El desgaste de la silla tricolor
(Foto: AP)

Si el tiempo termina por erosionar hasta la materia más resiliente, cómo no va a desgastar las relaciones humanas.

Transportándome en la máquina del tiempo específicamente a un año atrás, a la par que México doblegaba por la mínima a Camerún en su debut mundialista, la algarabía y afabilidad de Miguel Herrera con la prensa era más que latente. Como cualquier inicio de sexenio, paralelismo político, Herrera tendía la mano, agradecía con el pulgar y respondía con apertura los cuestionamientos provenientes de cualquier flanco.

Las manecillas del reloj avanzaron. El proyecto del entrenador tricolor sumó partidos, experiencias contrastantes y conclusiones; mismo caso su imagen pública.

Hasta que llegó el primer error de cálculo: la disfrazada propaganda política en beneficio del Partido Verde en plena veda electoral. Ciento cuarenta caracteres generaron el primer desgaste de Herrera con la afición y, por consecuencia, con algunos medios de comunicación.

Respuestas secas y cortas como la pronunciada por el entrenador nacional, en la conferencia de prensa del partido post-Bolivia, a Raymundo González, corresponsal de MedioTiempo.com, le da cierta razón al sentir de varios periodistas en redes sociales.

El desgaste del Piojo, generado por sus decisiones fuera de la cancha, ha mermado su tolerancia a cuestionamientos incómodos. Y es en momentos complicados, como el que se aproxima para su equipo en la Copa América, cuando deberá demostrar las capacidades por las que fue contratado.

Si Herrera desea llegar a Rusia 2018, tendrá que reconocer los cambios de las circunstancias y actuar de acuerdo. Quizá ya se me adelantó. Como lo dijo, el partido le dejó "mucha reflexión".

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