Análisis previo: Bélgica – Italia
Foto: Federación Belga de Fútbol

Empieza la Eurocopa para Bélgica e Italia, encuadradas en el que muchos han denominado como el “grupo de la muerte”, al medirse también con Suecia y la República de Irlanda. Un torneo en el que, durante los últimos meses, ambos han depositado muchas esperanzas: unos para confirmarse al fin como una selección grande y otros para demostrar lo contrario, que Italia sigue siendo un conjunto nacional puntero. Sin embargo, hay varias deficiencias en ambos conjuntos:

La falta de unidad en Bélgica

Esto puede ser clave en todos los encuentros que los de Wilmots disputen. Como ya se vio en el pasado Mundial de Brasil, los “Diablos Rojos” parecían en ocasiones una simple amalgama de jugadores de gran talento, pero sin conexión alguna, por lo cual no llegaban a brillar y en muchas ocasiones recurrían a lo fácil: la entrada de Marouane Fellaini y los balones largos hacia el del Manchester United.

Por lo tanto, es uno de los factores a solucionar para el ex del Schalke, para Marc Wilmots, que además de eso también tiene otras tareas, en las cuales se puede destacar una: intentar recuperar a Eden Hazard. Desaparecido en toda la temporada con el Chelsea y sin haber logrado firmar una buena actuación en un gran torneo con su selección, el de Francia es una oportunidad imperdible para él.

Las bajas

Sin Kompany, Bélgica pierde mucha sólidez en defensa

En este apartado, ambos acusarán problemas en diferentes líneas. Los belgas tendrán una gran complicación en defensa: la ausencia de su gran capitán, Vincent Kompany, se presenta como un contratiempo mayor para una selección en la que además no existen reemplazantes de calidad. Se espera que Jason Denayer, excompañero de Vincent en el Manchester City, sea el jugador que le reemplace en la zaga. Arriesgado, por su inexperiencia en esta clase de campeonatos.

Italia no se queda para nada atrás, pero en otras posiciones, destacando sobre todo la del centro del campo. Incidentes físicos impiden estar en la Eurocopa a Claudio Marchisio y a Marco Verratti, lo cual supone una avería tremenda en el motor del Ferrari que supone ser Italia. El legado de Andrea Pirlo ya estaba siendo difícil de ocupar, y ahora se presupone aún más complicado.

Sin talla mundial en Italia… excepto el arco y la defensa

Posiblemente, si miramos a Italia solo en su plano defensivo, nos encontramos con uno de los conjuntos nacionales del torneo con mejores prestaciones en defensa, pues además toda la parcela defensiva es la misma que está asentada en la Juventus, con Chiellini, Bonucci y Barzagli, siendo el hecho de que ya se conozcan una ventaja por su rendimiento. Y en la portería, una leyenda: Gianluigi Buffon.

Pero si observamos lo que Italia dispone en el resto de zonas, se encuentran grandes carencias. A las ya mencionadas bajas en el centro del campo se suma mucha falta de gol arriba. Solo Graziano Pellé parece un jugador con el suficiente olfato como para, por lo menos, aportar gol a Italia. Simone Zaza no es ese perfil, e Immobile y Eder no han firmado su mejor campaña. Posiblemente no afectará mucho por el previsible 3-5-2 de Conte, primando ser defensivo, pero siguen haciendo falta más soluciones ofensivas.

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