Team Sky 2014: el punto de referencia
Integrantes de Sky, capitaneados por Richie Porte (izquierda), durante la presentación del Tour Down Under, el pasado sábado (foto: Team Sky).

Los hombres de negro retornan más negros que nunca, volviendo a erigirse como supervillano del pelotón. Plantillas como Astana, Movistar u Omega Pharma se han reforzado pensando, sobre todo, en acorralar al infalible depredador británico, que mantiene secuestrado el Tour de Francia desde hace dos años.

Pero no sólo de Tour vive Sky. Los meses previos al desembarco en Francia suponen una auténtica guerra fría con conatos de batalla entre las escuadras rivales y el batallón de Dave Brailsford, en frentes tan estratégicos como París-Niza, Tirreno-Adriático, Vuelta al País Vasco, Tour de Romandía o Dauphiné. De la mayor parte de ellos, los británicos han salido victoriosos en los dos últimos años, convirtiéndose en la referencia en toda vuelta por etapas de nivel.

El botín cosechado en estos 24 meses no admite más valoraciones: deslumbra. Dos Tour de Francia, dos París-Niza, dos Tour de Romandía, dos Dauphiné, Critérium Internacional, Tour de Omán y Vuelta al Algarve, todo esto repartido entre Froome, Wiggins y Porte. Además, pueden presumir de otros trofeos periféricos, como el segundo puesto de Urán (ahora en Omega) en el último Giro, el Tour de Gran Bretaña ganado por Wiggins en 2013 o las dos vueltas a Noruega de Boasson Hagen. Un dominio global, de principio a fin de campaña, que hacía tiempo no se daba en nuestro deporte.

Los números avalan el trabajo de Sky; sus actuaciones no tanto

No obstante, y al margen de la importancia de los números, Sky no es una máquina perfecta. El equipo sigue mostrando grietas, no muy abiertas y tampoco decisivas, pero sí amenazantes para su hegemonía dentro del pelotón. A la inestabilidad del liderazgo del equipo, mitigada en 2013 tras el fracaso de Wiggins en el Giro, se suma la rigidez táctica mostrada en escenarios decisivos. Sky se ha venido abajo en carreras muy descontroladas, rotas desde más allá del puerto final de turno. Se vio en la última Tirreno-Adriático, que parecía en el bolsillo de Froome hasta el día de Porto Sant'Elpidio. Se repitió en el Giro con Wiggins y se volvió a mostrar en el Tour, en la famosa jornada de Bagnères-de-Bigorre.

Tal vez la excesiva confianza en una sola manera de correr, milimétricamente pensada y ejecutada en bloque, puede ser una arma de doble filo, que puede volverse en contra de los británicos en cualquier momento, pudiendo perder todo lo preparado en unos pocos minutos. El temor a los hombres de negro no lo es tanto cuando se plantean tácticas a las que ellos no están acostumbrados. Sus rivales lo saben y han reforzado sus bloques este año con la intención de derrotarlos. Movistar con Quintana y Astana con Nibali son los que mejor se han movido en el mercado, buscando mejorar todas las líneas posibles para igualarse a su potencial.

Movistar o Astana han reforzado sus plantillas pensando en acorralarlos

Por su parte, Wiggins y Froome parecen haber firmado la paz, en lo que sin duda es un buena noticia de cara a la competición. Pero el tercero en discordia, Porte, ha llegado al culmen de su carrera y ya ha dejado caer en más de una ocasión que el papel de secundario le queda pequeño, buscando ser líder en otro equipo, si hiciera falta. Brailsford no quiere más polémicas en cuanto al liderazgo, dando un equipo para el aussie en el Giro y dejando el Tour a Froome, con Wiggins y Richie de segundos. Todo es ver si estos remiendos son efectivos y cierran las grietas. Hay todavía seis meses para comprobarlo.

Pérdida de fuerza en clásicas

Todo lo logrado en vueltas por etapas se queda algo cojo si nos fijamos en los resultados primaverales. Es cierto que la filosofía del equipo fue evolucionando hacia la perfección en la parcela 'vueltómana', enfocada sobre todo en el Tour, pero cuenta con argumentos muy potentes para carreras de un día que, por diversas circunstancias, no han podido verse refrendados con resultados.

Boasson Hagen, el líder natural para este tipo de pruebas, sigue estancado en una especie de limbo ciclista, ganando aquí y allá, pero a medio gas y en momentos poco decisivos. Geraint Thomas está en proceso de madurez ciclista. Ha conseguido resultados destacados este año (4º en Omloop, 4º en E3) pero no consigue meterse en la terna decisiva de una clásica. Por otro lado, su buen hacer en vueltas de una semana (Down Under, Baviera o Dauphiné) hacen que pueda redirigirse hacia otros terrenos, dejando de un lado el calendario primaveral.

El foco puesto en las vueltas por etapas ha disminuido el potencial para las clásicas

Sólo queda ver si Wiggins apuesta fuerte por su nuevo desafío: La París-Roubaix. Sin estar confirmado aún, los deseos del mod por volver al Infierno del Norte, cuya mejor y última actuación data de 2009 (25º puesto), eran firmes este verano, pero un posible cambio de planes, tras saberse de su reconciliación con Froome, puede alterar su calendario, de manera que no pueda prepararse a conciencia para una clásica del calibre de Roubaix. Sin duda podría suponer un aliciente más en las grises actuaciones del equipo en el pavé.

En el apartado Ardenas, las expectativas son ligeramente mejores, sobre todo gracias a la presencia de Henao. Sexto en Amstel, segundo en Flecha y 16º en Lieja, el colombiano se erige como salvador en primavera, época en la que siempre ha rendido a un gran nivel. Su plan para marzo y abril no cambia, aunque tras las Ardenas deberá pensar en el Tour, ya que será una de las piedras importantes en el nueve definitivo.

Centrados todos los refuerzos en mejorar más el plantel en grandes vueltas, contratándose a Mikel Nieve, principalmente, las clásicas quedan a expensas de lo que ofrezcan los hombres mencionados anteriormente, ayudados por Stannard, Eisel, Swift o Puccio. Tiernan-Locke, apartado del equipo por anomalías en su pasaporte biológico, es una pérdida significativa para afrontar estos escenarios periféricos.

Sky, en definitiva, se concibe como 'el equipo Tour' un año más. Los emblemas de la plantilla, Froome, Wiggins y Porte, estarán acompañados en la ronda gala por hombres clave como Henao, Kiryienka, Kennaugh y la gran incorporación, Mikel Nieve. Siutsou, Cataldo, Dombrowski, Boswell o David López, ciclistas de contrastada calidad y gran motor, actuarán de comodines, reforzando el músculo bien en Francia, bien en Italia o España. Las variantes son infinitas. Los británicos aún poseen el bastón de mando del pelotón.

Plantilla 2014 (28 ciclistas)

Chris Froome (GBR)

Richie Porte (AUS)

Bradley Wiggins (GBR)

Sergio Luis Henao (COL)

Edvald Boasson Hagen (NOR)

Geraint Thomas (GBR)

Mikel Nieve (ESP)

Vasil Kiryienka (BIE)

Dario Cataldo (ITA)

David López (ESP)

Ian Boswell (USA)

Joseph Lloyd Dombrowski (USA)

Peter Kennaugh (GBR)

Bernhard Eisel (AUT)

Joshua Edmonson (GBR)

Christian Knees (ALE)

Danny Pate (USA)

Salvatore Puccio (ITA)

Ian Stannard (GBR)

Kanstantsin Siutsou (BIE)

Gabriel Rasch (NOR)

Luke Rowe (GBR)

Christopher Sutton (AUS)

Ben Swift (GBR)

Xabier Zandio (ESP)

Philip Deignan (IRL)

Nathan Earle (AUS)

Sebastian Henao (COL)

Maillot y bicicleta

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