El United sigue soñando, y ya es colíder
Bailly celebrando la victoria / FOTO: Manchester United

Sin acaparar los focos con excesivo protagonismo. El silencio, la cautela y el trabajo llevó al United a finalizar 2020 acechando con su histórico aliento combativo al Liverpool. Tan solo tres puntos le separan del anhelado liderato, aunque con un partido menos. Sobre el Teatro de los Sueños arribaba la púrpura villanía del Aston. Dos partidos menos que la cabeza, pero con la esperanza en alcanzarla si vence los retos venideros. Ambos cuadros se medían para estrenar el año con citas pendientes en el calendario, posicionándose sobre un falso calendario pendiente de cuadrar. Enfrentamiento de sueños, donde los diablos sacaron un centro del campo dominante. De Gea, Wan-Bissaka, Bailly, Maguire, Shaw, McTominay, Fred, Pogba, Bruno Fernandes, Martial y Rashford serían los miembros del escuadrón de Solskjaer. Los villanos salieron con Emiliano Martínez, Cash, Ngoyo, Mings, Targett, McGinn, Douglas Luiz, Grealish, Traoré, El Ghazi y Watkins. 

Solidificando los argumentos instaurados en la ciudad de Manchester, los red devils salieron agarrando la posesión pivotando las acciones sobre el jugador del mes de diciembre, Bruno Fernandes. Fue el luso quien conectó con Martial en torno al minuto diez, cuando Emiliano Martínez sacó a relucir su figura con una estirada providencial al chut del francés. Respondió De Gea con otra meritoria intervención al disparo de McGean tras el centro de Cash. Se abrían así las fronteras para el libre tránsito de las autopistas de cada equipo. Tras el tímido arranque de los de Birmingham, la coralidad, sumada a la fantasía de Grealish, asaltaron la hipotética autoridad de los mancurianos. 

Grealish contra Fred / FOTO: Aston Villa
Cash contra Fred / FOTO: Aston Villa

Sobre Bruno y McTominay cayó una vigilancia que al portugués le obligaba a aparecer por parcelas lejanas de su comodidad para lograr intervenir. Sin embargo, su lectura de los espacios le permite zafarse y encontrar el balón franco para crear peligro. Lamió la escuadra con un disparo escorado. El escocés encontró mayores dificultades para sacar a relucir su comandancia del medio, perdiendo hasta 12 balones en el primer tiempo. Sin una desmedida fascinación, y con la pegada de su mano, el Manchester United colocó el 1-0 a falta de cinco minutos para el descanso. El desempeño defensivo de Wan-Bissaka se catapultó con su presencia sobre el carril diestro. En uno de sus asaltos centró al área, donde apareció Martial para cabecear con precisión al fondo de la portería. El gol llegó también con el fortuito error de Mings, que erró en su intento de despejar el envío del lateral británico, y previo highlight de Pogba, sorteando a su par con un sombrerito.

El momento del 1-0 / FOTO: Premier League
El momento del 1-0 / FOTO: Premier League

El descanso llegó con la equidad que había imperado en los primeros 45 minutos. El potencial ofensivo de los momentáneos colíderes inclinaba la victoria hacia ellos. Rashford fue el primer agitador en la reanudación, amagando hasta congelar el tiempo, o acelerándolo percutiendo a la espalda de la zaga. El tarro de las esencias lo abrió Grealish con un intuitivo centro donde De Gea evitó con su manopla el empate. Cabeceó Watkins, pero se topó con la salvadora parada del español. Se desencadenó un vaivén donde el oficio del Villa significó el 1-1 al 57, obra de Traoré. El capitán de las medias bajadas ejecutó la diagonal con el tiempo necesario para soltar la asistencia hacia el burkinés, que remata con finura sobre el segundo palo. 

El Aston Villa celebrando el 1-1 / FOTO: Aston Villa
El Aston Villa celebrando el 1-1 / FOTO: Aston Villa

Las fracturas generadas en medio campo abrieron la bóveda de las ocasiones. Dos minutos después, Douglas Luiz zancadilleaba a Pogba en el área cuando el artificio villano parecía imponerse. Bruno Fernandes convirtió su quinto penalti del curso con un ajustadísimo lanzamiento al palo izquierdo de Emiliano. En búsqueda de la resistencia, el desacierto de McTominay saldría por Matic en el minuto 64.

El 2-1 sería la apertura del festival de rock and roll. Como vocalista, Emiliano Martínez con una exhibición de altos vuelos. Como guitarrista y con la misma determinación, David De Gea. Los vocalistas rojos, Martial, Bruno Fernandes y Rashford, pusieron todo su tesón para buscar las debilidades de un Emi que detenía todo aquello que asomaba sobre sus palos. Contaron con la ayuda de Shaw, gobernando su carril tanto en ataque como en defensa; y de Pogba, que desaprovechó la oportunidad de abrillantar su partido con un remate carente de efectividad. La actuación de las estrellas no era suficiente para cerrar el marcador, dando alas a un Aston Villa negado a claudicar antes del pitido final. Greaslish era la herramienta a la que se recurría para abordar el ida y vuelta en el que se había convertido el partido. El Ghazi, Watkins y Mings ostentaron el peligro.

Al United le costó terminar el choque con entereza, limitándose a aguantar las embestidas a las que estaba siendo sometido. Jacob Ramsey y Davies salieron para intentar rascar un punto, pero fue aquí cuando De Gea sostuvo a los suyos. Su atajada al intento de Cash en el descuento vale los tres puntos que sitúan a los red devils como colíderes del campeonato. 

Ni siquiera el empeño de los villanos pudo detener el despertar del león. No pesó la resaca de año nuevo a ninguno de los dos conjuntos, que dejaron sobre el verde uno de los partidos más vibrantes de la Premier. La victoria deja al United con 33 puntos, mientras que los de Dean Smith se colocan sextos con 26. Se abonan los reds a una utopía que va cogiendo forma. Soñar está permitido. 

De Gea, figura del encuentro
De Gea, figura del encuentro

 

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