ElPozo Murcia se arranca el estigma

Los murcianos consiguieron superar en un partido apretadísimo al FC Barcelona Lassa gracias a la mejor gestión del balón en los momentos calientes. Un gran Miguelín y las apariciones finales de Fabio le abren la puerta a un nuevo título a los charcuteros, que no faltan a una final desde el año 2000. La final de la XXVII Copa de España de Guadalajara enfrentará a los charcuteros con el Movistar Inter.

ElPozo Murcia se arranca el estigma
Fotografía: LNFS.
ElPozo
5 3
Barça
ElPozo: Fabio; José Ruiz, Lima, Miguelín y Jé —quinteto inicial—; Bebe, Adri, Raúl Campos, Marinovic y Matteus.
Barça: Paco Sedano; Tolrà, Dyego, Batería y Wilde —quinteto inicial—; Aicardo, Lin, Sergio Lozano, Saad y Ferrao.
MARCADOR: 0-1, min16, Marc Tolrà; 1-1, min.19, Saad (propia puerta); 1-2, min.19, Sergio Lozano; 2-2, min.24, Lima; 2-3, min.27, Batería; 3-3, min.27, Bebe; 4-3, min.32, Miguelín; 5-3, min.39, Matteus.
ÁRBITRO: Gutiérrez Lumbreras y Lope Díaz amonestaron a José Ruiz, Sergio Lozano y Paco Sedano.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la segunda semifinal de la XXVII Copa de España de Guadalajara, celebrado en el Palacio Multiusos de Guadalajara ante 5.000 personas.

ElPozo Murcia estará en una nueva final (ha disputado al menos una por año desde el 2000) y confirma la mejoría del equipo desde que se conquistó el Europeo de Belgrado. Aunque se vio superado en ciertos momentos de la primera parte, se rehizo con firmeza en la segunda hasta lograr la remontada, lo que le dio confianza en el manejo de balón y ajustició a los barcelonistas cuando estos utilizaron el juego de cinco.

Una semifinal que se dirima entre ElPozo Murcia y FC Barcelona siempre tiene tintes bélicos, desde el punto de vista deportivo, y empezó haciendo buenos los vaticinios, como debe de ser en un choque de tales magnitudes: tanto unos como otros imprimieron tralla a sus ataques desde el principio, sin que hubiera un dominador claro. Miguelín, Dyego, Wilde o Raúl Campos calentaban piernas y puntería. Hubo oportunidades para todos, como los helados de Kalise. Y también roces, con empujones en los movimientos de corte y agarrones sin que el árbitro viera conveniente sancionar apenas un 1% con sanción.

José Ruiz, que mantuvo una batalla visualmente preciosa con Ferrao cerca del área de Fabio, estuvo inmenso en las anticipaciones y en los robos de balón, con una corpulencia en la que no le importaba jugarse el rostro, la cadera, las piernas o un chalet en Punta Cana si lo tuviera. Incluso acongojó a los culés con un lanzamiento al palo que dejo blanco (blanquísimo) a Paco Sedano. El encuentro estaba pomposo, como creando numerosas burbujas que ninguna acababa por explotar. Faltaba un cambio del ritmo (que era de por sí alto) para el éxtasis. Y fue José Ruiz, precisamente, el que en un mal córner posibilitó el contragolpe de Tolrà y Wilde y el primer gol del partido, con una triangulación vertiginosa en tres toques.

El Barça se sentía cómodo y Batería era la viva imagen del jugueteo. Un eslalon o una vaselina del brasileño amedrentaron aún más a los murcianos, que estaban un pelín desesperados en ataque por la solidaridad atrás de sus adversarios, quienes tapaban todo hueco existente en el remate. Y fue en la acción menos peligrosa, en un balón en banda en estático, cuando Álex centró una pelota esquinada y rebotó en Saad, que se lo introdujo en su porpia portería. Volvía el éxtasis a las gradas murcianas, pero desapareció apenas segundos después cuando Lozano, de disparo raso, superó a Fabio, que no acertó del todo en esa acción.

La primera parte se cerró con un pcoco más de entereza del Barça sobre ElPozo, pero muy fina, casi invisible. Los primeros minutos tras el descanso no fueron de provecho ni para el espectador ni para los deportistas y la expectación se sostuvo por la emoción del corto marcador. Y se acrecentó cuando Lima aprovechó una dejada corta de para batir a Sedano. Eran instantes de ilusión para los charcuteros, que estaban más compuestos. No le dio tiempo a seguir saboreando el momento cuando Batería, en una falta lejana con un solo hombre en la barrera, dejó al rostro de Fabio sin expresión en otro error del arquero —más tarde lo compensaría con creces—. Bebe, que tiene desde la Eurocopa un deje cercano al de Zinedine Zidane, le sonrió la fortuna cuando con suerte le filtraron un balón en la frontal de la meta barcelonista y clavó el esférico en la escuadra. Otro tanto de rabia murciana para empatar.

Y subió la tensión y el roce (más si cabe), un momento idóneo para la aparición de las estrellas. Miguelín, en su disparo número mil del encuentro, cazó una volea maravillosa para consumar la remontada charcutera de la mejor forma posible. Los aficionados le perdonan los 999 chuts anteriores con tal de que eso conlleve una belleza de golpeo como la del tanto. Ahí se produjo la irrupción de la confianza definitiva en ElPozo a un nivel tan alto que incluso se atrevió a intentar una tijera. Los de Duda (que disputará su décima final de Copa como jugador y entrenador) manejaron mucho mejor la gestión del balón y convirtieron al FC Barcelona Lassa en un conjunto áspero y plano, sin ideas. El portero-jugador fue inefectivo para los de Carmona, que se resignaron a ver cómo Matteus lograba el quinto, después de tres intervenciones de Fabio excelsas, y liberara así a los murcianos del estigma que les persigue contra el cuadro culé.

De esta forma, la final de la XXVII Copa de España de Guadalajara, a celebrar en el Palacio Multiusos de la capital manchega, enfrentará a ElPozo Murcia contra el Movistar Inter. Un clásico por experiencia en el fútbol sala mundial.