Las estrellas que brillan en el firmamento azulcrema
(Foo: Especial)

Aunque el término grandeza puede reunir diferentes perspectivas futbolísticamente hablando, América es un equipo que cubre todos los aspectos que suelen identificar a un equipo trascendente: popular, influyente y ganador.

Renacer de entre las cenizas

Para que América pudiera alcanzar todos los éxitos que ha obtenido dentro de las canchas primero tuvo que atravesar una época muy oscura, la cual trajo consigo unas deudas económicas muy fuertes y la posibilidad que el equipo cayera a la recién formada segunda división por los malos resultados que estaba cosechando en la campaña 1950-1951.

Ante esta difícil situación, Rafael Garza Gutiérrez ‘Record’ salvó una vez más al equipo al recurrir a hinchas del equipo que tenían una estabilidad económica importante para sacar al club del bache económico en el que se encontraba.

Ya con el equipo libre de problemas financieros, volvieron las contrataciones importantes para volver a pelear en el primer plano de la liga.

Se alcanza la gloria 37 años después

Todavía con el formato de campeón por puntos, América alcanzó el título de liga tras 37 largos años de no hacerlo.

Fue en la campaña 1965-1966 cuando América, con jugadores como Ataulfo Sánchez, Alfonso Portugal, Fernando ‘Perro’ Cuenca, Alfredo del Águila, ‘Chalo’ Fragoso y Zague, llegó a la última jornada del campeonato con la ventaja de poder coronarse como campeón tan solo empatando ante Veracruz, en un partido jugado en la cancha de Ciudad Universitaria, ya que en ese entonces los azulcremas jugaban como locales en ese estadio.

En un partido tenso, apareció una genialidad de Jorge ‘Coco’ Gómez, quien al minuto 34 del segundo tiempo cobró un tiro de esquina en el que la pelota marcó una comba pronunciada que la condujo a la portería para sellar el campeonato con un gran gol olímpico.

Primera vuelta olímpica en el Estadio Azteca

Tras el Mundial de México 70, las autoridades del fútbol mexicano consideraron que era mejor decidir al campeón bajo el formato de series de enfrentamientos directos, así fue como se instauraron en nuestro fútbol las liguillas.

En la campaña 70-71, América y Toluca fueron los equipos que llegaron a la primera final en esta modalidad, la cual se definió en una serie a ida y vuelta entre azulcremas y choriceros.

El encuentro de ida se jugó en La Bombonera, dejando como resultado un empate sin goles, dejando la mesa servida para que en la cancha del Estadio Azteca se definiera al nuevo campeón.

El primero de agosto de 1971, América salió al terreno de juego con la convicción de sumar un nuevo trofeo a sus vitrinas y propuso el partido desde el inicio del mismo, atacando por todos los sectores posibles con las jugadas de Carlos Reinoso y Enrique Borja, que era la dupla más productiva del equipo.

El marcador se abrió con un gol de Reinoso que al cobrar un tiro libre se encontró con el rebote que dio la barrera para mandar un segundo disparo que sí llevaba dirección de gol.

El encuentro se resolvió a falta de 15 minutos para que concluyera en una jugada donde Borbolla asistió a Horacio López Salgado para que éste empujara el balón con el arco a su merced.

2-0 fue el marcador final y América dio su primera vuelta de campeón en el Estadio Azteca.

Domando a Leones Negros

Para la campaña 75-76, América volvió a presentarse en la antesala del título y esta vez fue Leones Negros el equipo que sirvió como peldaño para que el azulcrema volviera a ser campeón.

El Estadio Jalisco vio una gran exhibición americanista durante el partido de ida de la Final, en donde Carlos Reinoso marcó un gol para la posteridad al arrancar desde mediocampo por la banda derecha, eludir a un defensa, al portero y definir con una rabona frente a la portería. 3-0 fue el marcador de ese partido.

Ya en la vuelta, América liquidó el partido con un solitario gol del paraguayo, Kiese.

10 de junio de 1984, el mayor de los orgullos

Tras haber caído en la semifinal de la liga 82-83 ante Chivas, América encontró una revancha instantánea ante su acérrimo rival un año después, en la final de la temporada 83-84.

América llegó con menos espectacularidad en su andar por el torneo, pero mantenía ese sello ofensivo y espectacular que Carlos Reinoso, en su etapa como director técnico, imprimió en sus jugadores.

Para la final ante Chivas, los azulcremas visitaron el Estadio Jalisco para disputar el partido de ida y salieron desde el primer minuto a buscar el resultado, reflejando esa vocación ofensiva que los tenia nuevamente en esa instancia.

Carlos Hermosillo fue el encargado de abrir el marcador a favor de América con una gran definición dentro del área. El gol provocó que Guadalajara se fuera con todo al frente en busca del empate, dejando espacios en la defensa que las nacientes Águilas sabrían aprovechar al marcar su segundo gol de la noche.

En un vuelco inesperado del partido, Carlos de los Cobos se fue expulsado y los azulcremas se quedaron con 10 jugadores, lo que representó un factor favorable a los rojiblancos, que en una bravía reacción empataron el marcador.

Tres días más tarde, América escribió una de las paginas más importantes de su historia, ya que con diez hombres y un penal atajado por Héctor Miguel Zelada en la primera mitad, dio una exhibición futbolística memorable para barrer con su rival en el segundo tiempo y doblegarlo por 3-1 con goles de Eduardo Bacas, Alfredo Tena y Javier ‘Vasco’ Aguirre.

La venganza estaba consumada, América era campeón dejando tendido sobre la grama a Guadalajara.

Bicampeones sobre Pumas; el nacimiento de una enconada rivalidad

América vivió un romance con su hinchada en la época de los ochentas, ya que un año después de haber derrotado en la Final a Chivas, se encontró en una nueva definición por el título ante Pumas, en lo que se convirtió en el detonante de una de las rivalidades más intensas de la liga.

Con la salida de Carlos Reinoso del banquillo del equipo por problemas de salud, Miguel Ángel ‘El Zurdo’ López asumió como timonel americanista, cambiando un poco el estilo de juego, ya que anteponía el orden defensivo para después desdoblar a velocidad, lo cual no agradaba al hincha de América.

Tras dejar en el camino de la liguilla a Chivas y Atlas, los azulcremas llegaron a la Final para jugar contra los universitarios.

Esta serie fue atípica ya que tuvo que definirse en un tercer partido, luego de que en la ida en el Estadio Azteca empataran a uno y la vuelta en CU terminara sin goles.

El 28 de mayo de 1985 se jugó un partido de desempate en el Estadio Corregidora, en donde un polémico trabajo de Joaquín Urrea afectó durante el primer tiempo a Pumas.

En el segundo tiempo, Daniel Alberto Brailovsky tuvo una actuación sobresaliente anotando dos goles que le dieron al equipo una copa más.

Prode 85, tricampeones por segunda vez en la historia

En un torneo exprés sin seleccionados por la cercanía del Mundial de México 86, el Prode 85 representó el segundo tricampeonato en la historia del equipo.

América llegó a la final de dicho certamen para enfrentar a Tampico Madero. El encuentro de ida estaba programado para el 19 de septiembre, pero con el terremoto sufrido en el país, todos los eventos deportivos se suspendieron.

Para el 26 de septiembre, América visitó a la ‘Jaiba Brava’ y se llevó una goleada de 4-1 en contra, dejando la serie prácticamente definida a favor del equipo de Tamaulipas.

América, siendo un equipo acostumbrado a las hazañas, consiguió una de las volteretas más memorables de su historia y tras no poder conseguir anotar un solo gol en el primer tiempo del partido de vuelta, supo venir de atrás en tan solo 45 minutos, gracias a la una destacada participación de Efraín ‘Fanny’ Munguía, que inclinó las cosas a favor de los azulcremas.

Munguía asistió a Peláez para el primer gol de América al minuto 54; posteriormente, el mismo Munguía penetró el área de Tampico y fue derribado para conseguir un penal que Bacas hizo valido. Con el envión anímico a su favor, América anotó el 3-0 que empató el marcador global a diez minutos del final.

El encuentro se fue a tiempo extra y ahí fue donde ‘Fanny’ Munguía volvió a marcar diferencia al conseguir nuevamente un penal en una jugada donde el arquero lo derribó cuando éste se enfilaba al gol. La pena máxima fue ejecutada por Bacas, quien no falló y selló una remontada historia de América.

87-88; otra vez campeón, otra vez sobre Pumas

Una nueva definición por el titulo llego a los azulcremas en la campaña 87-88, solo que esta vez, América no partía como favorito, ya que los jóvenes Pumas desplegaban un fútbol dinámico y efectivo, lo que los convertía en el candidato principal al título..

En el juego de ida jugado en Ciudad Universitaria, Pumas fue mejor que América pero no pudo obtener una ventaja importante para el partido de vuelta, teniendo que conformarse con un 1-0 a su favor gracias un penal anotado por Luis Flores.

Para la vuelta, los auriazules trataron de finiquitar el encuentro, atacando desde el inicio a las Águilas que únicamente se defendían de los embates rivales esperando el momento para contraatacar.

Fue en uno de estos contragolpes donde América encontró el empate en el marcador global con gol de Gonzalo Farfán.

Poco le duraría el gusto a los cremas, ya que minutos después se vieron empatados en el marcador y nuevamente abajo en el global.

Para el segundo tiempo, América se encontró con un error de Adolfo Ríos que lo metió de nuevo al partido, ya que en un tiro débil de Farfán, el arquero universitario no atacó bien la pelota y esta se le escurrió hasta la red.

Este gol representó el impulso anímico que América necesitaba y solo un minuto más tarde, Adrián Camacho consiguió el gol que su equipo necesitaba para dar la vuelta en el global con un nuevo disparo de larga distancia que Ríos apenas alcanzó a arañar.

El colofón de aquella gran tarde para el americanismo sucedió cuando ‘Fanny’ Munguía le tiró un par de gambetas a los defensores de Pumas, ingresó al área y fue derribado en un claro penal que el árbitro no dudo en señalar. El astro brasileño, Antonio Carlos Santos, fue el encargado de ejecutar el penal que sellaría la goleada de 4-1 que significó una copa más para las vitrinas de Coapa.

Campeón 88-89; bicampeonato derrotando a Cruz Azul

La campaña 88-89 fue el cierre para la década más gloriosa en la historia de América, ya que se cerró con un titulo ante Cruz Azul, lo que le permitió a los azulcremas ganar finales ante sus tres acérrimos rivales.

En el encuentro de ida, América había conseguido irse al frente con goles de Zague, que capitalizó un grave error en la salida de Pablo Larios, y uno más de Carlos Hermosillo a pase de Antonio Carlos Santos; sin embargo, Cruz Azul nunca bajó los brazos y logró alcanzar en el marcador, poniendo la pizarra 2-2.

En el cierre del partido, Zague ingresó al área cementera y al tratar de meter un servicio el balón se estrelló en la mano de Esparza, para que el juez decretara penal y Antonio Carlos Santos le devolviera la ventaja a su equipo.

Para el partido de vuelta, Juan Hernández adelantó a América en una gran triangulación con Zague y Alejandro Domínguez que culminó con una definición cruzada del lateral derecho.

Pese a esto, Cruz Azul se negaba a caer y remontó el marcador antes del descanso, poniendo el 4-4 global.

En el segundo tiempo, América apretó y en un contragolpe, Santos filtró un balón al hueco para la llegada de Carlos Hermosillo, que con precisión de billarista colocó el balón a segundo poste, poniendo así la sentencia definitiva en el marcador.

Verano 2002; se termina la sequía

13 largos años tuvo que esperar el americanismo para volver a ver al equipo peleando por el campeonato y fue en el torneo Verano 2002 cuando nuevamente se pudo alcanzar la gloria.

El equipo carecía de luces y entró a las finales por la puerta de atrás, siendo el octavo lugar de la tabla general. Sin embargo, la liguilla es otro torneo y los azulcremas la supieron jugar eliminando a La Piedad y a Pumas, en una serie al borde del infarto.

América llegó a una nueva Final enfrentando a Necaxa, equipo que en ese entonces pertenecía al mismo dueño de las Águilas, lo cual generó incomodidad en los detractores del americanismo.

El encuentro de ida no fue fácil para los dirigidos por Manuel Lapuente, ya que Necaxa mostró todo su oficio y anuló a América, además de marcar dos goles que los pusieron en ventaja para encarar el partido de vuelta.

Con el marcador en contra pero con más de 100 mil almas apoyándolo en el Estadio Azteca, América consiguió una nueva hazaña al empatar el marcador global en el segundo tiempo con goles de Christian Patiño e Iván Zamorano, con lo que les alcanzó para mandar el partido a tiempos extras.

Ya ahí, el ‘Misionero’, Hugo Norberto Castillo, remató un tiro de esquina cobrado por Álvaro Ortiz que Nicolás Navarro no pudo detener, otorgándole a América el que quizá ha sido el titulo más ansiado en su historia moderna.

Clausura 2005; la coronación del emperador Cuauhtémoc

Tres años después de volver a ser campeón, América volvió a pelear la copa dirigido por Mario Carrillo y con uno de sus máximos emblemas históricos en la cancha: Cuauhtémoc Blanco.

Tras una liguilla en donde sufrieron para eliminar a Santos y pasaron por encima de manera categórica ante Cruz Azul, los azulcremas llegaron a la instancia definitiva ante Tecos, un equipo nuevo en estos menesteres que no tenia nada que perder y mucho que ganar.

Lejos de lo que pudiera pensarse el encuentro de ida fue disputado y en la segunda parte, Diego Colotto adelantó a los de la UAG con una soberbia definición dentro del área de Guillermo Ochoa.

En la agonía el encuentro, el árbitro marco una falta dentro del área favorable a América por una falta sobre Jesús Mendoza. El penal fue ejecutado por Cuauhtémoc Blanco, que puso paridad en el marcador, dejando todo para que se decidiera en el Estadio Azteca.

El 29 de mayo del 2005, América recibió a unos Tecos que recibieron el primer gol de la tarde al ver al Coloso de Santa Úrsula encima de ellos.

En el tramite del partido América fue muy superior, consiguiendo un par de goles tempraneros por vía de Aarón Padilla y Claudio López. Más tarde se harían presentes en el marcador Jesús Mendoza, Cuauhtémoc Blanco y el mismo ‘Piojo' López para dejar el marcador en un contundente 6-3.

Clausura 2013; Del suelo al cielo de la mano de Moisés Muñoz

El último campeonato de América ha sido, sin lugar a dudas, el más sufrido pero también el más disfrutado por la manera en la que se consiguió, la cual es digna de un guión de una película de drama.

Los azulcremas habían llegado a una final tras dos torneos consecutivos de quedarse en la orilla de las Semifinales y no querían desaprovechar la oportunidad de coronarse una vez más ante Cruz Azul, equipo sobre el cual marcó una notoria paternidad en los años previos a dicho enfrentamiento.

Las cosas no fueron nada sencillas para América. Cruz Azul llegaba jugando un fútbol práctico y muy efectivo que lo hacia llegar como el equipo ligeramente favorito.

Esto lo reflejó en el partido de ida, donde supo aguantar los embates americanistas y conseguir la ventaja en un tiro de esquina rematado por el ‘Chaco’ Gimenéz, llevándose así una ventaja mínima al Estadio Azteca.

El partido de ida fue adversidad pura para América. En el comienzo del partido Jesús Molina se fue expulsado y minutos más tarde Teófilo Gutiérrez marcó el segundo tanto para los Cementeros en el marcador global.

El partido transcurría y América no encontraba la forma de hacerle daño a su rival, mientras que Cruz Azul perdonaba en más de una ocasión, lo cual le costaría muy caro en el cierre del partido.

Al minuto 88 Aquivaldo Mosquera comenzó la remontada de ensueño con un cabezazo tras un recentro de ‘Hobbit’ Bermudez.

Lo impensado ocurrió al minuto 92, cuando en la última jugada del partido, Moisés Muñoz dejó su portería para irse a rematar y en un envió de Osvaldo Martínez, se tendió de palomita y con desvió de Alejandro Castro el balón se metió dramáticamente al arco de Jesús Corona.

El partido cambió drásticamente y a pesar de tener un hombre menos, América fue dominador de las acciones en el tiempo extra, encontrando en Corona al hombre que les impidió anotar un nuevo gol.

El partido se fue a penales y ahí Muñoz se volvió a vestir de héroe al atajarle el primer penal a Javier Orozco, además de la falla de Alejandro Castro que voló su tiro.

Por parte de América anotaron: Raúl Jiménez, Christian Benítez, Osvaldo Martínez y Miguel Layún, que fue el encargado de marcar el penal definitivo.

Esta es la historia de los títulos de liga de América en la época del profesionalismo, los cuales aunados a los campeonatos de Copa y los títulos internacionales, tienen a los azulcremas como el equipo más laureado del balompié nacional.

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