Campeones italianos del Tour: destellos de épica y mística
Marco Pantani, ganador del Tour 1998. Foto: Scuola Superiore.

Italia es uno de los países con mayor tradición ciclista. Este estado europeo destaca no sólo por el elevado número de carreras que acoge a lo largo de la temporada, sino sobre todo por el número y la calidad de los ciclistas presentes en el pelotón internacional. Desde que comenzó a practicarse el ciclismo profesional, una gran cantidad de ciclistas italianos han escrito un capítulo en la historia de este deporte. Ciclistas expertos en todo tipo de terreno, ya sea en los sprints, en la lucha contra el crono, o cuando la carretera se inclina hacia arriba. El ciclismo y su historia no podrían entenderse sin Italia, al igual que el deporte italiano no podría entenderse del todo sin el ciclismo.

Y en este punto siempre sale a la palestra el Tour de Francia. La carrera gala es la más prestigiosa del panorama ciclista y vestir el maillot amarillo en los Campos Elíseos de París es el sueño de todos los ciclistas. Desde 1903, la carrera ha estado presente en el calendario, a excepción de los años en que se produjeron la Primera y Segunda Guerra Mundial. En esas 101 ediciones, los ciclistas italianos también han sido protagonistas, y siete han conseguido vestir el maillot amarillo en la capital francesa, con tres de ellos logrando dos victorias en la ronda gala.

Ottavio Bottecchia, el pionero

Este ciclista fue el primer italiano en conseguir la victoria en el Tour de Francia. Nacido en San Martino di Colle Umberto, en la región de Friuli, comenzó a dedicarse al ciclismo relativamente tarde, con 27 años de edad. En 1923, el italiano logró terminar segundo en la clasificación general del Tour de Francia, muy lejos del vencedor, pero ya demostró las habilidades que le situaban entre los mejores ciclistas del momento. Logró una victoria de etapa y vistió el maillot de líder durante seis días. El corredor transalpino era rápido en las llegadas, pero destacaba principalmente en la montaña. Corría con mucha inteligencia y un gran sentido táctico, además de realizar ataques muy enérgicos sobre la bicicleta.

Entonces llegó el Tour de 1924. Bottecchia consiguió imponerse en la primera etapa de esa edición, enfundándose el maillot de líder. La superioridad del italiano ese año fue tal que vistió el jersey amarillo desde el primer hasta el último día, logrando además tres victorias de etapa más. El ciclista transalpino terminó con 35:36 de ventaja respecto al segundo clasificado, el luxemburgués Nicolas Frantz.

Al año siguiente, Ottavio Bottecchia llegaba al Tour de Francia como máximo favorito. No defraudó y volvió a conseguir el triunfo final en la ronda gala. Bottecchia volvió a imponerse en la primera etapa, consiguiendo un total de cuatro victorias parciales. No logró vestir el maillot amarillo de principio a fin y lo llevó durante 13 de las 18 etapas. Tras llegar a París, quedó patente la superioridad de Bottecchia respecto a sus rivales, pues logró la victoria con más ventaja que en la anterior edición, ya que sacó 56:20 al segundo clasificado.

Il Ginettaccio devuelve la gloria a Italia

Catorce años tuvieron que pasar para que un italiano volviera a proclamarse ganador del Tour de Francia. En 1938, Gino Bartali se convirtió en el segundo ciclista transalpino en conseguir vestir el maillot amarillo en París. Allí demostró su condición de gran escalador, probablemente el mejor ciclista cuando la carretera se inclinaba hacia arriba en esos años.

Bartali consiguió dos victorias de etapa, pero fue la segunda, la penúltima de alta montaña en esa edición, la que le sirvió para conseguir enfundarse el jersey amarillo, logrando mantenerlo hasta llegar a la capital francesa. El italiano logró además proclamarse vencedor de la clasificación de la montaña, confirmando su habilidad para rodar con la carretera cuesta arriba. Gino Bartali consiguió una amplia ventaja: 18:27 con respecto al segundo clasificado.

La irrupción de la Segunda Guerra Mundial frenó la progresión de Gino Bartali, que pudo resarcirse y volvió a vencer diez años después de su primer triunfo. El ciclista transalpino dominó la prueba y consiguió siete victorias de etapa, vistiendo el maillot amarillo durante nueve días y logrando, además, el maillot de lunares rojos, que distingue al ganador de la clasificación de la montaña.

Il Campeonissimo se convierte en héroe italiano

La edición de 1949 fue una de las más espectaculares que ha dado el Tour de Francia en toda su historia. Gino Bartali era el vigente campeón de la carrera, y compartía equipo con su compatriota llamado Fausto Coppi, que disputaba por primera vez el Tour de Francia pero que ya había ganado en tres ocasiones el Giro de Italia. Así, los dos italianos, integrantes del equipo Bianchi, partían como principales favoritos para el triunfo final.

Pero la carrera no comenzó bien para los dos italianos. En la quinta etapa, Coppi sufre una caída y daña su bicicleta. La montura de repuesto tarda más de lo debido y además no funciona correctamente, por lo que el contratiempo se convierte en una grave hemorragia de tiempo. Coppi se desespera y está a punto de abandonar allí mismo, pero Gino Bartali lo convence para que Fausto siguiera la marcha. Pese a todo, el francés Jacques Marinelli consigue una ventaja amplísima en línea de meta: 36:55 respecto a Coppi y 23 minutos respecto a Bartali. Esta situación no daña la moral de los italianos, y Fausto Coppi se impone en la contrarreloj del día siguiente y logra meterse de nuevo en carrera, pese a que la distancia con el líder de la clasificación general todavía está a mucha distancia. Su compatriota Bartali también recorta tiempo con Jacques Marinelli.

Los ciclistas tienen que afrontar varias etapas en los Alpes, donde los dos italianos, pese a ser rivales, deciden trabajar juntos para recortar la ventaja del líder. La etapa la terminó ganando Bartali, pero los dos corredores cumplen el objetivo y se colocan primero y segundo en la clasificación general. Sólo queda un día de alta montaña y la victoria parece estar entre los dos, con Gino Bartali partiendo con ligera ventaja en la clasificación.

Coppi y Bartali vuelven a trabajar juntos en esa etapa, pero el líder de la carrera se cae. El jefe del equipo le ordena a Coppi seguir adelante, por lo que el italiano llega en solitario a la meta y consigue su segunda victoria de etapa y enfundándose el maillot amarillo, logrando además diferencias definitivas con el resto de ciclistas. Fausto Coppi consiguió así su primer Tour de Francia, y comenzó a convertirse en héroe italiano. Además, fue el primero en ganar Giro y Tour el mismo año.

Foto: One up Manship..

Pero Coppi aún conseguiría una victoria más en el Tour de Francia. En 1952, y consagrado como estrella del ciclismo mundial, el italiano llegaba a la carrera francesa tras vencer en el Giro de Italia. Bartali, que por aquel entonces contaba ya con 38 años, tenía la intención de intentar conseguir su tercera victoria en la ronda gala, pero aceptó ser gregario de Coppi tras la petición del director del equipo y ayudó a su compañero a conseguir su segundo Tour de Francia. La jugada salió a la perfección y Fausto Coppi consiguió su segundo Tour, dominando en las etapas de montaña y administrando la ventaja el resto de días.

El italiano consiguió cinco victorias de etapa, incluyendo la llegada a Alpe D’Huez, que era la primera vez que se subía en la carrera francesa. Fausto Coppi se convirtió en líder de la carrera en la décima etapa y ya no se quitó el maillot amarillo en las jornadas restantes. Pero la imagen de la carrera se produjo en la ascensión al Galibier. Fausto Coppi y Gino Bartali, el resignado gregario del campeón italiano, se pasan un bidón de agua, demostrando la ayuda mutua antes que la rivalidad y la enemistad.

El rugido del Leone

Gastone Nencini fue el cuarto ciclista italiano en conseguir la victoria en el Tour de Francia. El corredor transalpino, que era uno de los más completos de la época, destacaba especialmente como rodador y como escalador, lo que le srivió para proclamarse vencedor del Giro de Italia y del Tour de Francia durante su trayectoria profesional.

En la carrera francesa, destacó en la edición de 1960, donde consiguió el triunfo final. Sin embargo, no deja de resultar sorprendente que el italiano no consiguió ningún triunfo de etapa, pero su inteligencia en carrera le permitió vestirse de amarillo en la primera etapa montañosa, la número diez y no soltar el jersey de líder hasta el final de carrera. Conocido como ‘el león de Mugello’, Gastone Nencini dejó su huella en la carrera ciclista más prestigiosa del mundo.

'El Fénix' vuela en Francia

Cinco años después del triunfo de Nencini, Felice Gimondi dio el octavo Tour de Francia a Italia. El ciclista transalpino, de tan sólo 22 años, no iba a correr la carrera francesa ese año, pero las lesiones de varios integrantes de su equipo, el Salvarani, permitieron a Gimondi formar parte de la ronda gala.

Gimondi no desaprovechó la oportunidad, y consiguió la victoria en la victoria en la cuarta etapa, lo que le sirvió para enfundarse el maillot amarillo. Logró mantener la primera posición en la clasificación general el resto de la carrera, logrando además la victoria de etapa en las dos últimas luchas contra el crono celebradas ese año.

Una de las leyendas del ciclismo francés, Raymond Poulidor, estuvo cerca de arrebatarle la victoria a Felice Gimondi, pero el italiano logró terminar la carrera con una ventaja de 2:40 respecto al ciclista galo.

La última conquista del 'Pirata'

Tras el triunfo de Felice Gimondi, Italia vivió un periodo de sequía de victorias en el Tour de Francia. Grandes ciclistas como Gianni Motta, Gianni Bugno o Claudio Chiappucci lograron terminar en el podio en diferentes años, pero no subirse al cajón más alto.

Esta racha negativa se cortó en 1998, cuando Marco Pantani consiguió el noveno título para el país italiano. El italiano fue uno de los mejores escaladores de su época, y uno de esos ciclistas que permanecen inamovibles en la memoria de los aficionados. El año anterior, Pantani no pudo batir al alemán Jan Ullrich, muy superior al italiano en las etapas contrarreloj.

Sin embargo, en 1998, Marco Pantani consiguió resarcirse. El italiano consiguió la victoria en la 11ª etapa, que discurrió entre Luchon y Plateau de Beille, pero el alemán consiguió mantener el maillot amarillo. Pero el “Pirata” no se rindió y en la primera etapa en los Alpes, volvió a intentar batir al ciclista germano. En la jornada que comenzaba en Grenoble y finalizaba en Les Deux Alpes, Pantani atacó en la subida al Galibier, logrando al final de la etapa una ventaja cercana a los nueve minutos y vistiendo el maillot amarillo por primera vez ese año.

Ullrich intento reducir la ventaja, y lo consiguió en la etapa siguiente y en la contrarreloj de la penúltima jornada. Sin embargo, Marco Pantani logró aguantar el envite del alemán y llegar a París con el maillot amarillo, consiguiendo su primera y única victoria final en el Tour de Francia.

El mordisco del 'Tiburón'

La última victoria de Italia la protagonizó Vincenzo Nibali en el pasado Tour de Francia. El italiano dominó con autoridad las etapas de montaña y no dio una auténtica exhibición durante toda la carrera, controlando todas las situaciones y demostrando estar muy por encima de sus rivales.

Nibali consiguió cuatro victorias de etapa, destacando las logradas en La Planche des Belles Filles, en Chamrousse y Hautacam, que fueron las tres principales etapas de montaña de la carrera francesa en la edición de 2014. El ciclista transalpino vistió el maillot amarillo en 19 de las 21 etapas y logró una ventaja importante respecto al segundo clasificado: 7:37.

Foto: Getty Images.

Vincenzo Nibali devolvió a Italia al primer lugar del Tour de Francia 16 años después del triunfo de Marco Pantani y 90 años después de la primera victoria de un italiano en la carrera más prestigiosa del ciclismo.

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