La muralla del campeón
Marinelli con el trofeo en sus manos (Foto Infobae).

La muralla del campeón

Gonzalo Marinelli encontró su lugar en Tigre, consagrándose campeón en una noche memorable contra Boca. Además, la zaga Alcoba-Moiraghi rindió de gran manera. Retener a los tres será prioridad pensando en lo que viene.

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Nicolás Diz

Hace pocos días salió a la luz la arenga en el vestuario minutos antes de salir al campo de juego del Kempes para hacer historia. Uno de los tomó la palabra, además del Chino Luna, ídolo y emblema, fue uno de los nuevos capitanes, Gerardo Alcoba. El uruguayo, que tiene menos de seis meses en el Club, se ganó el respeto de sus compañeros y el cariño de la gente, tanto por su fiereza para cumplir su rol dentro de la cancha como por su voz y personalidad fuera de ella. 

El campeón en de la Copa Superliga tuvo varios puntos altos, y por lo tanto es insoslayable el aporte de la última línea. En el arco está más afianzado que nunca Gonzalo Marinelli, que solo en este certamen atajó más partidos de los que había atajado en toda su carrera profesional. Cerró su valla en toda la semifinal contra Atlético Tucumán y en la finalísima, soportó todo el arsenal ofensivo de Boca, negándole el grito a Darío Benedetto en reiteradas ocasiones (y con ayuda de los palos, que está vez jugaron para el Matador). El ex River sepultó todo cuestionamiento y aprendió de sus errores en el semestre anterior, con una confianza indispensable para un arquero, que tenía semejante presión por la permanencia y para definir un título. 

Asimismo, los centrales predilectos de Néstor Gorosito entregaron todo de sí por este campeonato. Néstor Moiraghi arribó el año pasado con Cristian Ledesma tras el retiro de Chimi Blengio y ganó la titularidad este año, imponiendo si fuerza física para ganar mano a mano ante los delanteros rivales. Su compañero de zaga Alcoba, de gran juego aéreo y temple, también resultó indispensable para esta vuelta olímpica. Aunque no siempre estuvieron ellos, y Pipo consiguió respuestas en Ezequiel Rodríguez e Ignacio Canuto.

Ya con la medalla de campeón puesta, la dirigencia tratará de conservar a estos tres pilares del fondo de cara al próximo torneo. Se ganaron la confianza, idolatría y sentido de pertenencia en Victoria, formando un grupo ganador. Hacía bastante tiempo que el Matador no contaba con una defensa confiable (desde los años de Javi García, Alejandro Donatti y Lucas Orban). Ahora, la tiene.

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