Influencias islámicas en la ciencia occidental (II) 
Astrónomos árabes. Fuente: Historia y Biografías.

Influencias islámicas en la ciencia occidental (II) 

Ingeniería, química o astronomía son algunas de las áreas en las que más destacaron los científicos árabes, sentando las bases que inspirarían a los eruditos del Renacimiento europeo. 

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María Corredoira

Como ya se ha señalado en la primera parte de este artículo, hay muchas áreas del saber occidental en las que se puede apreciar la influencia e impacto de los conocimientos árabes. En este artículo nos centraremos en aquellos relacionados con la ingeniería, la astronomía y la química y analizaremos los motivos detrás del declive de la ciencia islámica.

La civilización islámica se caracterizó por desarrollar diversas tecnologías que les permitieron aprovechar los recursos naturales de forma eficiente y efectiva. Dentro del campo de la ingeniería civil destacan los métodos de riego, sin los cuales la producción de cosechas o el suministro de agua no hubieran sido posibles. Entre estas tecnologías podemos mencionar el qanat o las presas de agua. Con el tiempo, estas tecnologías llegaron al norte peninsular y, más tarde, la Monarquía hispánica las llevó al Nuevo Mundo.

Por lo que respecta a la ingeniería mecánica hay que resaltar aparatos como la saqiya, también conocida como “rueda persa”. Una vez más, fueron los árabes del sur peninsular quienes la introdujeron en Europa y la utilizaron para extraer y elevar agua. Otros ejemplos similares son la noria, también empleada para elevar agua, y las bombas hidráulicas de doble cilindro. Estos y otros dispositivos marcaron tendencia y sirvieron de precedente al desarrollo de máquinas y tecnologías occidentales.

Los musulmanes utilizaron la energía hidráulica para fabricar papel, procesar caña de azúcar y aserrar madera, entre otras actividades. El desarrollo de tantos dispositivos relacionados con el agua se explica porque esta sustancia es realmente importante para la civilización islámica. No solo porque es esencial para la vida, sino también por su carácter sagrado dentro del Islam. Esta religión se originó en Arabia, zona muy seca donde el agua era difícil de encontrar, y por eso que se valoraba tanto.

El mundo islámico también era conocido por sus avanzadas técnicas en la fabricación de relojes y por haber desarrollado diversos instrumentos astronómicos. Estos conocimientos fueron transferidos a Occidente a través de Al-Ándalus y tuvieron impacto en el desarrollo, por ejemplo, del reloj mecánico. Una de las herramientas astronómicas inventadas por los árabes fue el equatorium, dispositivo creado en la Península Ibérica y empleado para calcular las posiciones de la luna, el sol y los diferentes astros. Los musulmanes no solo desarrollaron nuevas herramientas, sino que también mejoraron otras que ya existían, como el astrolabio, inventado por los griegos.

Otra área importante de conocimiento es la química. Los árabes plantearon nuevas teorías sobre diferentes procesos químicos como la destilación y las calcinaciones. Sobre la destilación podemos mencionar los métodos desarrollados para obtener perfumes y alcohol, áreas en las obtuvieron importantes logros. Más tarde, los registros musulmanes fueron traducidos y los occidentales tuvieron acceso a las fórmulas.

La pólvora también es un químico muy importante. Fue inventada en China, pero los musulmanes fueron los primeros en lograr una pólvora realmente explosiva y eficaz. Además, las sociedades islámicas fueron las primeras en la historia que usaron un cañón, concretamente en Al-Ándalus donde, con el tiempo, los cristianos hispanos aprendieron esta tecnología impulsando su difusión hacia otras regiones europeas.

Como se ha señalado, el mundo islámico estuvo a la vanguardia de la ciencia y la tecnología durante el período medieval. Pero, a finales de la Edad Media esto comenzó a cambiar. Los historiadores no están de acuerdo en el porqué y se han propuesto diferentes explicaciones. Entre ellas la que apuntan al impacto de las invasiones mongolas o la que lo relaciona con el renacimiento sunita. Esta última, que comenzó durante el siglo XI, fue un período en el que tuvo lugar una revitalización de las creencias e ideales islámicos.

La hipótesis del renacimiento sunita sostiene que las producciones científicas disminuyeron porque los jefes religiosos aumentaron su poder político. Los religiosos estarían obteniendo beneficios económicos gracias su posición de control y querían mantenerlos. Para ello promovieron la creación de obras e instituciones religiosas (como las madrasas) e intentaron reducir la producción de literatura y obras científicas porque creían que estas implicarían que sus enseñanzas fueran ignoradas.

Las razones por las cuales tuvo lugar esa revitalización no están claras. Algunas explicaciones que se han dado son la expansión de una visión más mística del Islam, la necesidad de más personal religioso (a medida que el Islam se fue expandiendo), las crisis climáticas, las lcuhas militares (por ejemplo, las Cruzadas), el desmoronamiento de las organizaciones gubernamentales preislámicas, etc.

En definitiva, a día de hoy Occidente lidera el mundo en la mayoría de campos y áreas: economía, bienestar y derechos humanos... Pero, como hemos señalado, no siempre ha sido así. El conocimiento islámico (y de otras sociedades, como la china o la india) fue crucial para el desarrollo de la ciencia occidental. Sin lo que aprendieron de los árabes, los occidentales no habrían podido protagonizar el Renacimiento y, en consecuencia, el protagonismo de esas otras culturas y pueblos debería ser reconocido y valorado.

Bibliografía

 

 


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