10 millones por cada temporada, un contrato millonario y difícil de asumir por la mayoría de equipos, como ya hemos dicho antes. Y visto lo visto, a nadie le extrañaría si el próximo otoño vemos a Jack Eichel vestido con la camiseta de los Buffalo Sabres.

La franquicia ya ha dejado claro que no tiene prisa, que el jugador tiene contrato en vigor y que estarán a la expectativa. Los agentes ahora dicen que los Sabres les prometieron que el jugador saldría antes del periodo de agencia libre (ya estamos en él), que obviamente no se ha dado.

Parece claro que las diferencias entre jugador y franquicia parecen insalvables, y que de aquí al comienzo de la liga tendremos más capítulos de esta infame historia, culebrón o circo, que no beneficia a ninguno de ellos, y tampoco claro está, a la afición que está harta de que todo en los Sabres sean malas noticias.

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