El día que el “Conejo” detuvo el vendaval blanco
(Foto: Agencias)

El día que el “Conejo” detuvo el vendaval blanco

Oscar Pérez fue el héroe de aquella aventura de Cruz Azul contra el Real Madrid de Raúl en el torneo Teresa Herrera, único partido antecedente al del día de mañana en el Mundial de Clubes.

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José Iván Ruiz Trejo

La aventura internacional del Cruz Azul hace 13 años empezó en la mítica Copa Libertadores de América. La Máquina de Palencia, Pinheiro, Brown y el, entonces novato, José Luis Trejo tuvieron la suerte de agruparse como un equipo fuerte los llevó a las instancias finales donde Boca Juniors les quitó la gloria en una tanda de penales angustiosa. Fueron subcampeones, pero el mundo volteó a ver a ese grupo singular.

Y lo hicieron de forma increíble. Unos días después de la final, la directiva anunciaba la participación de los cementeros en la antigua copa española Teresa Herrera. Un trofeo que inició para recaudar fondos a los más desprotegidos y que después formó parte de las preparaciones de los equipos españoles en el verano. La edición LVI la disputarían, además del Cruz Azul, el club uruguayo Peñarol y los clubes Deportivo La Coruña y Real Madrid.

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Fue así como se decidió que la semifinal fuera jugada entre el equipo blanco y los de la Noria. Los españoles no sabían nada de aquellos mexicanos y lo único de noticias que sabían de esa escuadra es que Juan Francisco Palencia, en aquel entonces fichado por el Espanyol de Barcelona, había sido su capitán y máxima figura.

El 10 de Agosto del 2001, los dos equipos tomaban posiciones en el estadio Riazor de La Coruña. El Madrid llevaba a la mayoría de sus estrellas, menos una que estaba en el punto del fichaje: el gran Zinedine Zidane. Apenas estaba arreglando maletas para hacer historia con la “Casa Blanca”. Aún así, la conformación de “los galácticos” apenas se estaba armando y ya tenían a Hierro, Guti, Makelele, Raúl y alguien que destacaría en el partido de una forma bizarra como Luis Figo.

Cruz Azul saltó a la cancha con lo mejor que tenía, incluido sus nuevas adquisiciones como Miguel Zepeda y Cesareo Victorino. La baja de Palencia no mermaba el espíritu combativo y sabían que un buen resultado los haría brillar con luz propia en el mundo futbolístico que se impresiona con las caídas de los grandes equipos.

Silbatazo inicial y las acciones empezaban como se esperaban: los madridistas atacaban sin cesar la puerta azul. Fue justo en una de estas embestidas cuando Reinoso le comete una falta a Figo y la pena máxima se marca. El portugués puso el balón en el punto penal y disparó confiado. No sabía que la figura de Oscar Pérez se alzaría para atajarle el penal de forma correcta y taparle el contraremate. La cara de la estrella blanca lo decía todo.

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Todas las oportunidades del Real Madrid eran atajadas y tapadas por el gran “Conejo”. La figura del cancerbero empezaba a tomar tintes de heroísmo ante disparos de Guti y Mcmanaman. Cruz Azul trataba de sorprender con contragolpes rápidos de Emilio Mora y Angel “Matute” Morales.  Terminó el primer tiempo con un encuentro bastante parejo.

La segunda mitad traería una sorpresa mayor. Mora desbordaba por banda izquierda y mandaba un gran pase a Zepeda, que controlaba como maestro y se perfilaba ante un joven Iker Casillas que no podía atajar el disparo del mexicano. Los azules pegaban primero y pegaban muy fuerte. La sorpresa en el Riazor era completa.

Pero los cuentos de hadas no duran para siempre. Y al 87’ Raúl Gonzalez bajaba de las nubes a los cementeros con un derechazo implacable dentro del área que ni Pérez pudo contener. El empate mandaba a penales el vibrante encuentro. Una instancia que no le daba buenos recuerdos a Cruz Azul, por lo que había pasado en la Libertadores.

Morales tira primero y Casillas tapa el envió que va al centro. Raúl lo cobra soberbio. Zepeda da la cara y empata de nuevo el partido. Y entonces la historia volvió a encontrar a Pérez y Figo para que se repitiera de nueva cuenta. La máxima estrella no podía con el “Conejo” que ya era de la suerte y se llevaba los titulares fuera cual fuera el resultado.

Juan Reinoso cobraba mal y fallaba. Savio se la ponía en el angulo contrario a Pérez y volvían a retomar la ventaja. Todo estaba, de nueva cuenta, en los pies de Pinheiro. Y la presión y los recuerdos se apoderaron del brasileño que la estrellaba en el arguero. Los blancos pasaban y los cruzazulinos sentían el “deja vu” en sus pieles.

Este martes, Cruz Azul y Real Madrid vuelven a verse las caras ahora en un torneo oficial. La diferencia a aquel partido serán los momentos anímicos de cada equipo. Uno siendo líder español y conquistando Europa sin problemas y el otro en una debacle en su propia liga y con más dudas que certezas en su rendimiento. Sólo en los próximos minutos sabremos si la historia vuelve a repetirse para una agradable sorpresa. 

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