Zverev se consagra en Roma con su primer Masters 1000
Alexander Zverev posa con el trofeo del Masters 1000 de Roma. | Foto: zimbio.

Saltó la sorpresa. Las 16:00 era la hora elegida por la organización para poner punto y final al Masters 1000 de Roma. El Foro Itálico registraba un lleno absoluto para presenciar la final entre Novak Djokovic y Alexander Zverev. El serbio llegaba en el mejor momento de la temporada tras culminar un partido perfecto en semifinales ante el austriaco Dominic Thiem y optaba a conseguir su título número 31 en Masters 1000. Por su parte, el joven de 20 años viene demostrando que ya se ha asentado en el circuito ATP entre los mejores jugadores y que su cabeza es capaz de aguantar momentos de presión, cosa que le faltaba la temporada pasada. El bávaro salió a la pista sin nada que perder y con hambre de poner las cosas complicadas al número dos. 

Al empezar el torneo pocos hubieran apostado por ver al alemán en una final, en la que Thiem, Nadal o el propio Djokovic partían como favoritos. Nadie le ha regalado nada al pequeño de la saga Zverev, que cada torneo está demostrando su mejoría en todos los aspectos del juego. Es un jugador completo, con movilidad, servicio, derecha, revés, juego en la red y cabeza para aguantar en los momentos complicados con sólo 20 años así que, el futuro está asegurado. El de Hamburgo quería poner la guinda a una semana que estaba siendo mágica tras alcanzar su primera final de un torneo de tal calibre.

El futuro tiene nombre

Desde el primer momento se vio la imagen que estaba dando durante toda la semana, la de un jugador con la mente fría que sabía lo que tenía que hacer en cada punto. El alemán se encontraba con tres pelotas de rotura a las primera de cambio y a la segunda oportunidad quebró el servicio del serbio. Poca historia más tuvo el primer set, en el que Zverev se mostró intratable con su saque, variando los servicios que no dejaban llevar la iniciativa a Djokovic desde el resto. Ni una sola bola de break concedió el más joven, para ganar un primer parcial y dejar su carta de presentación en la final.

El cuatro veces campeón de Roma tenía que despertar. El público quería un partido largo y se volcaba con el serbio. El balcánico no estaba jugando mal, pero su rival sin hacer cosas de otro mundo estaba por delante en el marcador. En el tercer juego del segundo set las cosas empeoraban para el favorito con una nueva rotura sobre su servicio. El teutón no cedía y encontró en su aces en los momentos más oportunos, una de sus mejores armas para desmantelar la posible remontada. Zverev se proclamó campeón como hacen los grandes jugadores, desde el resto, sin tener que depender de su servicio.

De esta manera saltaba la sorpresa y una de las futuras joyas del tenis ganaba su primer Masters 1000 sin ceder ni una sola bola de break ante el todopoderoso Novak Djokovic. Acuérdense de este jugador, ya que veremos muchas más imágenes levantando trofeos y recuerden que en Roma empezó todo. 

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