Carta abierta a Luis Salom: "El mexicano se quedó clavado con tinta en mi piel"

7 de agosto, Luis Salom cumpliría 27 años, sin embargo, desde hace dos es el universo el afortunado de soplar las velas con él. Desde VAVEL recordamos la figura de la sonrisa eterna del paddock.

Carta abierta a Luis Salom: "El mexicano se quedó clavado con tinta en mi piel"
Carta abierta a Luis Salom | Fotomontaje: Martín Velarde - VAVEL

7 de agosto. Desde hace dos años, el cielo se viste de gala cada 7 de agosto. Celebramos el día de tu cumpleaños, el de un ángel subido en moto que, a toda velocidad, sopla las velas, lejos del mundo terrenal, lejos de aquellos que seguimos extrañando tu sonrisa. Dos años de la pérdida de la sonrisa eterna del paddock, desde que aquel reloj se paró a las 15:25 en la curva 12 del Circuito de Montmeló, un trazado que desde aquel 3 de junio de 2016 está en deuda con aquellos que hoy en día seguimos añorándote.  

26 meses y cuatro días desde que se apagó la mirada de tu otra mitad, María Horrach, tu madre, tu persona, tu ser. La alegría se apagó en ella, su hijo, su Luis, ya no estaba con ella. Los viajes y los triunfos dejaron entonces de tener sentido porque ‘su pequeño’ ya volaba lejos de un mundo que le ha dado todo, pero, que, a su misma vez, le había arrebatado lo más grande.

977 días desde que todos los que un día vibramos con tus adelantamientos imposibles, o soltamos un grito de desesperación en el momento en el que tu primer mundial de Moto3 se esfumaba en la curva 5 del Ricardo Tormo, seguimos recordando con añoranza aquellos años en los que la desesperación era el mayor de los problemas.

Luis Salom y su abuelo. Foto: Zimbio
Luis Salom y su abuelo | Foto: Zimbio

23.448 horas desde que el mundo es un poquito peor por tu ausencia. La pérdida de un chico normal que solía correr en moto, que arrodillándose ante su moto rezaba a su dios por los que tras él querían vencerle, un piloto que dentro de su mono guardaba un corazón tan grande como su talento. Capaz de cumplir el sueño de los que con orgullo celebrábamos sus victorias y con dolor sus derrotas, capaz también, de cambiar la comodidad del vencedor por la simpleza de lo verdaderamente bello, rodearse del cariño de su gente.

1.406.880 minutos viendo como tu figura sigue presente en los circuitos, en tu pueblo, en tu casa. Tu padre y tus hermanos ven como cada día falta la energía de su estrella más brillante. Tu sobrino, Luis, crecerá con el orgullo de formar parte de la familia Salom, aprendiendo de aquella persona que cumplió su sueño. 

84.412.800 segundos desde que en mi casa sigue faltando el '39'. Me enseñaste que un ganador es aquel que nunca se rinde. Me enamoraste con una simple sonrisa, al igual que tu madre María, quien con ojos de orgullo veía como yo cumplía mi sueño a su lado. El piloto que me hizo saltar con sus victorias verdaderamente imposibles y que a su vez me hizo sufrir viendo como su sueño se le escapaba de las manos.   

La eterna sonrisa. Foto: Zimbio
La eterna sonrisa | Foto: Zimbio

Te quedaste, mexicano, clavado con tinta en mi piel. Me regalaste una de las cosas más preciadas, tu tiempo. Dos años después de tu pérdida, te sigo recordando diariamente. Cada noche cuento hasta la estrella número 39. Desde aquel 3 de junio, mi calendario quedó marcado y el 7 de agosto, con una sonrisa, miro de nuevo al cielo, pidiendo mi propio deseo... que nos volvamos a encontrar algún día. 

¡Feliz cumpleaños, Luis! Te quise, te quiero y te querré siempre".