Anuario VAVEL Chelsea 2017: del triunfo liguero al reestreno europeo
Fotomntaje: Aitor Sánchez-Rey Larrea - VAVEL.

El equipo londinense llegaba a la segunda mitad de la temporada, como líder de la liga, y con una gran racha de trece victorias consecutivas, tras un comienzo irregular, en el que se llegó a especular, con la destitución de Antonio Conte, tras la derrota por 3-0 en el Emirates, pero que a partir del cambio de sistema al 3-4-2-1, los resultados dieron un vuelco, y se estructuró una idea de juego clara.

Año notable de los blues, a pesar de haber logrado solamente la liga

El Chelsea de Antonio Conte, que de forma tan titubeante inició la temporada (16/17), inició este año natural cayendo derrotado por 2-0 en White Hart Lane, frente a un equipo, que a la postre sería su mayor rival en la pelea por el título liguero, el Tottenham de Pochettino. En un encuentro, en el que se vieron desbordados por una gran presión sin balón en la primera parte, y un repliegue agresivo en el segundo tiempo, con dos tantos de ventaja en el marcador. Una semana después, derrotó al vigente campeón liguero de entonces: el Leicester City, por 0-3. Unas semanas después, en las que eliminó al Peterbrough y al Brentford de la FA Cup, endosándoles un 4-1 y un 4-0 respectivamente, tuvo que afrontar un pequeño tourmalet liguero, al enfrentarse al Liverpool y al Arsenal en la misma semana.

Frente al equipo de Jürgen Klopp que llegaba en una gran crisis de resultados, tras un gran primer trimestre, cosechó un empate a uno en el estadio de Anfield, en un encuentro, en el que después de adelantarse con un gol de falta de David Luiz, realizó un repliegue intensivo para frenar las ofensivas reds, que tuvo un éxito relativo, tal y como queda reflejado en el marcador. Mientras tanto, en casa, frente al equipo de Wenger, si que fue capaz de obtener la victoria, imponiéndose por 3-1, con un recordado tanto de Eden Hazard, en un duelo en el que volvió a demostrar su pragmatismo y su variedad de registros futbolísticos, pues dominó con claridad y con destellos de brillantez, mientras necesitó ponerse por delante y encarrilar la situación, y se replegó para jugar a la contra, cuando se vio vencedor.

Conte pudo consagrase en su primera campaña al frente de Chelsea | Foto: Premier League.
Conte pudo consagrase en su primera campaña al frente de Chelsea | Foto: Premier League.

En la semana posterior, no pudo pasar del empate frente al Burnley en Turf Moor, a causa de un gol de Brady de libre directo, y justo seis días después, eliminó al Wolverhampton de la FA Cup, tras imponerse por 0-2 como visitante. El 6 de marzo derrotó por 1-2 al West Ham en el estadio Olímpico de Londres en un partido, en el que nuevamente, este equipo supo sufrir, y una semana después, afrontó uno de sus duelos clave de la temporada en la FA Cup, en un año en el que no ha disputado competición europea, y en el que el éxito copero, junto al de la competición doméstica, sería el juez de la temporada tanto para los jugadores, como para Antonio Conte, frente al Manchester United. En una eliminatoria a partido único, que se saldó con un solitario gol de N’Golo Kanté que fue uno de los grandes ejes de este equipo, desde que llegase procedente del Leicester en la temporada anterior, que unos meses después, sería nombrado: “El jugador de la temporada de la Premier League”.

A comienzos de abril, el equipo fue sorprendido por el Crystal Palace en Stamford Bridge, que le derrotó por 1-2. Pocos días después, afrontó una prueba clave, a la hora de sentenciar la liga, al enfrentarse al Manchester City, también como local, pero en este ocasión se impuso por 2-1, y acalló muchas de las dudas sobre la consecución del título. Aunque no sirvió de demasiado viendo lo que ocurriría dos jornadas después, cuando el otro equipo de Manchester, el United, lo derrotó por 2-0 en Old Trafford. Pese a ello, a la cercanía del Tottenham al que derrotó en las semifinales de la FA Cup en Wembley, con un gran gol de Nemanja Matic, que lo estaba cercando, y la poca tregua que daba el calendario, terminó certificando su título liguero con seis victorias consecutivas, en los seis últimos duelos, en los que se mostró muy goleador en todos los encuentros menos en uno: el del alirón, la victoria por 0-1 en Los Hawthorns, frente al West Bromwich, el pasado 12 de mayo, gracias a un decisivo gol de Michy Batshuayi. Este fue el único encuentro, en este tramo final, en el que anotó menos de tres goles. Finalmente, no le pudo poner la guinda a la temporada logrando el doblete nacional, pues cayó derrotado en la final de Copa frente al Arsenal por 2-1, tras ir ganando al descanso.

Chelsea gritó campeón en la primera mitad del año | Foto: Premier League.
Chelsea gritó campeón en la primera mitad del año | Foto: Premier League.

Nadando en la irregularidad endémica del fútbol inglés

La nueva temporada comenzó con bastante irregularidad, con una pretemporada en la que los resultados no estaban siendo los esperados, y así comenzó la competición oficial que nos ofreció un aperitivo, con la disputa de la Community Shield (Supercopa nacional) frente al Arsenal, que había sido el único equipo al que había derrotado en pretemporada, que concluyó con empate a uno, y se resolvió desde los once metros, donde los blues cayeron derrotados, con el nuevo método de lanzamiento, que implicaba que cada equipo tiraba dos penaltis consecutivos.

Una semana después dio comienzo el campeonato liguero, una competición en la que ocupa el tercer puesto con 42 puntos (10 menos que el año pasado a estas alturas), está a 13 puntos del líder (el Manchester City), a falta de que juegue frente al Newcastle, correspondientes a 13 victorias, tres empates y cuatro derrotas, y de la peor forma posible, con una sorprendente derrota por 2-3 frente al Burnley en Stamford Bridge, en un encuentro en el que a pesar de que tuvo el balón, sufrió bastante a nivel defensivo, pues el equipo de Sean Dyche le creó muchas ocasiones.

Tras este mal comienzo en el que además Cahill y Fábregas fueron expulsados, se convirtió en el único equipo en derrotar al Tottenham como visitante, y el único que ha ganado en Wembley en liga esta temporada, desde que este es el estadio de los spurs. Tras ese sonoro triunfo, entró en una dinámica positiva de resultados, pues logró cinco victorias en seis partidos, entre las cuales están las de las dos primeras jornadas de la Champions League, a la que ha vuelto este año, frente al Qarabag por 6-0, y el Atlético de Madrid por 1-2, con un gol de Batshuayi in extremis, en el estreno del Wanda Metropolitano en competición europea, en un grupo (el C), en el que se ha clasificado como segundo, con once puntos, y los triunfos frente a Stoke City, Leicester City y Everton en liga, y frente al Nottingham Forrest en Copa de la liga. Fue el Manchester City el que interrumpió esta racha de resultados, con un gran triunfo por 0-1 en Stamford Bridge, en un encuentro en el que el equipo de Antonio Conte fue neutralizado por el dominio citizen, y no pudo generar peligro ni siquiera al contraataque.

Una semana después volvió a ser derrotado por el Crystal Palace, esta vez en Selhurst Park, pero con el mismo resultado que en el duelo del pasado mes de abril: 2-1. Tras este batacazo retomó la senda de la victoria en liga, donde derrotó a Watford, Bournemouth, Manchester United y West Bromwich, y en EFL Cup frente al Everton, pero en Liga de Campeones no solo no fue capaz de derrotar a la Roma en dos partidos, sino que fue derrotado con claridad en la capital italiana, por 3-0. Tras esto, derrotó por 0-3 al Qarabag en Azerbaiyán. Su siguiente tropiezo liguero fue frente al Liverpool de Jürgen Klopp con quien empató a uno, donde un centro-chut inverosímil de Willian, salvó al Chelsea de la derrota. Desde entonces, selló su pase para los octavos de final de la Champions, donde se verá las caras frente al Barcelona, en lo que ya es un clásico europeo. Logró cinco victorias en siete encuentros, pues cayó frente al West Ham en el London Stadium, y empató a cero en Godison Park frente al Everton, y selló el pase para las semifinales de la EFL Cup con una sufrida victoria frente al Bournemouth, con un inesperado gol de Morata en los últimos minutos.

El rodillo de Conte 

Antonio Conte dista de ser ese entrenador que sucumbe ante lo que se cataloga como juego bonito y que consiste -salvo en mágicas excepciones como la de Pep Guardiola- en una larga secuencia de pases inservibles y una exposición innecesaria en campo rival que convierten al que lo practica en un equipo vulnerable e inseguro. Conte es pragmatismo. Lo fue con la Juventus, con la Azzurra y también el curso pasado con el Chelsea. Su equipo jugaba a dominar, pero sin incurrir en riesgos pueriles. Escudado en una plantilla destacada por su capacidad física y seguridad defensiva, construyó un bloque sólido que era capaz de dominar todos los encuentros. La estrategia, sin olvidar el repliegue y la defensa en bloque bajo, era el acoso-derribo. La fuerza, el control y el ritmo que imponía a los partidos hicieron que su equipo se convirtiese en el más regular de la temporada y eso, consecuentemente, le llevó a ganar.

El italiano también tenía su fórmula mágica. Tras un inicio dubitativo de liga, el Chelsea cambió radicalmente su sistema. El 3-4-3 pasaría a ser una fortaleza indestructible que invitaba a todo oponente a rendirse. La constancia y la fuerza del martillo pilón blue hacían de los londinenses una pesadilla. El XI de gala era de sobra conocido: Courtois; Azpilicueta, Cahill, David Luiz; Moses, Kanté, Matic, Marcos Alonso; Pedro, Diego Costa y Hazard.

Conte dando indicaciones desde el banquillo | Foto: Premier League.
Conte dando indicaciones desde el banquillo | Foto: Premier League.

Con la defensa de tres, Conte consiguió camuflar las carencias defensivas de un central como David Luiz, cuyas aventuras siempre le han costado la etiqueta de “poco fiable” en el ámbito futbolístico; asentar a un lateral derecho correcto, Azpilicueta, como un central dominante por su rigor, colocación y velocidad; y hacer de Cahill ese capitán general que heredaría el liderazgo de toda una institución en el club como John Terry. Los dos carrileros, Alonso y Moses, eran dos puñales. Incansables arriba y abajo pegados a la línea de cal, se convirtieron en auténticos desatascadores de las defensas rivales. En todo momento constituían una amenaza, por permanencia en una zona de peligro o por sorpresa llegando desde segunda línea. El caso es que su función, junto a la de un pulmón con la calidad de un mentalista como Matic y el derroche físico de Kanté, considerado el mejor pivote defensivo de la Premier League, hicieron del Chelsea un serio candidato al título de liga, al que posteriormente dejaría de opositar para alzarse como campeón frente a transatlánticos como el City de Guardiola, el United de Mourinho o el Tottenham de Pochettino.

La consistencia del equipo se basaba en el trabajo de estos protagonistas. La magia recaía sobre un duende: Eden Hazard. El belga decidió dar un paso al frente y constatarse como uno de los mejores peloteros del planeta. Partía de la banda izquierda, sí, pero sus funciones se expandían a todo el frente de ataque. Sin un mediocentro puro para la creación –salvo cuando Fábregas estaba en el campo- la imaginación corría de su cuenta. Con un cambio de ritmo letal, una capacidad notable de asociación y el desequilibrio constante que ejerce con sus regates y duelos uno contra uno que sale victorioso, Hazard quiso que el Chelsea fuese un reflejo de sus cualidades. Lo consiguió. De tres cuartos de campo hacia adelante, eran capaces de combinar pero, a la vez, sabían manejar un contraataque de manera vertiginosa. Sus socios eran dos españoles. Pedro era el estilete, un cuchillo incisivo que con su polivalencia, gol y manejo de ambas piernas se convertía en el complemento perfecto para el ritmo que querían imponer. Por el carril central del ataque galopaba un chacal. Había un volcán en erupción constante: Diego Costa. Un auténtico killer que no solo se hincharía a meter goles. Incansable fajándose con los bloques de hormigón, que representan en ocasiones los centrales de la liga, no dejaba títere con cabeza. Desquiciaba rivales semana tras semana y aportaba ese colmillo retorcido que tan necesario es en el ámbito del fútbol profesional. La competitividad llevada a los límites más insospechados, la brega y la astucia de Costa, se fusionaron con la exquisitez técnica y el juego puntillista de sus dos aliados en la búsqueda del gol. Y lo hicieron a la perfección.

Un mercado de fichajes muy revuelto en el sur de Londres

Con la clasificación del equipo para la Liga de Campeones, la dirección deportiva, dirigida por Roman Abramovich, ha tenido la imperiosa necesidad de reforzar al equipo, para ampliar la plantilla de cara a la disputa de la gran competición europea, y también a intentar revalidar el título liguero.

Por lo cual, las altas de los blues en este verano son las de: Baba Rahman, que ha vuelto tras su cesión en el Schalke; Christensen, que está participando bastante en la dinámica del equipo, con actuaciones reseñables en el centro de la zaga; Antonio Rüdiger, ha llegado procedente de la Roma, y ha cumplido correctamente; Álvaro Morata ha llegado desde el Real Madrid, para sustituir a Diego Costa, que estaba sentenciado a salir del Chelsea desde que acabó la temporada pasada por su mala relación con Antonio Conte, en la punta del ataque; Drinkwater ha llegado procedente del Leicester para darle descanso a los centrocampistas titulares; Zappacosta ha llegado desde el Torino para competir con Moses por el carril derecho; Bakayoko ha llegado procedente del Mónaco, tras su gran camapaña en el mediocentro del Mónaco; Por último, Willy Caballero ha llegado libre desde el Manchester City.

Terry dejó Chelse entre lagrimas y ovaciones | Foto: Premier League.
Terry dejó Chelse entre lagrimas y ovaciones | Foto: Premier League.

En el apartado de las salidas: Begovic se ha marchado rumbo al Bournemouth, Bertrand Traoré ha sido traspasado al Olympique de Lyon, Christian Atsu al Newcastle. Solanke se ha marchado al Liverpool y Terry al Aston Villa como agente libre, Diego Costa ha sido vendido al Atlético de Madrid y Cuadrado a la Juve. Kurt Zouma se ha marchado cedido al Stoke, Pasalic al Spartak de Moscú y Lucas Piazon al Fulham. Rémy ha llegado libre a Las Palmas, Nathan Aké ha sido traspasado al Bournemouth, Nemanja Matic se ha marchado al Manchester United con José Mourinho, Chalobah al Watford. Loftus-Cheek disputará esta temporada en las filas del Crystal Palace, mientras que Abraham lo hará en las filas del Swansea, y Kalas en las del Fulham.

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