El té de las cinco vuelve a San Mamés

"Y un inglés vino a Bilbao..." decía la canción popular o Bilbainadas que contaban las historias, usos y costumbres que sucedían en Bilbao y alrededores. A la canción no le faltaba razón, ya que en la época de la revolución industrial fueron muchos los ingleses que pusieron rumbo a la capital vizcaína para trabajar a finales del siglo XIX.

Sin embargo, su cometido no se quedó ahí. No sólo trabajaron, si no que pasaban sus ratos libres jugando al fútbol y eso hizo que el fútbol inglés llegara hasta tierras vizcaínas. Querían jugar y por ello, H. Jones pidió permiso a las autoridades para jugar en los campos de Lamiako en Leioa. Los trabajadores ingleses pasaban así sus ratos libres y poco a poco empezaron a despertar curiosidad en la ciudadanía autóctona.

Fue una curiosidad que fue en aumento y los vizcaínos poco a poco se fueron uniendo a los británicos. En 1894, los vizcaínos retaron a los ingleses a un partido que despertó gran interés y afluencia de público y puede que fuera uno de los detonantes para que poco después se fundara la sociedad Athletic Club que pasó a ser legal en 1901.

Los británicos fomentaron el fútbol en Vizcaya

Esos fueron los comienzos de un Athletic, relacionados con la cultura futbolística inglesa que habían trasladado desde Gran Bretaña, pero esa relación no se quedó ahí, continuó de alguna manera. De esa relación Inglaterra-Bilbao también nació el grito del “Alirón”.

En esa época existía una empresa que realizaba explotación de hierro en Ortuella (Vizcaya)  y que dedicaba a extraer hierro puro ya que los beneficios eran mayores. Cuando esto ocurría, el jefe colgaba un cartel que decía “All iron” y los trabajadores lo gritaban al unísono. Este grito de victoria, de objetivo logrado, se popularizó y pasó a ser parte de los grito de los aficionados lograban una victoria. De hecho, existe una canción que dice: “Alirón, alirón, que el Athletic es campeón”.

Era un signo más de la relación existente entre Inglaterra-Vizcaya-Athletic y esa sintonía parecía que no se iba a terminar de la noche a la mañana. No lo hizo. El inglés permaneció en el Athletic unos años más a partir de 1901 y eso se pudo comprobar en los primeros apellidos de los jugadores de la entidad vizcaína.

Los primeros apellidos ingleses

El Athletic empezó su andadura en 1902 como parte de que el rey Alfonso XIII había cumplido la mayoría de edad, en la disputa de la llamada Copa de Coronación. Allí, el Athletic y el Bilbao Football Club se unieron formando el Bizcaya. Golearon 5-1 al  Club Espanyol de Football y en ese encuentro se atisbaron los primeros apellidos ingleses. William Dyer y Walter Evans fueron los dos ingleses que formaron en esa primera alineación y ambos vieron puerta al marcar cuatro de los cinco goles.

Cuatro apellidos ingleses coparon al Athletic en su inicio

Ese fue el inicio de los apellidos ingleses en el Athletic que tuvieron continuidad cuando Alfred Edward Elvin Mills y Alejandro Smith Ybarra jugaron algunos partidos con la elástica rojiblanca. El primero de ellos fue jugador del Athletic en la temporada 1903-1904 y hubo que esperar algunos años más para que el segundo defendiera los colores rojiblancos. Lo hizo en la campaña 1910-1910 cuando jugó cuatro partidos de Copa y marcó un gol. Esa temporada también fue jugador del Atlético de Madrid, pero volvió a tierras vizcaínas un año después, aunque no se vistió de corto. Fue el último soplo inglés en las alineaciones.

La espera de un siglo

A partir de ahí, el inglés se mantuvo en el origen del club, pero no en los onces titulares que domingo tras domingo saltaban a los terrenos de juego. Los jugadores eran mejores o peores, más altos o más bajos, rubios o morenos, que se mantenían en la memoria de los aficionados o no, pero nunca portaron un apellido inglés. Zarra, “Pitxitxi”, Gainza, Iribar, Goikoetxea, Zubizarreta, Guerrero y muchos otros, hasta llegar a la cifra de 595, debutaron con el primer equipo, aunque todos tenían un apellido vasco o castellano.

Parecía que dada la filosofía del club esa iba a ser la tónica siempre, pero ahí irrumpió Iñaki Williams. El jugador nacido en Pamplona, pero con raíces ghanesas, es un delantero que fue quemando etapas de manera veloz, y tras apuntar maneras desde las categorías inferiores, llegó al Bilbao Athletic. La temporada pasada, alternó el Basconia y el Bilbao Athletic debido a que Guillermo estaba en el primer equipo y ya dejó el sello de la calidad que atesora. En su primera incursión en el filial rojiblanco marcó ocho tantos en los 14 partidos que jugó y eso le hizo que en la presente campaña diera el salto al filial.