La Noche de los Claveles Blancos
La Noche de los Claveles Blancos (Foto | Terra).

La llegada de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid vino con el desembarco, aunque pareciera imposible, de la gran estrella del máximo rival. Luis Figo llegaba a la capital de España dispuesto a olvidar su periplo en Barcelona, y con la intención de hacerse con la hinchada que hasta el momento le tenía como el enemigo número uno. Y a partir de ese momento, después de coger el puente aéreo, lo sería para los simpatizantes del conjunto culé.

En su primera visita al feudo blaugrana, el recibimiento fue como poco hostil. Pitos, pancartas de dudoso gusto y sobre todo, su incapacidad de acercarse a sacar un lanzamiento de esquina ante la lluvia de objetos (como la tristemente famosa cabeza de cochinillo o la botella de JB) que recibía por parte de la grada. Por eso, cuando dos meses después de su primera estancia en la Ciudad Condal como visitante, tuvo que volver a viajar al noreste de España, los aficionados blancos 'en territorio hostil' quisieron darle una bienvenida muy diferente a la que le brindaron en el Camp Nou.

En la historia de Portugal, el clavel es un símbolo de gran importancia. Un 25 de abril de 1974 un grupo de militares, apoyados por la población lusa, se levantó contra Salazar, el dictador luso, para arrebatarle el poder. A ese levantamiento se le conoce en el país vecino como la Revolución de los Claveles, ya que en su entrada a Lisboa, los soldados golpistas entraron con claveles en la punta de sus fusiles.

Por eso, y tras el agravio infligido por el respetable que llenaba las gradas del feudo culé hacia Luis Figo, las peñas madridistas en Cataluña brindaron al portugués una acogida muy diferente, cuando éste viajó con el equipo a mediados de diciembre para enfrentarse al Espanyol en el antiguo estadio perico, el olvidado Montjuic.

Hasta 5000 claveles blancos prepararon los madridistas en Cataluña para recibir a Figo 

Aunque dentro del estadio, la mayoría de seguidores blanquiazules hizo que no fuera un camino de rosas, si recibió el obsequio de la citada flor blanca. Los más de 5000 claveles con los que los aficionados merengues en Barcelona recibieron a Figo marcaron su segunda visita a la Ciudad Condal.

Los peñistas blancos acudieron en buen número a ver a su equipo al estadio espanyolista, dónde aparecieron con banderitas y sobre todo, acompañados de pancartas de todo tipo. Desde "Figo Balón de Oro", "La Barcelona civilizada te saluda" o, en catalán, "Hoy en Cataluña sí te queremos". En dicho encuentro, además, un lanzamiento marca de la casa decidió el choque. El luso, valiéndose de su pierna derecha, alojó en la meta perica un vistoso tanto que le aupó a su equipo a la victoria, y provocó que en el estadio Olímpico hicieran aparición pañuelos blancos.

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