Bernhard Trautmann, de prisionero de guerra a leyenda de Inglaterra

Bernhard Trautmann, portero alemán. Jugador del Manchester City entre 1949 y 1964. Luchó en la Segunda Guerra Mundial, donde fue capturado y llevado a un campo de prisioneros de Inglaterra. Una vez liberado jugó en el St Helens, de donde pasó a "los Citizens". Los aficionados no querían a un portero alemán. Trautmann con grandes actuaciones logró ganarse el cariño del público, convirtiéndose en leyenda al ganar la FA Cup en 1956, jugando con el cuello roto durante 17 minutos.

Bernhard Trautmann, de prisionero de guerra a leyenda de Inglaterra
Los jugadores con la FA Cup. Podemos obsevar a Trautmann tocándose el cuello por el dolor que sentía.

Nacido en Walle (Bremen), el 22 de octubre de 1923, Trautmann era hijo de un padre fabricante de fertilizantes y de una madre ama de casa. Muy interesado en los deportes, se incorporó a la YMCA (Young Men's Christian Association – Asociación de Jóvenes Cristianos, de carácter lúdico-deportivo y con fuerte implantación en el mundo anglosajón), donde no le fue dada la atención al entusiasmo que le ponía.

En 1933 se unió a la Jungvolk, una organización para jóvenes de 10 a 14 años, precursora de las Juventudes Hitlerianas."Había una gran recesión. Ni comida ni dinero. Siete millones de parados. Llegó Hitler al poder y éramos muy pobres. Habíamos visto mucha sangre y muchos tiros y queríamos un cambio. Hitler usó el Tratado de Versalles, de 1918, para su propaganda: prometió trabajo y comida y lo cumplió, pero no sabíamos que traería también la guerra. Lo mejor que le pasó a Alemania fue perder la guerra. Así pudo ingresar en Europa".

Ya en 1941 entró en la Luftwaffe como operador de radio, pero tras suspender el examen de morse y ver que no era apto para ese trabajo, fue asignado como paracaidista en el Frente Este de la guerra, donde fue condecorado con 5 medallas por su gran labor. En su regreso a Bremen, primero fue capturado por estadounidenses, de los que consiguió escapar. Más tarde se vería sorprendido por un británico que lo capturaría, llevándolo a un campo de prisioneros entre Liverpool y Manchester. Durante su paso por el campo de prisioneros, jugó al fútbol con bastante frecuencia, donde fue dando sus primeros pasos como portero.

Ante el cierre del campo de prisioneros, le ofrecieron ser repatriado a Alemania, pero él decidió quedarse en Inglaterra, donde trabajó en una granja y a su vez fue el portero del St Helens Town, equipo de fútbol aficionado. La expectación fue tal que el Manchester City se fijo en él para suplir al mítico portero Frank Swift. El 7 de octubre de 1949, firmó por el club como aficionado, para convertirse en profesional poco tiempo después.

Su fichaje fue rechazado por muchos aficionados, amenazando con montar un boicot y expandiendo por todo Manchester cartas de rechazo a la contratación del portero alemán, llegándose a formar una manifestación de rechazo con más de 50.000 personas.

Trautmann no se amilano ante los insultos y el rechazo de los aficionados, demostrando su talento sobre el terreno de juego. Su debut se produjo el 19 de noviembre contra el Bolton Wanderers. Los insultos parecían calmados, pero en los partidos fuera de casa se volvían a repetir, con palabras referentes a su pasado durante la guerra (“Kraut” o “Nazi”).

El club se encontraba en una situación delicada, ya que estaba condenado a la Segunda División. Las buenas actuaciones del portero no pudieron evitar que ocurriera lo antes mencionado, pero si consiguió que el publico lo ovacionara, logrando que los seguidores cambiaran de opinion respecto al jugador. Durante las temporadas posteriores, el portero fue convirtiéndose en uno de los más aclamados y mejores porteros de Inglaterra, recibiendo el premio a Futbolista del Año en Inglaterra .Su culmen llegó en 1956, cuando se disponía a jugar la final de la FA Cup en Wembley frente al Birmingham.

Durante el encuentro y con el Manchester City dominando en el marcador (3-1), el guardameta sufrió un encontronazo con Peter Murphy, el cuál golpeó con la rodilla el cuello del alemán. Ya que no se podían hacer cambios en aquella época, el jugador, dolorido y aturdido, no solo siguió en el campo, sino que realizó tres o cuatro paradas determinantes durante el resto del partido.

Tras el partido, no fue a celebrar el triunfo con su compañeros debido al fuerte dolor que tenía en las cervicales, por lo que a la mañana siguiente visitó el St George's Hospital. Allí le dijeron que solo era un calambre, pero una segunda opinión de un médico del Manchester Royal Infirmary reveló en una radiografía que se había dislocado cinco vértebras en su cuello, la segunda de las cuales estaba rota en dos. Siete meses fue el tiempo que tardó en recuperarse, siendo tan grave que le podría haber costado la vida.

Recibió todo el reconocimiento de Inglaterra, siendo nombrado incluso por la Reina Isabel II como Oficial del Imperio Británico (2004). "El mayor honor para mí fue que me aceptaran como ser humano. En aquellos días era muy difícil. Había mucho odio. Me siento más inglés que alemán porque fueron muy justos conmigo. Fui muy afortunado de salir vivo de la guerra. Mi educación comenzó cuando llegué a Inglaterra. Y consistió en ir a hablar con la gente, a contarles mi vida. Hasta ese momento yo no había tenido capacidad para decidir. Ellos me aceptaron".