La historia de un amor como no hay otra igual
Hazel Gardel

Han transcurrido 20 años después de ese plantel de América que deslumbró el fútbol mexicano, revolucionó el balompié azteca con un juego vertical nunca antes visto en México. El técnico encargada de hacer funcionar los engranes de aquella máquina de fútbol era ni más ni menos que el holandés Leo Beenhakker, arribó a Coapa con una maleta llena de triunfos y gloria tras haber dirigido a su selección nacional y al Real Madrid donde ganó 5 copas.

La filosofía ofensiva, el juego ordenado y la clase para tocar la pelota fueron aspectos que empatizaron entre el técnico y el América que pretendía retomar el lugar que le correspondía en la cima del fútbol mexicano. América se reforzó con Joaquín del Olmo procedente de Veracruz, Kalusha Bwalya y Francois Oman Biyik.

Las Águilas tuvieron un proceso ascendente y aunque cayeron en el primer partido como locales los dirigidos por Beenhakker volvieron a la senda de la victoria ganándole a UAG y Santos, dos fechas más adelante se daría el primero de varios marcadores demoledores por parte del cuadro americanista al pasar encima de Morelia por 7-2, pese a ir abajo en el marcador por diferencia de dos goles los azulcremas supieron reponerse haciendo gala de su arsenal ofensivo comandado por las “abejas africanas” que se hicieron presentes en el marcador, Biyik con tres anotaciones, Kalusha con uno así como Zague y Del Olmo respectivamente.

América parecía volver a lo que la historia dicta, el camino siguió y semanas después volvería a golear de manera abultada, esta vez el rival era la UAT que no opuso resistencia y cayó por un marcador de 8-1. Esa noche las Águilas dieron un auténtico recital donde no hubo un protagonista sino la colaboración de una delantera letal que parecía no tener limite al momento de romperle el arco al rival, los anotadores fueron Kalusha, Uribe, Zague,Blanco y Biyik estos tres últimos se fueron a casa con doblete cada uno.

El partido más esperado por propios y extraños se dio en la fecha 11, si, el clásico nacional fue una vez más el centro de atención para todo México generando una expectativa suprema a las ediciones pasadas. El partido se llevó a cabo en el Estadio Jalisco, fue Kalusha el encargado de abrir el marcador ante el asombro de los locales, Guadalajara empataba minutos más tarde vía tiro libre, posteriormente conseguiría la victoria parcial tras una serie de rebotes dentro del área que no desaprovecharon para irse arriba sin embargo el gusto duraría poco ya que una vez más Biyik llegaba al rescate de las Águilas que con pierna derecha la colgaba al ángulo rompiéndole el arco al arquero del Guadalajara. El empate llegaría por el infaltable Zague que mete un frentazo dentro del área poniendo l marcador 3-3 y cuando todo parecía definido llegó para anotar el tanto definitivo que le dio la victoria a los azulcremas por 4-3 en uno de los clásicos más vibrantes.

En la fecha 15 América se cruzaba con Pumas, el llamado “partido del orgullo” no fue más que otro festín azulcrema consiguiendo el triunfo en casa por 3-1, los infaltables en el marcador Zague, Biyik y Kalusha fueron los encargados de darle la victoria a las Águilas. Una semana más tarde el ave volvía a hacer gala de su poderio ofensivo al vencer 8-2 a Gallos Blancos donde llamó la atención los 4 goles que Zague marcó, además del doblete de Biyik, un tanto de Blanco y Kalusha respectivamente.

En el primer partido que América enfrentó a Cruz Azul durante la era Beenhakker el partido termino empatado a un gol, sin embargo en la fecha 24 volvían a verse las caras en el Estadio Azteca y Biyik volvía a ser protagonista tras haber anotado un gol en el partido pasado, esa tarde sería distinto pues haría los 3 goles del partidos que lapidaban las esperanzas celestes y le daban tres puntos a las Águilas además de la satisfacción a su gente de ganar un clásico más.

Una fecha más tarde los azulcremas se encontraban con Morelia, equipo que ya había sido testigo del poderío Águila, el marcador fue casi tan abultado como el del primer partido, 6-1 fue la losa con la que Morelia tuvo que jugar, esa tarde Zague se hacía presente en el marcador como ya era costumbre, a su vez Juan Hernandez marcaba su primer gol en aquel torneo, Biyik aumentaba la cuenta personal buscando el título de goleo y Kalusha metía su primer doblete con las Águilas.

El triste adiós.

América era una máquina de hacer fútbol ganaba, gustaba y goleaba además de haber tomado protagonismo en el balompié mexicano tenía a uno de los líderes de goleo Francois Omam Biyik, pero sorpresivamente el 6 de abril de 1995 se anunció la salida del Holandés Leo Beenhakker, sin duda una de las fechas más negras en la historia del americanismo. Al principio el supuesto motivo de su salida fueron los 4 empates consecutivos, así lo manifestó Roberto Chapa Vicepresidente del América.

Las especulaciones no se hicieron esperar, incluso se habló de una pelea con Zague por la supuesta falta de continuidad en el equipo titular, pero la situación era distinta. El ex timonel azulcrema dejó en claro que su salida se atribuía a un tema “extracancha”, uno de los puntos tenía que ver con la llegada innecesaria de Luis García el cual fue un jugador impuesto por la directiva y que el estratega americanista rechazó pues de acuerdo a sus palabras él no había pedido al jugador.

La imposición del jugador procedente de España y seleccionado mexicano fue motivo de fractura en el vestuario americanista y esto termino mermando el accionar futbolístico espectacular que las Águilas venían desempeñando. Años más tarde en entrevista vía telefónica Leo Beenhakker aclaró que otro de los motivos reales de su cese fue salir a la defensa de Joaquín Del Olmo, pues el jugador tenía problemas económicos con la directiva y ésta le prohibió al holandés darle juego a Del Olmo, fue eso lo que dictaminó la salida de uno de los estrategas más queridos y recordados por el americanismo , quien tras dirigir al equipo en 31 partidos lo dejó súper líder con 45 puntos, 18 victorias, 9 empates,4 derrotas y 78 anotaciones que en promedio fueron 2.51 goles por partido, en tanto que recibió 40 goles en contra.

Fue así como terminó una historia que pudo culminar de manera espectacular, Leo Beenhakker revolucionó la manera de entrenar de los equipos mexicanos. Aquel América no sólo dominaba el fútbol mexicano, ese equipo pudo trascender más allá del continente incluso dar catedra a equipos de elite mundial de acuerdo a declaraciones del propio Beenhakker un tipo amado por la afición de las Águilas que aún sin haberse coronado es llevado en el corazón y la historia del Club América.

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