No se puede levantar 
Guevgeozián en una de las pocas ocasiones que tuvo. Foto Vavel.

No se puede levantar 

Temperley empató en un muy mal partido ante Alvarado de Mar del Plata por 0 a 0. El descontento de la gente se hizo notar.

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Rodrigo Cabrera

En la previa estaban todos los condimentos que rodean a un gran partido: el estadio Alfredo Beranger con mucha gente del Gasolero, ilusionados en levantar el nivel tras la victoria conseguida en Puerto Madryn, y una gran cantidad de simpatizantes de Alvarado, que colmaron la tribuna visitante para alentar a su equipo. El clima era el ideal, pero el partido decepcionó a todos. 

Por un lado, la visita vino a defender el cero y llevarse un punto de su visita al Sur del Gran Buenos Aires. Cuando el equipo dirigido por Cristian Aldirico tenía la pelota y la intención de atacar, se replegaban formando un "4-5-1", muy complicado para Temperley.

Temperley, respetando su idea, siempre intentó salir con la pelota dominada, no dividirla y llegar al área rival de forma asociada. El local era el que tenía la intención de jugar, pero nunca la llevaron a cabo de la manera esperada. El cerrojo del equipo de Mar del Plata afectó al juego del gasolero, al que le era muy difícil romper la línea de mediocampistas con pases filtrados.

Ya en el complemento, por momentos el partido se rompió, teniendo algunas ocasiones de gol el anfitrión, y siendo un poco más efectivos con la pelota. Mucho no sirvió ya que ninguno pudo vencer al arquero rival. Se lo vio fastidioso a Mauro Guevgeozián,que estuvo muy solo en el frente de ataque (otra vez), pero al que el ingreso de Lautaro Rinaldi no lo ayudó como contra Nueva Chicago. 

Los minutos se fueron, el nivel cada vez era más bajo y, en una jugada aislada, en la que un error defensivo Gasolero, dejó mano a mano a Matías Castro con un delantero del Alva, pero que el arquero uruguayo, como viene siendo en casi todos los partidos, se destacó cortando esa contra y tranquilizando a todos los hinchas Celestes que se agarraban la cabeza.

Fue 0 a 0, y el descontento de la gente se hizo notar: silbidos, algunos insultos y la decepción de ver que el equipo no mejora el nivel. Ahora tocarán dos partidos seguidos de visitante, y ante rivales complicados, primero Belgrano de Córdoba y luego San Martín de San Juan.

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