Luis Salom, el huracán de la felicidad
Luis Salom, "el huracán de la felicidad"

Luis Salom es una leyenda en los corazones de todo el mundo que ame el motociclismo y de todo lo que engloba el paddock. Su muerte nos ha dejado a todos un vacío inmenso, que ya nunca nadie será capaz de llenar como él sabía hacerlo. Salom siempre era capaz de sacarte una sonrisa incluso en tu peor día, tenía esa magia que hacía que lo olvidaras todo al intercambiar palabra con él.

Su vida como piloto comenzó a los 8 años, cuando empezó a competir en Supermotard, categoría 50cc. Además, posteriormente en 2005 fue campeón durante dos años consecutivos en un campeonato de 125cc, lo que ya indicaba que su futuro estaría ligado al mundo de las dos ruedas.

Dos años más tarde de aquello, compaginó dos campeonatos: CEV Buckler y Red Bull Rookies Cup, la cuna del motociclismo actualmente. En la rookies quedó en cuarto lugar al final del año, gracias a las victorias de Jerez y Assen; en el CEV, en 2008, fue segundo tras ganar cuatro carreras frente a Efrén Vázquez.

Luis Salom sonriente en el podio | Foto: Mirco Lazzari - Getty Images
Luis Salom sonriente en el podio | Foto: Mirco Lazzari - Getty Images

En 2009 se cumplió uno de sus sueños, debutar en el mundial. Fue en Jerez, en el Gran Premio de España, en la categoría menor, 125cc. Más tarde también hizo wild card en el Gran Premio de Catalunya, pero sufrió una caída. Tras ello, le ofrecieron la oportunidad de continuar todo el mundial sustituyendo a Simone Corsi, oferta que aceptó. A final de temporada , terminó vigésimosegundo con 21 puntos, su mejor resultado al ser sexto en Donington Park.

Durante 2010, Luis vivió un período de transición. Inició con el equipo La Lambretta y cambió al Stipa-Molenaar Racing con una moto Aprilia, acabando el mundial duodécimo en la general. Al año siguiente todo pareció mejorar: cosechó dos podios, uno en Assen y otro en Australia, que ayudaron a que quedara octavo al final del año. 2012 era el año del destello, era el año de exhibirse y llevarse el título, pero Sandro Cortese se hizo de rogar y no pudo ser así. Fue subcampeón de Moto3. En la temporada siguiente había que demostrar todo lo aprendido, y así fue, pero con la mala suerte de caer en la última vuelta, lo que provocó que el balear no se llevara de nuevo el título.

La campaña que inició en 2014 dio un giro completo a su vida, ya que subió de categoría a Moto2 con el Pons HP 40. No lo hizo mal, tanto que fue octavo del mundial con 85 puntos, sacando así las garras que ya sacara en la categoría pequeña. Pero no todo iba a ser así siempre, empezaba un momento difícil en su carrera deportiva: 2015. Repetía equipo, pero los resultados no llegaron del mismo modo que el año anterior.

Luis Salom acompañado de su madre | Foto: Mirco Lazzari - Getty Images
Luis Salom acompañado de su madre | Foto: Mirco Lazzari - Getty Images

Por ello, en 2016 tocó dar un cambio de imagen y fichar por el SAG Team, el equipo de Edu Perales. Cuando un proyecto funciona se nota, y Salom lo lució con mucho orgullo quedando en segunda posición, tan solo en el primer gran premio que disputaba con su nuevo equipo, cosa que remarca todo el mundo sobre él, ya que Luis, por aquel entonces, merecía buenas noticias.

Así describe el momento Natacha Alfageme, reportera del equipo de Movistar MotoGP: “Venía de un 2015 complicado en el que los resultados no salían y reconocía no disfrutar encima de la moto. Ese fin de semana en Qatar, su madre María le pidió que volviera a disfrutar pilotando, que recuperara la ilusión. Y así lo hizo. Fue muy bonito verle tan feliz y de nuevo en el podio”, declaró.

"Fuerza, locura y felicidad". Así lo definen en su entorno más cercano. Luis era de esos pilotos que no uno no se encuentra todos los días. Tenía un talento especial, tanto dentro, como fuera de la pista. Estar con él significaba alegría.

Foto vía: MotoGP.com
Foto vía: MotoGP.com

Su segunda familia, el paddock

Anabel Hernández, amiga de Luis, cuenta que siempre estaba riéndose y que, broma tras otra, hacía feliz a la gente que tenía le rodeaba. "También era muy canalla, en el buen sentido, pero a la vez la mejor persona que te podías encontrar", confiesa.

"No va a haber una persona tan loca y a la vez tan cuerda como él". Luis era de esas personas que se exigían demasiado. Entrenaba duro, y lejos de los suyos para ser el mejor. Se prepara física y mentalmente, porque como nos cuenta Anabel, Luis siempre decía: "puedes entrenar día y noche, pero si no estás mentalmente preparado no ganarás una carrera". Para Anabel el mejor año del piloto fue en 2013, cuando competía en Moto3: "Fue el mejor año, me lo sé de memoria. Fue líder de la primera carrera hasta la última y para mí fue el Campeón del Mundial y campeón moral por todo el mundo" cuenta. 

Foto vía: MotoGP.com
Foto vía: MotoGP.com

Fueron muchísimas las personas que compartieron la pasión por el motor con él. Otras tantas, las que trabajaron a su lado. 

Óscar Haro y su compañero de box, Jesko Raffin estuvieron muy cerquita de Luis.

Óscar nos cuenta que hay una frase de Luis que le encantaba, que era "dar gracias a Dios", cuando terminaba una carrera o santiguarse antes de empezar una, para que no le pasara nada a nadie. "Cuando alguien hace eso, esta diciendo que tipo de alma tiene", cuenta Haro. Para él, "Luis tenía un alma increíble", porque no se santiguaba por él, no se santiguaba por que le fuera a él bien, sino para que no le pasara nada malo a ninguno de sus compañeros, "entonces eso te hace ver que calidad de persona era Luisito". 

"Yo le conozco a él muy joven, con quince años, y siempre me ha gustado seguirle por lo que transmitía, esa paz y ese buen rollo que tenía siempre, no se puede decir nada malo de él"

Jesko Raffin fue su compañero de box durante su tercer año en la categoría intermedia. Entrenaban juntos, compartieron mil momentos juntos, incluidos mánager y anécdotas del día a día. Una de las que Jesko guarda con más cariño, sucedió en invierno, mientras entrenaban en Cartagena: "Durante nuestro entrenamiento de invierno compartíamos todo. Vivíamos en la misma casa y conducíamos juntos hasta la pista para ir y para volver. Como todo iba bien y nos estábamos divirtiendo, decidimos conducir duramente nuestro antiguo Renault Clio cada mañana y probar si podíamos conducirlo como una moto de carreras. El resultado final fue que una mañana volvíamos con el coche y lo rompimos de forma que lo acabamos llevando al desguace. Después del choque, al darnos cuenta de que ninguno estaba herido, el gran problema era explicárselo a nuestro mánager. Pasamos una semana pensando y estando en apuros, decidimos informarle, pero él ya lo sabía. Nos pasamos el resto del día riendo". 

"Único". Así lo definió Raffin. "Siempre con una sonrisa en la cara y muy cercano a su familia", añade. ¿Cuál era la frase fetiche de Luis? El piloto suizo lo confesó a VAVEL: “Quiero hacerlo perfecto y por eso necesito que todo esté perfecto". Queda así demostrado el nivel de autoexigencia propio de un luchador.

Dentro y fuera de la pista

Otras personas con las que Luis compartió horas todos los fines de semana fueron los periodistas de Movistar+. Ernest Riveras, Belén Zurita Natacha Alfageme, previamente mencionada, han sido parte de su carrera deportiva. Ellos la contaban. 

Belén Zurita, trabajó varios años con el balear y compartió momentos inolvidables con él. "Estábamos en mitad de la entrevista y de repente le entraron ganas de estornudar y nos entró la risa a los dos... se tuvieron que llevar la conexión a plató, e Izaskun como siempre recogió el guante "salvándonos". Esa era la primera vez que hablábamos. Desde ahí ya nos hicimos amigos", recuerda Belén.

"También me acuerdo perfectamente la última vez que le vi", cuenta. "Fue en un evento de uno de los patrocinadores del que aún era su equipo (Pons HP40). Fue en Madrid a punto de que acabase la temporada 2015. Recuerdo que me contó la posibilidad de irse al equipo de Edu Perales, que aún era un secreto. Estaba muy emocionado con la oportunidad. Nos quedamos allí hablando como una hora y mi cámara acabó por irse harto de esperarme. Eso pasaba con Luis, te ponías a hablar con él y se te pasaba el tiempo volando... me acuerdo volver a casa pensando que era uno de los pilotos, sin duda, con los que más amistad había hecho", explicó la reportera.

"Tenía mucha garra, muchas ganas de demostrar que era un gran piloto y creo, que también de hacer valer un título que nunca llegó a levantar".

Belén relata que por muy enfadado que llegase al box, siempre, sin excepción, se quitaba el casco y atendía a los medios de comunicación: "Te explicaba todo punto por punto. Jamás me rechazo ni una sola pregunta. Como Luis no ha habido ni habrá muchos".

Foto vía: motociclismo.es
Foto vía: motociclismo.es

Si Belén tuviera que quedarse con un momento de la carrera de Luis, este sería su primer podio (en 2016, Qatar). "No se me olvidará nunca. Yo ya estaba metida de lleno en el mundo del fútbol y recuerdo ver le por la tele y pensar "¡Luis! ¡Que gran año te espera!" Pero la vida no nos dejó disfrutarle más allá de Montmeló. Se nos fue un gran piloto, pero sobre todo se nos fue una grandísima persona", termina Zurita, en declaraciones exclusivas a VAVEL España.

"Era piloto, era persona y muy paciente". Así lo describe Ernest Riveras, periodista con el que compartió muchos momentos. Al tratar a Salom, la cara principal del motociclismo español en televisión cuenta que siempre era "muy educado, se paraba en cualquier sitio a hablar contigo, atendía a todo el mundo". Según Riveras, Luis "tenía una sensibilidad especial para eso y todo el mundo le quería". Además, el periodista admite que "se mereció más resultados de los que acabó consiguiendo", porque "tenía un grandísimo talento".

En la retina de todo aficionado del motociclismo quedará el primer podio de Luis. En la de Ernest también, claro. “Recuerdo que cuando logró su primer podio en Assen 2011 yo aún comentaba en TVE y vino de invitado especial a ‘MotoGP Club’, un programa que hacíamos por la noche. Estaba muy feliz y risueño por haberlo logrado, era un luchador”, detalló a este medio.

Foto vía: MotoGP.com
Foto vía: MotoGP.com

Natacha Alfageme, es otra de las reporteras con las que Luis compartió horas de Paddock. Horas que se convirtieron en tesoros: "Recuerdo un momento en el que una seguidora le pedía que tarareara una canción de Enrique Iglesias para un programa de Movistar MotoGP. Al principio no cantaba, solo se reía, fruto de la vergüenza, pero después se soltó y ese fue uno de los momentos en el circuito en los que más me he reído (...) Creo que lo más característico de Luis era cómo piropeaba a su madre continuamente. Siempre nos decía lo guapa que estaba, nos contaba alguna conversación con ella, la 'chinchaba' un poco. Y María sonreía, a la vez que se sonrojaba un poco. Era un vínculo extraordinario", recuerda Natacha, emocionada.

"La vida a veces es muy injusta. A Luis le quedaban muchas cosas por hacer. Aquello de 'murió haciendo lo que más amaba' no es consuelo en un caso así. Se fue demasiado pronto y dejó un vacío inmenso en el Paddock. Aún le echamos de menos, a él y a su madre. María es una mujer maravillosa, era una más en circuito, viajaba a todos los Grandes Premios, acompañaba a su hijo alrededor del mundo. Y su vida se frenó en seco aquel 3 de junio de 2016"

"María es una mujer maravillosa, era una más en circuito"

El amor de sus seguidores

Maria Catalán ('@_mariacatalann' en redes sociales), seguidora de Luis, cuenta que gracias al piloto empezó a seguir mucho más de cerca el motocilismo. "Desde mi punto de vista, para mi Luis era una persona fuera de la pista en la que contagiaba su energía positiva a todo el mundo, un chico divertido, llano, cercano y dentro de la pista, un luchador, siempre queriendo mejorar, un chico que se había hecho un hueco en el mundial por méritos propios, sin duda", relata la redactora.

Jordi Delgado fue también seguidor del balear. Aunque decantarse por un momento concreto de su carrera le supuso un gran esfuerzo, ante la posibilidad de dejarse fuera de ese altar alguno sagrado, confiesa guardar con mucho cariño su último podio en Qatar: "Fue un premio a la constancia y el trabajo día tras día llevado a cabo en Moto2. Por desgracia, fue su último brindis".

Tuvo suerte. Se rodeó de personas que hicieron su vida, un poco más increíble de lo que él ya la hacía. Luchador, risueño y siempre con una sonrisa. Así le recuerda y le recordará todo el mundo, para siempre. 

Luis, Dios a ti te dio alas, pero a la afición le arrancaste el corazón. Gracias por tanto.

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